BATACAZO

MARTÍN URBANO

El Unicaja perdió ayer en Las Palmas no solo el partido, el 'basket average' y el quinto puesto, sino también la credibilidad y el respeto de mucha gente. Su actitud fue más negativa de lo permisible y además, dio la impresión de estar en pretemporada, por la ausencia de ideas y un sorprendente reparto de roles difícil de entender ya a estas alturas.

En los primeros compases del partido, ambos equipos aparecieron con ideas muy diferentes, ya que los locales desplegaban un juego rápido con necesidad de pocos pases para tirar a canasta, mientras los visitantes, condicionados por un excelente trabajo defensivo canario, se veían obligados a muchas combinaciones para encontrar el espacio y tiempo necesarios para encarar el aro rival. Pasados los cuatro primeros minutos, con su equipo sin anotar y acumulando errores y pérdidas, Plaza ordenó la entrada de Nedovic. Luego aparecieron más especialistas ofensivos que frenaron la mejora defensiva que había propiciado la primera reacción malagueña. En el comienzo del segundo cuarto Plaza tuvo que retirar precipitadamente a Mc Callum, porque el Unicaja seguía estancado. La entrada de Alberto Díaz tampoco se reflejó en el marcador, ya que el ataque malagueño era calamitoso y su defensa permitía a los locales llegar hasta debajo del aro con comodidad. Cuando se llegó al descanso, tras fallar veintidós de sus veintinueve tiros y perder trece veces el balón, lo mejor para el Unicaja es que solo perdía por 16 puntos.

Tras la pausa a pesar de sus escasos diecisiete puntos de la primera mitad, el Unicaja aparecía otra vez con sus mejores defensores en cancha. Sin embargo, mejoró más en ataque que en defensa y la ventaja local no bajaba. Transcurridos unos minutos, Plaza situó a sus hombres en zona y orientó el ataque hacia los jugadores interiores, a los que se sumó con éxito Dani Díez. Con ambas herramientas tácticas, el Unicaja entró por primera vez en el partido. Lamentablemente, todo fue una ilusión porque, apabullado por su rival tuvo que desmontar la zona, llegó al 'desvarío' al situar a Milosavljevic como base y acabó humillado por la ausencia de defensa.

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