¿Acierta el Unicaja en la planificación?

Plaza ya le ha expuesto al club que no cuenta con Musli.
Plaza ya le ha expuesto al club que no cuenta con Musli. / Sur

Los últimos movimientos, las dudas con Musli, la apuesta por Salin y Shermadini... Al final el club malagueño puede tener más caras nuevas de lo previsto inicialmente

JUAN CALDERÓN y JOSÉ MIGUEL AGUILAR

Sí. No importa cambiar, sino los recambios. Por Juan Calderón

El Unicaja está metido de lleno en el diseño de un nuevo equipo para el que posiblemente es el mayor desafío deportivo de su historia. Nunca antes jugó dos ligas en una misma temporada, y tampoco del nivel que encontrará especialmente en la Euroliga. Lo que se haga este verano marcará por completo su suerte. De momento, lo único seguro es que cuatro campeones de la Eurocup no jugarán la Euroliga: Lafayette, Smith, Fogg y Omic. Puede que en los próximos meses se sume alguno más, como Musli, al que Joan Plaza le ha echado la cruz y al que el club quiere mantener porque fue el mejor pívot de la Eurocup y tiene contrato. Hasta el momento, los cambios están justificados. El de Lafayette es obvio por su bajo rendimiento, y el de los dos extracomunitarios porque condicionan la planificación. Omic es un jugador caro, quizá demasiado para el Unicaja. Ahora viene lo más importante, no fallar en los recambios, como ocurrió hace dos temporadas cuando se atendió la idea del entrenador de construir un equipo más físico para la Euroliga y la temporada acabó en desastre. Ha llegado Milosavljevic, un jugador completo, y también Shermadini, previsiblemente por Musli, aunque no está claro todavía. Aunque los números del georgiano impresionan, no mejoran los que Musli firmó antes de llegar a Málaga, pues fue el mejor pívot de la ACB. Habrá que ver a Shermadini jugando dos partidos por semana y entrenándose como exige Plaza. Previsiblemente también llegará Salin, sobre el que los aficionados deben tener claro que no es el recambio de Smith y tampoco de Fogg. Es un hombre de complemento del que se tiene la idea que puede dar un plus en defensa. Y todavía quedan dos fichajes más, un pívot y un base. Estas serán las posiciones clave. El primero, porque el equipo careció de un hombre de garantías esta posición desde que se lesionó Markovic hace dos años, sin contar el paso adelante de Alberto Díaz, y, el segundo, porque en la Euroliga hace falta físico, esencial en esta útlima incorporación.

Insisto en que más allá de los cambios, que no son demasiados, la clave es no fallar en los recambios. ¿Cómo hacerlo? Es complicado. El Unicaja tiene el tercer presupuesto más bajo de la Euroliga y sus contratos se rigen por una de las fiscalidades más altas. Los equipos de Rusia, Turquía, Israel e incluso de España (el Baskonia) tienen condiciones más ventajosas . Y por si a alguien se le ha olvidado, renovó a Díez, Suárez, Brooks, Díaz y Nedovic. Que no es poco.

No. Sin base no hay paraíso. Por José Miguel Aguilar

Decía Albert Einstein que «lo importante es no dejar de hacerse preguntas». Uno no es que quiera compararse con el científico que según la Wikipedia es el más conocido del mundo –sería una osadía producto de un golpe de calor–, sino que me apropio de su teoría para justificar esta opinión esbozada en los albores de julio, con el equipo aún por hacer y el proyecto todavía en entredicho. No obstante, los primeros bosquejos de la plantilla para la temporada venidera, que ya se ha dicho por activa y por activa que será exigente en el nivel físico y crucial en el aumento de talento, dibujan confusión, descoordinación y cierto desconcierto. Fichar a Shermadini sin desprenderse antes de Musli cuando el técnico no quiere contar con ambos es una prueba de que las ideas de Joan Plaza y del club caminan por autopistas paralelas que difícilmente se juntarán en un punto. Hacer tres movimientos –el citado pívot, Milosavljevic y Salin– y que ninguno sea para reforzar el puesto que más quebraderos de cabeza ha supuesto en los últimos años es a todas luces incomprensible. Sin el base que sustente el juego es imposible analizar al Unicaja de la campaña 2017-2018. Sin director que lidere los movimientos que garabatea un entrenador tan riguroso en la pista es absurdo deliberar sobre las posibilidades de éxito en la temporada triunfal del regreso a la máxima competición continental. Ya se sabe que sin base no hay paraíso... Son tantos los flecos que faltan para tejer el traje de estreno que vestirá el 22 de septiembre (semifinal de la Supercopa en Las Palmas) que apenas se intuye el resultado final. Pero más allá de los detalles, me deja estupefacto el cambio de rumbo que, una vez más, ha tomado el club en solo unas semanas. Se mueve al compás de una veleta. De no tocar casi nada de una plantilla campeona –el trofeo de la Eurocup alivió la angustia oculta tras tantos fracasos en la última década– a desprenderse de seis, la mitad, de los jugadores que disputaron los ‘play-off’. Alguien en Los Guindos debería explicar el porqué de ese giro inesperado. Por qué se pasa del blanco al negro sin explicación alguna. Por qué este año, el quinto de Plaza en Málaga, se planifica igual que los anteriores cuando dijeron que el titulo cambiaba la forma de hacer las cosas. Mientras esperamos las respuestas, seguimos haciéndonos preguntas…

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