Berni y Suárez, cara a cara

Berni y Suárez bromean en la sesión de fotos con este periódico en Los Álamos. /FRANCIS SILVA
Berni y Suárez bromean en la sesión de fotos con este periódico en Los Álamos. / FRANCIS SILVA

El eterno capitán del Unicaja y el jugador que ocupa el puesto en la actualidad charlan con SUR sobre los entresijos del vestuario

JUAN CALDERÓN y ENRIQUE MIRANDAMálaga

Son dos clásicos de la Liga Endesa y se han enfrentado decenas de veces, pero nunca han sido compañeros de vestuario. Sin embargo, Málaga y el baloncesto han sido los puntos de unión para que Berni Rodríguez y Carlos Suárez hayan hecho buenas migas fuera de las canchas. SUR reunió esta semana al llamado 'eterno capitán' y al jugador que actualmente ocupa ese cargo en el Unicaja para charlar de baloncesto, de sus carreras y de los entresijos del vestuario.

A Berni Rodríguez la capitanía le llegó sorprendentemente pronto. Tenía 20 años y escasa experiencia en la élite, pero Maljkovic se fijó en él y le dio el mando del equipo. «Era un capitán de puertas para afuera, pero de puertas para dentro mandaba poco. Eran los más veteranos los que me ayudaban, especialmente Mrsic o Abrams después. Con 20 años mandarle un mensaje a un entrenador como Maljkovic o tener que hablar con la directiva del club no era fácil», dice el malagueño. Por el contrario, a Carlos Suárez el papel de capitán le llegó siendo veterano. Fue en el verano de 2016, ya tenía 30 años y Fran Vázquez, el anterior capitán, fichó por el Tenerife. «Me nombraron en mi tercer año aquí. Cuando salió Fran, su sustituto estaba entre Alberto Díaz y yo y finalmente Plaza optó por mí. Nunca había sido capitán antes en mi carrera», explica Suárez. Hay que tener en cuenta que los tres capitanes anteriores del equipo habían sido jugadores formados en Málaga (Dani Romero, Berni Rodríguez y Fran Vázquez), por lo que la elección del de Aranjuez era en cierto modo novedosa. «Yo siempre me he sentido muy querido en Málaga, pese a no ser de aquí. Al principio pensaba que ser capitán me iba a suponer más presión, tener una responsabilidad mayor, pero creo que lo he llevado muy bien, con naturalidad», dice. Berni cree que Suárez reúne todas las condiciones que tiene que tener un buen capitán y no escatima en elogios: «Ser capitán es dar ejemplo, y por eso creo que Carlos es buen capitán sin tener que hacer nada. Su actitud en el campo es buena, es pasional, se implica mucho en los equipos en los que está. Él no es malagueño, pero siente el club y la ciudad como suyos», comenta. El ya exjugador admite que eso él lo llevaba «de serie», al ser capitán del equipo de su ciudad, aunque también ha ejercido ese papel lejos de Málaga: «Lo fui en Murcia en mi segundo año y las dos temporadas de Sevilla. Fuera de casa ya estaba en un punto diferente de mi carrera, aportaba mi veteranía y mi conocimiento de la Liga. Nunca he sentido más presión, aunque en la selección española disfrutaba mucho estando en segunda línea», confiesa. «A mí todavía hay muchos excompañeros o entrenadores que me llaman 'capi', incluso algunos con los que no he jugado», afirma.

Momentos de crisis

Seguramente la cara menos amable de ejercer este papel es tener que dar la cara en los momentos de crisis, que en una temporada suelen ser varios. «Quizás el momento más complicado fue cuando tuvimos que afrontar las eliminatorias por el título de la Eurocup con el factor cancha en contra en todas las eliminatorias. Nos metimos como el peor equipo y había que darle la vuelta a esa situación. También fue duro cuando perdimos el año pasado en la Copa del Rey ante el Barcelona. Ahí lo que tienes que hacer es hablar con los compañeros, sobre todo los extranjeros, e insistir en que no se preocupen, que el equipo está trabajando bien», comenta Suárez.

Berni pasó por varios momentos críticos en su larga carrera -es el jugador con más partidos en la historia del Unicaja, mientras que Suárez es el quinto, aunque muy lejos del malagueño-, pero el primero que menciona es una rueda de prensa que vivió como capitán: «Recuerdo aquella famosa rueda de prensa en la época de Aíto, en la que comparecimos en el Carpena toda la plantilla y en la que estuve en primera fila junto a Carlos Jiménez». El exjugador se refiere a una convocatoria que se produjo en 2009, previa a un partido ante el Valencia, con el Unicaja sumido en una profunda crisis de resultados. «También en la época de Chus Mateo hubo momentos duros, ya que tuvimos muchas derrotas y no fuimos capaces de frenar esa racha negativa», comenta. Ambos coinciden que uno de los momentos más complicados por los que pasa un vestuario es cuando hay un cambio de entrenador a mitad de temporada.

¿Y si hay conflictos con compañeros de equipo? Responde Berni: «Cualquier jugador veterano tiene que tener ese poder para darle un toque de atención a un compañero que está descentrado. Eso es ser un equipo. Pero eso te lo da más la veteranía que la capitanía. Yo voy a llegar mejor a un compañero de vestuario que un técnico». Otra papeleta para los capitanes es dar la cara cuando se recibe una paliza. «Yo siempre he hablado con la prensa cuando las cosas van mal, no tengo problemas. También lo hace Alberto, que no es veterano ni capitán. Ahí siempre es mejor que hablemos los nacionales, porque si habla un extranjero que no controla tanto el castellano sus palabras se pueden malinterpretar», dice el actual capitán del Unicaja. En la vida del jugador que ejerce este rol son habituales las visitas al despacho del entrenador, sobre todo en esos momentos de crisis, ya que tiene que ser el encargado de transmitir el mensaje del técnico. En cuanto a las normas del vestuario, el club tiene una especie de código de conducta y después cada técnico impone algunos criterios. «Hay entrenadores que imponen normas de vestuario, como que no haya música o la prohibición de ir en chanclas a las comidas del equipo, por poner dos ejemplos», dice Suárez.

Levantar los títulos

En el lado opuesto, los capitanes tienen el privilegio de pasar a la historia cuando llegan los títulos y levantan el trofeo. «Levantar la Eurocup en Valencia fue el momento más especial de mi vida. Recuerdo que Alberto Díaz me pidió levantar la copa conmigo, pero entonces justo después le dieron el trofeo de MVP y le dije 'tú ya has levantado tu trofeo', este me toca a mí», bromea Suárez.

«Es que levantar un título muy especial. Si ser capitán implica un liderazgo espiritual, eso es el punto máximo de ese liderazgo. Levantar el trofeo por todo tu equipo. Es una pasada por ti mismo y por todos los demás. En ese momento soy todos al mismo tiempo», argumenta Berni. «Este señor ha levantado tres títulos como capitán, así que me faltan dos para igualarle», interrumpe Suárez. Todavía está a tiempo de seguir escribiendo páginas en el libro del Unicaja.

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