Alberto Díaz y Rubén Guerrero, el reencuentro soñado

Alberto Díaz y Rubén Guerrero posan ayer para SUR en Benahavís tras el entrenamiento con la selección.
Alberto Díaz y Rubén Guerrero posan ayer para SUR en Benahavís tras el entrenamiento con la selección. / JORGE REY

Los dos malagueños vuelven a compartir equipo, esta vez en la selección absoluta, tras coincidir cuando eran niños en el Unicaja

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Hace casi una década, cuando apenas tenían 13 o 14 años, Rubén Guerrero y Alberto Díaz sólo eran dos chavales más que dentro de la amplia cantera del Unicaja. El primero de ellos, cosecha de 1995, ya destacaba entre los jugadores de su edad y solía trabajar con los compañeros un año mayor. Allí conoció al base pelirrojo, con el que pronto empezó a hacer buenas migas. «Rubén subía a jugar con nosotros algunos torneos y le recuerdo como un poco timidillo. Yo le metía mucha caña. Ahora me la da él a mí en los bloqueos», cuenta Alberto Díaz.

Ahora, tras coincidir varias temporadas en las categorías inferiores del Unicaja y en el Clínicas Rincón de LEB, estos dos jugadores malagueños vuelven a compartir equipo muchos años después. La diferencia es que ahora ambos visten la camiseta de la selección española absoluta a las órdenes de Sergio Scariolo, en un reencuentro soñado para dos amigos que no han perdido el contacto pese a que uno ha logrado consolidarse en el Unicaja y otro lleva cuatro años estudiando una carrera y formándose como jugador en Estados Unidos.

Los dos son debutantes en la absoluta, comparten habitación en la concentración de Benahavís y tienen la suerte de poder vivir esta primera experiencia internacional en su provincia, muy cerca de casa. «Es increíble estar aquí con él», dice Guerrero. «Después de jugar tantos años juntos de niños, de marcharme a Estados Unidos y que ahora estemos los dos aquí, con la selección española, es algo muy bonito», afirma. Al pívot marbellí -2,12 de altura, 2,20 de envergadura y un físico impresionante a sus 21 años- está encantado con la oportunidad que le ha brindado Scariolo y la Federación Española. Además, compartirla con su amigo la hace especial: «¡Vaya temporada que ha hecho! Esto es el principio y creo que lo mejor para él está por llegar. Ver que Alberto ha llegado a lo más alto, a ser MVP de la final de la Eurocup, empezando como nosotros, con trabajo y sacrificio, es un incentivo», dice Guerrero. El base del Unicaja escucha las palabras de su compañero con cierto rubor y le devuelve los halagos: «Rubén es un tío muy humilde, muy honesto, que siempre trabaja para el equipo y creo que está teniendo una progresión fantástica, tanto en el apartado físico como en su juego. Ojalá en un futuro podamos jugar juntos en Málaga, tiene las capacidades necesarias y sería bueno para el deporte malagueño».

Junto a Guerrero y Díaz, el escolta malagueño Francis Alonso (un año menor que el pívot y dos que el base) también recibió la llamada de la Federación, pero sus compromisos académicos en Estados Unidos impidieron que esté finalmente en la concentración de Benahavís: «Con Francis también tenemos los dos muy buena relación, hemos coincidido en el Unicaja y es muy positivo que se vean de nuevo malagueños de primer nivel», afirma Díaz. «En Estados Unidos he tenido algo más de contacto con él, ha hecho un gran año en la NCAA, ahora con mi cambio de Universidad estamos en la misma conferencia, así que nos veremos más a menudo. Ojalá en un futuro podamos estar los tres malagueños juntos con la selección española», apunta Guerrero.

Selección de jóvenes valores

El marbellí, tras tres temporadas en South Florida, se ha marchado a la Universidad de Samford, en Alabama. La normativa de la NCAA le impide jugar la próxima temporada tras su traspaso y aún le quedan dos cursos académicos para terminar sus estudios de Finanzas. Entonces empezará su carrera profesional, quizás en el Unicaja, club que tiene sus derechos de formación. Tanto Guerrero como Díaz forman parte de un combinado 'B', en el que no están los jugadores de la NBA o las principales estrellas españolas, pero en las que hay muchos jóvenes que son la nueva hornada de internacionales -el jugador del Unicaja Dani Díez se quedó finalmente fuera de la lista por lesión-. De esta convocatoria de Benahavís saldrán muchos de los jugadores que disputarán los partidos clasificatorios para el Mundial 2019 y alguno también estará en el Eurobasket de septiembre. Por ahora, tras un par de días de entrenamiento, su objetivo principal es aprender lo máximo posible de la experiencia. «Estar aquí nos anima a seguir trabajando, a pensar que no estamos tan lejos de la selección absoluta», afirma Alberto Díaz. El próximo fin de semana, en los dos amistosos programados ante Israel en Benahavís y Estepona, ambos podrían debutar en un partido amistoso. Será un paso más en dos carreras con mucho recorrido por delante.

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