Un suspiro de alivio en el Palacio (86-74)

Un suspiro de alivio en el Palacio (86-74)
Fernando González

El Unicaja gana al Joventut y rompe la racha de seis derrotas seguidas, aunque lo hizo en un partido pobre que no despeja las dudas

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Cuando los colegiados pitaron ayer el final del partido, hubo un suspiro de alivio generalizado ayer en el Palacio de los Deportes. El Unicaja lograba ganar al Joventut (86-74) en un partido trabado, en el que el equipo malagueño no aseguró el triunfo hasta los instantes finales, pese a que la diferencia definitiva pueda reflejar algo distinto. Se rompe así una racha de seis derrotas consecutivas entre la Liga Endesa y la Euroliga y el conjunto que entrena Plaza mantiene su octava plaza en la clasificación de la competición nacional y sus opciones de pelear por estar en la Copa del Rey.

86 Unicaja

(23+13+29+21): McCallum (-), Nedovic (16), Díez (5), Brooks (6), Augustine (5) -cinco inicial-, Díaz (8), Suárez (11), Salin (13), Milosavljevic (9), Waczynski (2) y Shermadini (11).

74 Joventut

(16+17+24+17): Wayns (15), Vidal (8), López-Arostegui (2), Gielo (10), Jordan (13) -cinco inicial-, Dimitrijevic (-), Kulvietis (17), Nogués (-), Ventura (7), Gudul (2) y Parra (-).

Árbitros:
Cortés, Aliaga y Mendoza.
Incidencias:
Partido correspondiente a la décima jornada de la Liga Endesa disputado en el Palacio de los Deportes José María Martín Carpena de Málaga ante 7.112 espectadores.

Ayer había que ganar sí o sí y se cumplió el objetivo. Con eso hay que quedarse, porque del resto no se pueden sacar muchas conclusiones positivas. El conjunto malagueño no mostró la mejoría que se pudo ver en los encuentros ante el CSKA y el Panathinaikos y volvió a completar un partido pobre y que dejó las mismas dudas sobre su juego colectivo en ataque, su capacidad de concentración o el rendimiento individual de determinados jugadores.

El detalle

Cuando en el último cuarto Nedovic se quedó tirado en el suelo tras caer mal tras un tiro en suspensión, la grada del Palacio enmudeció. Pensar en una lesión de gravedad de la estrella del equipo da pánico, ya que el Unicaja depende mucho de él. Después pidió regresar a cancha, por lo que no parece que sea grave su lesión en el tobillo izquierdo. Peor pinta tiene la torcedura de tobillo de Brooks, en una jugada sin historia a cuatro segundos del final. Hoy se conocerá el alcance de las lesiones de ambos.

De nuevo tuvo que ser Nedovic el que rescatara al equipo malagueño con su talento individual (16 puntos), al que se le sumó Suárez, que está en un gran momento de forma y las rachas de acierto exterior de Salin. Pero el Joventut –sin Patrick Richard, uno de sus mejores jugadores, que está en Estados Unidos renovando su visado– puso contra las cuerdas al equipo malagueño en más de una ocasión y la imagen que dejaron los locales no fue buena. Para colmo, Nedovic y Brooks terminaron lesionados, ambos con problemas de tobillo y hoy serán sometidos a pruebas para ver si están disponibles para los siguientes partidos.

Sin control

Al menos la victoria de ayer servirá para que el Unicaja se quite algo de presión y gane confianza, algo que le va a hacer mucha falta para lo que le espera, con los próximos tres partidos de ACB fuera de casa (Zaragoza, Tenerife y Bilbao). Esos partidos marcarán la presencia o no del club malagueño en la Copa del Rey, un objetivo mínimo para la entidad de Los Guindos.

El personaje: La única árbitra de la Liga Endesa

Esperanza Mendoza, la única árbitra de la Liga Endesa, formó parte del trío de colegiados que ayer dirigió el Unicaja-Joventut.

Ayer, tanto el Unicaja como el Joventut salieron algo fríos a la cancha, con poco acierto. Sólo un par de rachas anotadoras de los exteriores del equipo malagueño (Díez y, sobre todo, Salin) lograron abrir distancia en el marcador.

El dato

8º. Es el puesto en el que ha cerrado el Unicaja la jornada en la Liga Endesa, curiosamente el mismo en el que la empezó. El conjunto malagueño alcanza un balance de cinco victorias y cinco derrotas, el mismo que Tenerife y UCAMMurcia, que están ahora mismo fuera de los puestos de ‘play-off’. El Unicaja no volverá a jugar en Málaga en la competición nacional hasta el 2 de enero, ante el Valencia.

Con Shermadini anotando con cierta facilidad, el parcial ya era de 15-0 para los locales, que ganaban 21-9. Jordan y Kulvietis lograron recortar la diferencia al final del primer cuarto (23-16).

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Parecía que tenía controlado el Unicaja el partido, pero el segundo cuarto sirvió para que el cuadro malagueño volviera a mostrar sus inseguridades. Tras un parcial de 0-8 a favor, los locales desaparecieron de la pista. Volvieron a dar una imagen desastrosa los jugadores del cuadro malagueño, sin intensidad defensiva y con un ataque muy pobre cuando dejaron de entrar los triples. Al descanso se llegó con 36-33 y muy malas sensaciones con el equipo malagueño.

Tras el descanso tuvo que ser el de siempre, Nedovic, el que liderara al conjunto malagueño. Un triple de Suárez y otro del serbio abrieron el tercer parcial. Los buenos minutos del ala-pívot y el escolta permitieron que el cuadro malagueño respirase con algo más de tranquilidad (48-37), pero el Unicaja seguía sin controlar el partido. El Joventut veía opciones de hacer daño y pronto recortó distancias con dos triples de Vidal (55-52). El Unicaja ni siquiera era capaz de controlar el rebote, uno de sus fuertes y el conjunto badalonés atrapó seis rechaces en ataque en ese cuarto, que terminó con 65-57.

Plaza optó por dejar a Nedovic en el banquillo y darle el mando a McCallum. Pero el norteamericano duró poco en pista. Preocupante ya la falta de adaptación del base norteamericano. El partido iba por senderos peligrosos para los locales, con el Joventut muy cerca.

Plaza tuvo que volver a recurrir a Nedovic a falta de menos de cinco minutos para el final. El serbio metió la canasta del 78-70, pero cayó mal tras el tiro en suspensión y se tuvo que retirar dolorido. Por suerte el cuadro malagueño logró controlar el choque en los últimos minutos y ató una victoria que le permite pensar en remontar el vuelo. No fue ni mucho menos un buen partido, pero al menos se ganó.

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