SI HAY DOS CONTIGO, UNO ESTÁ SOLO

BERNI RODRÍGUEZ

Ya lo he hecho muchas veces, pero la verdad es que no me canso nunca. Además, recuerden que ya reconocí padecer el 'síndrome del jugador retirado' y lo abracé orgulloso en su momento. Si a todo ello le sumamos que aquí me permiten escribir lo que me apetece, pues les voy a contar lo que he recordado mil veces. La mil y una fue este fin de semana viendo la Final Four de la Euroliga.

Tras el tiro de Navarro después de una buena acción defensiva, Carlos Jiménez coge el rebote y le da el balón a Pepe Sánchez. Era la temporada 2006-2007 y ese partido daba acceso a la Final Four de la Euroliga que ese año se disputaría en Atenas. Íbamos empate (62-62) y quedaban 25 segundos para el final del partido. Pepe lleva la pelota a campo ofensivo con esa parsimonia que le caracterizaba. Muy tranquilo, mientras bota como si fuera un partido de pretemporada, va mirando al banquillo a ver qué le gritaba Scariolo. Las instrucciones del entrenador eran claras: el defendido por Navarro se jugaba una situación de aclarado en la zona central del campo. El resto abiertos a esperar el posible pase. Adivinen quién era el defendido por Navarro. Pues sí, yo. Sergio gritaba: «Pásale a Berni». Pepe me miraba y me hacía gestos con la mano: «Tranqui que yo la duermo y cuando quede poco te la doy». Yo pensaba: «Ya podría defender Navarro a otro». El caso es que cuando quedaban quince segundos recibo el balón en medio campo. Es entonces cuando llegó el momento de improvisar porque cambiaron el marcaje Navarro y Basile, quedándose este último conmigo en defensa. Ya no había tiempo de pensar en otra idea de ataque, así que aguanté un par de segundos con la pelota en la mano y, todo lo decidido que pude, boté con la derecha para hacer un simple y clásico cambio de mano por delante para, lo más vertical posible, ir al aro en busca de hacer una bandeja. Tras el cambio de dirección y dar un bote con mi mano izquierda, me encuentro con la ayuda de Navarro viniendo desde ese lado, que era donde se había situado Pepe. Sin pensarlo y aplicando uno de los conceptos más básicos que hay en baloncesto, «cuando tienes dos rivales contigo hay un compañero solo», solté el balón dejando a Pepe liberado para que lanzase su famoso triple. Yo creo que fuimos once mil personas tirando aquel tiro. Nunca vi el Carpena tan lleno ni tan ruidoso. Finalmente, tras otra acción defensiva, ganamos el partido y nuestro billete a la Final Four.

Tengo lagunas de memoria de lo que ocurrió al acabar el partido de lo emocionado que estaba. Recuerdo doblarme el tobillo saltando en la celebración (al día siguiente lo tenía inflamado), también salir del túnel con una botella de champán y resbalarme con Flo Pietrus y casi romperla con el suelo. Incluso creo que cogí el micro y grité algo así como «¿Quién se viene a Atenas?».

Todo esto estuve recordando este fin de semana mientras disfrutaba de la Final Four, especialmente cuando veía el tercer y cuarto puesto y escuchaba los halagos hacia el Zalguiris, equipo en el que me vi reflejado. Aquel año nosotros éramos ellos.

También pensaba en lo afortunados que hemos sido todos estas temporadas compitiendo con los mejores y que a veces no valoramos como se merece, especialmente ahora con el nuevo formato de competición. De momento habrá que esperar para saber si el año que viene Unicaja disputará la Euroliga. Si la juega, seamos conscientes de dónde estamos y disfrutemos compitiendo al máximo, pero si en vez de eso toca jugar la Eurocup (el doble de dura con el cambio de formato), pues habrá que hacerlo de nuevo, que es una competición que se nos da muy bien. Hemos ganado todas las que hemos disputado...

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