En la boca del lobo

Aficionados en el Martín Carpena. /
Aficionados en el Martín Carpena.
BERNI RODRÍGUEZ

Ahí es exactamente donde me voy a meter en unas líneas y ahora mismo van a comprender por qué. Hoy voy a hablar de la prensa y comprendan que estoy justo entre los dientes de la fiera, ya que estas columnas las escribo precisamente en un periódico y aunque me expongo a una situación comprometida, yo por mis lectores 'ma-to'. Si ven que la semana que viene no me pueden leer, ha sido un placer.

Como en muchos otros ámbitos, el trabajo de la prensa en el deporte es esencial y sin ella, la difusión, y como consecuencia el seguimiento, sería mucho menor. En concreto, y hablando de baloncesto, en Málaga tenemos una cobertura de prensa a nivel local alucinante. Sin tener los datos en la mano, me atrevería a decir que de las más altas de España. Tres periódicos muy importantes, programas de televisión, información de varias emisoras de radio, tertulias, etc... dan contenido para mantener saciados a los que somos devoradores de información baloncestística. Como es lógico, la mayoría de los periodistas se centran en el Unicaja y los conozco a todos o a casi todos. Aguilar, Emilio, Juan, Enrique, Fali y Olías llenan de tinta diariamente nuestra ciudad. Enrique, Justo, Emilio, Paco y Juan Carlos nos cuentan las novedades en la radio con sus voces inconfundibles. Tenemos al incombustible Mariano Pozo, que plasma como nadie el baloncesto malagueño (espero que nunca saque esas fotos mías que tiene guardadas). Y después estamos los que colaboramos para hablar de nuestro deporte ayudando al lector u oyente a entenderlo mejor y a disfrutar más de él. En este mismo periódico pueden leer, además de a un servidor, a José María Martín Urbano, Pedro Ramírez y Javier Imbroda.

Hablando del Unicaja, y para controlar a esta tropa, tenemos la inmensa suerte de tener en el club a Rosa Mariscal y a Ignacio Almarcha. Si ya es complicado lidiar con los jugadores, háganse a la idea de lo que supone hacerlo también con los antes mencionados. Una estatua deberían ponerles a ambos en la puerta del Carpena. Ellos forman el departamento de Prensa y se encargan de controlar el buen funcionamiento de todo lo relacionado con los medios. Como les digo, a veces no es fácil hacer su trabajo, porque se encuentran en medio del fuego cruzado de unos y otros. En Murcia trabajé con el elegante Felipe Meseguer y en Sevilla con Nacho y Virginia. He intentado hacerles la vida más fácil no siendo muy tiquismiquis, cosa típica de los jugadores. Con todos ellos guardo una buena amistad.

Pero no todo son buenas palabras y abrazos (noto como se cierra la boca del lobo). No siempre los periodistas se comportan como debieran o como nos gustaría. No es sólo dar la información, es también crear opinión y les aseguro que no es plato de buen gusto verse criticado. Aunque todos los que nos dedicamos a este mundo estamos expuestos ante los medios, algunas veces la información dada no es correcta o sólo lo es parcialmente, o era un secreto porque interesaba no hacerlo público. Incluso puede ser buena, pero expresada de manera 'subjetiva'. En esos casos, cuando perjudica a alguien, es cuando llegan los problemas. Su trabajo es hacerse con la información, pero les aseguro que en muchas ocasiones, hasta que no estás muy cerca de lo que ocurre, no entiendes lo que realmente pasa.

Después está Internet y las redes sociales, donde todo el mundo es periodista y fotógrafo, con el peligro que eso tiene. Y el filón que significa para la prensa que los jugadores tengan Twitter e Instagram, que madre mía qué poca cabeza tienen algunos (esto da para columna).

Voy resumiendo, que en este periódico me dan muy pocas líneas. El poder de la prensa es enorme y es por eso que me viene a la cabeza la frase de un filósofo que una vez leí: «Un gran poder requiere de una gran responsabilidad». Bueno, es de Spiderman, pero viene bien al caso.

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