El Unicaja acusa los rigores del verano

El Unicaja acusa los rigores del verano
UnicajaB. Fotopress

Compite hasta el final del partido ante un Madrid más conjuntado que ganó el Costa del Sol

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

El Unicaja sufrió ayer en sus carnes los rigores de la pretemporada. Cayó en ‘la final’ del Torneo Costa del Sol por 74-82 ante el Real Madrid y vio truncado su positivo comienzo de la fase de preparación.

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No hay que darle mayor importancia a la derrota, pues faltan jugadores muy importantes y el Madrid, pese a tener varias ausencias, hay que decir que fue a por la victoria. Laso no usó a sus canteranos hasta la recta final del partido, mientras que Plaza los incluyó desde el comienzo. Por este motivo, el ensayo de anoche en Rincón de la Victoria se puede calificar hasta muy positivo, pues las diferencias en el marcador fueron mínimas hasta llegar al último cuarto. Lo peor del partido fue la delicada lesión de Alberto Díaz, víctima de una fea acción de Jaycee Carroll en una jugada que los árbitros sancionaron con falta antideportiva. Díaz no pudo seguir y fue trasladado a un centro médico aquejado de fuertes dolores en la zona cervical.

74 Unicaja

Díaz, Díez (9), Soluade (10), Brooks (11), Augustine (4) -cinco inicial-, Ibáñez, Okouo (4), McCallum (15), Rosa (5), Carralero (2), Suárez (9) y Musli (5).

82 R. Madrid

Campazzo (14), Causeur (4), Rudy (10), Thompkins (14), Ayón (9) -cinco inicial-, Reyes (4), Nakic, Yusta (6), Garuba (4), Pantzar (3), Carroll (3) y Taylor (7).

Árbitros
Jiménez, Hierrezuelo y García Ortiz. Señalaron falta antideportiva a Brooks.

El Unicaja, entre canteranos y nuevos jugadores, tiene todavía mucho que mejorar y piezas por acoplar. No es lo mismo fichar a McCallum, que se estrena en Europa, que a Causeur, un jugador contrastado en la Euroliga y de nivel. Tampoco jugar con Ibáñez o Carralero, que con Yusta, que acumula ya dos temporadas de ‘mili’ en la Liga ACB. Y qué decir de la comparación entre Campazzo y el descarado Soluade.

Si se suman todas estas diferencias, da como resultado un equipo más compacto y sólido, el Madrid, frente a un irregular Unicaja. El principal déficit de los de Plaza estuvo en la defensa, con demasiados despistes, algo que sin duda se irá corrigiendo con los entrenamientos, con las reprimendas del técnico y con los partidos. El equipo está todavía tratando de asimilar ese nuevo estilo que quiere Plaza, con más velocidad y rapidez en todos los movimientos.

Desde el comienzo del partido se vio la mejor circulación de balón del Real Madrid con Campazzo al mando de las operaciones. El Unicaja respondió bien al juego blanco, especialmente por medio de un Brooks muy acertado en su mano a mano con Thompkins. Al Madrid le vendrá de maravilla que Rudy Fernández no haya disputado el eurobasket este verano. Se le vio fresco y acertado.

Intercambio de canastas

Tras los primeros diez minutos, el segundo cuarto trajo un incesante intercambio de canastas. Fue interesante ver cómo Plaza sancionaba los fallos de Carralero, Ibáñez o Rosa en la defensa de Yusta. Los tres se fueron al banquillo, signo inequívoco de que le preocupa su rendimiento. Podría pasar de ellos, o como hizo Laso son sus jóvenes, ni usarlos en la primera parte. El control del rebote y los deslices defensivos del Unicaja permitieron al Madrid ir siempre por delante, aunque el partido se movió en la distancia corta con los puntos de McCallum y luego los triples de Soluade (42-45, min.20).

Los problemas para el Unicaja llegaron tras el descanso, cuando se le cerró el aro y se encontró con el joven Garuba, un portento físico de 15 años que se impuso en la zona blanca. En una acción taponó a Okouo y corrió el campo para anotar. El Madrid aprovechó la sequía cajista para escaparse y llegar al último cuarto con 14 puntos de ventaja (52-66). Tres triples seguidos engancharon al equipo malagueño al partido (64-72), pero entonces llegó el parón por la lesión de Díaz y eso enfrió el ánimo del Unicaja, que compitió hasta el final.

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