Cerrando círculos

Cerrando círculos
Cinco contra Cinco

BERNI RODRÍGUEZ

Mientras el Unicaja tiene un comienzo de temporada a mi entender bastante bueno, 3-1 en Liga y 1-0 en Euroliga derrotando al actual campeón, y va calentando motores, yo quería hablarles de algo menos efímero que las derrotas y victorias, de algo más duradero.

Hacía tiempo ya que no pasaba por Los Guindos y lo hice la semana pasada para deleite de mis sentidos. Ver, oler y especialmente oír un sitio tan emblemático en Málaga y España para el baloncesto fue maravilloso. Todo me parecía estar tal y como recordaba, salvo, claro está, las grandes mejoras que el club y la Fundación Unicaja han realizado en estos últimos años.

Aunque para mí, en mi cabeza, esos recuerdos de niño se hacían más y más fuertes conforme iban pasando los minutos allí dentro, el sentir ese espacio lleno de niños corriendo y gritando fue como volver al inicio de toda mi relación con este deporte. Fue como cerrar un círculo que me ha traído y trae grandes recuerdos y satisfacciones.

Pues visitaba, como digo, las instalaciones donde se entrenan la cantera del Unicaja y la escuela de Los Guindos para ver a mis sobrinos Nora y Pablo (4 y 2 años) –que ya hacen por allí de las suyas–, cuando vi la denominada ‘Escuela de padres Toa Paterna’. ¡Qué de cosas tienen que aprender los padres de los niños! Igual o más que los propios jugadores. Me da para un par de columnas, así que mejor lo guardamos y hablamos de ello en otra ocasión con más tiempo.

De quien no puedo esperar a hablar es de Toa. La mayoría que componemos el mundo de la canasta lo conoce. Para los que no, os cuento que era un apasionado del baloncesto. Toa, que además de entrenador era psicólogo deportivo, se dedicó a enseñar de deporte y de la vida. Persona cariñosa, amable y comprensiva, nos dejó su sello a todos los que pasamos por sus manos. Recuerdo una de las últimas conversaciones que tuve con él tras una época en la que tenía demasiadas peleas conmigo mismo en mi cabeza, cosa habitual en los deportistas. Terminó un entrenamiento del equipo ACB que Toa estaba presenciando en la grada, vino hacia mí y me preguntó si quería hablar. Por supuesto que sí, le dije, porque charlar con él era una auténtica delicia. Paseamos alrededor de la pista durante media hora, al cabo de la cual se me pasaron todas las tonterías que tenía en mi cabezota de jugador. Vaya tipo increíble era el gran Toa.

Pues mientras voy cerrando círculos, va para él y todas esas personas que hacen de Los Guindos y todos los centros de formación de la provincia de Málaga lugares especiales mi humilde homenaje en forma de columna.

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