Estambul 5, Berni 0

Estambul 5, Berni 0
Cinco contra cinco

BERNI RODRÍGUEZ

Estambul, ciudad trimilenaria es una de las mayores y más importantes capitales de Europa. Conocida anteriormente como Bizancio o Constantinopla, ha sido capital de grandes imperios como el Romano de oriente (Imperio Bizantino) y el Otomano. Situada en el Bósforo, un enclave estratégico entre Europa y Asia, hace de puente entre estos dos continentes y posee un maravilloso choque cultural dentro de sus fronteras.

Santa Sofía, la Mezquita Azul, el Palacio de Topkapi o el Gran Bazar son algunos de los sitios que se deben ver en una ciudad de visita obligatoria. Yo he estado en Estambul en cinco ocasiones jugando. ¿Saben cuántas veces he visitado la ciudad? Adivinen. Ninguna. Cero. Cero patatero. Una pena, pero es la verdad. Cuando se viaja con el equipo no hay tiempo para visitas.

He estado por toda Europa en mis viajes en partidos de Copa Korac, Eurocup y Euroliga y en muy pocas ocasiones he podido visitar las ciudades donde jugaba. En lo que sí soy experto es en aeropuertos, hoteles y pabellones.

Para que se hagan una idea más exacta de lo que significa un viaje de competición europea les voy a explicar cómo son para los jugadores estos desplazamientos.

Imagínense que el partido es un jueves, eso significa que hay que viajar el miércoles. Aquí hay dos opciones: entrenar en Málaga durante la mañana y viajar posteriormente a la ciudad de destino o al contrario, viajar a primera hora y a la llegada, entrenar. En ambos casos, cuando has terminado con el vuelo y la preparación, es la hora de la cena. Después de eso el día queda finiquitado, a descansar que mañana hay partido (como mucho algo de tratamiento para poner el cuerpo a punto).

Llegamos al día de partido, donde después de desayunar y, para no perder la costumbre, se va a entrenar de nuevo. Sesión suave (normalmente) de tiro y repaso de jugadas del rival. Vuelta a hotel, vídeo, comida, descanso y salimos al partido. Los encuentros en Euroliga suelen ser entre las 20.00 y las 21.00 horas, lo que significa que hasta las 22.30 como mínimo no llegas de vuelta al hotel. Con suerte terminas de cenar a las 23.00. Tras el esfuerzo y la tensión del partido cuesta mucho dormir, así que el sueño te llega bien entrada la noche.

Ya en viernes, toca madrugón ya que los vuelos deben de ser temprano porque, adivinen: hay otro partido mañana sábado o el domingo, con lo que hay que entrenar de nuevo para preparar el encuentro. Supongamos que el vuelo sale a las 9.00 horas, al ser viaje internacional y un grupo tan grande, conviene estar un par de horas antes. Si le sumas la media hora (como mínimo) que se tarda en llegar al aeropuerto desde el hotel y otros 20 minutos en despertarse y bajar de la habitación, nos encontramos que el despertador suena a las seis de la mañana (como tarde). ¡Qué estrés!

Estamos de vuelta, no ha estado nada mal el viaje (hemos ganado), y Estambul precioso, en esta época del año es una gozada visitarlo.

Así que si viajan con el equipo, olvídense de ver nada, no hay tiempo, mejor déjenlo para el verano, o no, igual les llama la selección y tampoco hay tiempo. Aunque viajar con la selección es ya otra película... o columna.

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