Carlos Cabezas: «La edad es sólo un número»

Carlos Cabezas: «La edad es sólo un número»
Ñito Salas

El base malagueño repasa su carrera antes de regresar a Venezuela para jugar la Liga de Las Américas con el Guaros de Lara

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

La cita es justo delante de la iglesia de San Juan, en pleno centro histórico. Carlos Cabezas aparece andando por la calle del mismo nombre. Su aspecto es impecable. Fino, fuerte y estilizado. Atrapa al periodista de SUR con un fuerte abrazo y estrecha la mano de Ñito Salas, que en unos minutos le va a realizar una sesión de fotos en la terraza del Málaga Premiun Hotel, uno de los establecimientos en los que participa en el centro de la capital. El base apura sus días junto a su familia antes de hacer las maletas para poner rumbo a Venezuela, donde le espera el Guaros de Lara, con el que fue campeón de la Liga Sudamericana y con el que se ha comprometido para disputar la Liga de Las Américas a partir del 9 de febrero. Antes de marcharse, analizó para SUR su pasado, su presente y su futuro como empresario hostelero.

Antes de dar el paso para jugar en Venezuela, usted era un poco reacio, pero la experiencia ha resultado muy positivo.

–Esta propuesta me vino por la gestión de Ariel Eslava y Carlos Prune, de una agencia argentina, y cuando estaba en Málaga preparándome, me llamaron para ofrecerme la posibilidad de jugar la semifinal de la Liga Sudamericana con el Guaros. Es verdad que tenía cierta incertidumbre y que no sabía cómo estaban las cosas. Decidí llamar a Néstor García, entrenador del Fuenlabrada, y aquella reunión que tuve con él en Madrid despejó mis dudas. Siempre se lo he agradecido porque estaba sin equipo y me ha permitido ganar un título en poco tiempo.

-Cuando en España se habla de Venezuela, lo primero que viene a la cabeza es la crisis social y política del país. ¿Qué se encontró?

–Es una situación difícil, pero ‘el señor Jorge’, como lo llaman allí (Jorge Hernández, propietario del club) hace que el deportista tenga todas las comodidades para centrarse en jugar. El Guaros es un club de los más importantes en Sudamérica y todo eso hace la vida más fácil. Disponemos de un chófer, el pabellón es impresionante, y con alojamiento y todo lo que se necesita. Sí es verdad que en la calle debes tener tus precauciones porque la situación es difícil.

¿Antes de la opción del Guaros, llegó a pensar en la retirada después de que no recibiese una propuesta de su agrado en la ACB?

–Me pilló en un momento débil, pero no pensé en la retirada. Estaba un poco desilusionado por cómo fueron los últimos meses después de mi paso por el Betis. Pensaba que podía seguir allí, pero el verano fue complicado para el club. Al final hubo una serie de cosas que no surgieron y que me afectaron. Pero no pensé en la retirada porque físicamente me siento bien, no tengo dolor, ni he tenido lesiones graves. Realicé un trabajo específico con mi nutricionista y un preparador y eso me ha hecho sentirme bien y crecer. Esta experiencia de Venezuela me ha venido de maravilla.

«He trabajado con nuevos métodos, he perdido nueve kilos y me siento joven y fuerte»

No le miento si le digo que lo veo en mejor forma que hace unos años...

–Al final se trata de cuidarse. Tengo buena genética, he cuidado la alimentación y he fortalecido los músculos. Son 19 años en la élite y jugando mucho. No he tenido lesiones graves, y eso es clave. Ahora he trabajado con nuevos métodos y esto me está permitiendo alargar mi carrera. He perdido nueve kilos, me siento fuerte, joven... Al final pienso que la edad sólo es un número y mi mente ahora está sensacional.

Y ahora, otra vez rumbo a Venezuela.

–Pues sí, porque ya me han confirmado el acuerdo para jugar la Liga de Las Américas y estoy orgulloso de poder vivir este torneo. Para que la gente se haga una idea, es como la Euroliga de allí, con la participación de los campeones de cada país. No es mucho tiempo, así que es una competición atractiva. Además, se me están abriendo otras opciones también en Sudamérica.

Esa generación de oro de la que forma parte parece eterna, aunque sólo quedan en activo Gasol, Navarro, Felipe Reyes y usted...

–Navarro ha sido el más castigado por las lesiones. Está claro que Pau es un talento fuera de lo natural, pero la suerte del resto es que no sufrimos lesiones graves, de cirugías serias me refiero. Raúl López ha sido el más castigado, pero incluso Berni, que tuvo problemas en un tobillo, jugó a un gran nivel hasta la última temporada que estuvo en activo. Tuvimos continuidad y suerte con las lesiones. Si te cuidas, tienes ilusión y la cabeza ordenada, puedes alargar tu carrera aportando un granito de arena en el club en el que estemos. Yo, cuando vea que me pasan por la derecha o no tenga ilusión o que esté centrado en mis negocios, lo dejaré. No me gustan que se rían de mi en una pista.

«Somos una generación que ha ganado mucho desde jóvenes, además cosas inolvidables»

Ese momento de la retirada llegará más tarde o más temprano. ¿Qué balance hace de su carrera a día de hoy?

–Es complicado. Mire, somos una generación que hemos ido ganando mucho desde que éramos jóvenes, además cosas inolvidables. Fuimos campeones del mundo dos veces, gané la Liga y la Copa con el Unicaja. Esto es algo increíble para un jugador como yo, nacido aquí y criado en Los Guindos. Hubo otras cosas, menos bonitas, como no ir a unos Juegos Olímpicos cuando estaba en el mejor momento de mi carrera. Pero después de aquello fui al Mundial y lo ganamos. Lo que me pasó en Fuenlabrada y Vitoria también fueron momentos difíciles por no tener buen ‘feeling’ con los entrenadores. Pero he tenido una suerte grande de pertenecer a una generación brutal y estar en la mejor época del Unicaja con Maljkovic y Scariolo. Todavía me queda por hacer algo más.

¿Le ha faltado algo?

–Bueno, tuve una puerta abierta para la NBA con Orlando Magic. Estuve reunido con ellos varias veces e hice algún ‘workout’ pero no me daban un contrato garantizado, así que por eso acepté la oferta del Khimki. Ahora veo que muchos europeos van para allá, así que habría sido una experiencia bonita. La NBA es lo máximo.

Ñito Salas

Recuerde aquellas semanas en las que decidió marcharse a Rusia, con la famosa rueda de prensa. Aquello nunca fue bien asimilado por la afición.

–Sin duda. Fue una decisión dura, pero tenía equipos importantes de Europa e incluso una opción de la NBA. Sabía que iba a salir de Málaga después de no llegar a un acuerdo con el club tras negociar durante un año. Sí es cierto que la oferta final fue muy buena. Sabemos que al jugador de casa siempre se le infravalora, especialmente en el aspecto económico. Tenía una gran oferta del Siena, muy fuerte entonces, pero me decanté por el Khimki por la relación que tenía con Scariolo. Era el seleccionador y habíamos tenido años muy buenos en Málaga. Después siempre se me vinculó con el Unicaja, incluso algunos entrenadores me confirmaron que solicitaron mi fichaje, pero no sé por qué no se aceptó mi regreso. Me habría gustado volver porque creo que podía ayudar. Es mi casa. Me habría gustado volver para retirarme con la camiseta con la que empezó todo.

¿Considera que en algún momento de su carrera no contó con el asesoramiento adecuado?

–Bueno, Gorka Arrinda es un tipo muy particular. En su momento era un agente importante por el nivel de entrenadores y jugadores que tenía. Es un tipo muy directo y aquel momento fue muy tenso. Su relación conmigo era fácil porque yo siempre renovaba en Málaga. Al final son decisiones que uno toma. Era más joven y con el tiempo te vas dando cuenta de cómo funciona este negocio.

«Me alegra participar del gran momento que vive Málaga en todos los sentidos»

Hablando de retiradas. Hace unos meses se retiró la camiseta de Berni. ¿Que le pareció? ¿Le gustaría que su número diez estuviese al lado?

–Fue increíble. Muy emocionante aquello. Totalmente merecido. Fue el capitán durante muchos años y lo dio todo por el Unicaja. Aquella iniciativa me emocionó y me encantó. Todo lo que se hizo fue espectacular. No diré yo que retiren la mía, pero tampoco miento si digo que somos y hemos sido el espejo para muchos niños que empezaban en el baloncesto en Málaga. Sería un orgullo. Me encantaría.

Usted se marcha ahora a Venezuela, pero la realidad es que siempre está en Málaga. Hablemos del Cabezas empresario, próspero empresario. ¿Cómo compagina su carrera con sus negocios?

–Pues no es fácil, pero las cosas van bien. Todo nace de la mano de mi amigo Juan García (Míster Mundo 2007), que empieza con la terraza de Oasis. Luego surgió el establecimiento de calle Alcazabilla, Alcazaba Premiun Hostel, y el restaurante Batik. Una parte es de Elisardo Sánchez y de ahí la idea de un hostal de más calidad y ese restaurante y la terraza con grandes vistas. Ellos y José Manuel Montalvo pensaron en mí y me plantearon participar en su empresa Málaga Premium. Por la evolución que tenía Málaga, lo vi muy claro, además por la honestidad de este grupo. Hace poco abrimos en calle San Juan el Málaga Premium Hotel con los restaurantes Bendito y Yubá, y ahora estrenaremos una cervecería en el Soho con el grupo Heineken, que se va a llamar La Fábrica y que es un proyecto pionero que va a dinamizar la zona. Me alegra participar de ese gran momento que vive Málaga en todos los sentidos.

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