Objetivo cumplido

Nedovic lanza un triple/Víctor Salgado
Nedovic lanza un triple / Víctor Salgado

El Unicaja jugará la Copa del Rey tras volver a ganar al Barcelona en el Palau en un partido en el que pasó de la exhibición al miedo

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Años atrás, antes del comienzo de cada temporada, era frecuente que al entrenador del Unicaja o alguno de sus dirigentes se les cuestionase por los objetivos del equipo. Cabezas de serie en la Copa, semifinales en la Liga y Top 16 de la Euroliga. Estos eran los mínimos para el conjunto malagueño campaña tras campaña. La pregunta es: ¿Los firmarían ahora? Muchos aficionados seguramente sí. Sin embargo, las cosas han cambiado, las ausencias en el torneo copero han sido tristemente demasiado habituales, también en las semifinales en la Liga, y el Top 16 de la Euroliga ya ni existe. El Unicaja confirmó ayer que jugará la Copa del Rey, no es algo matemático, pero sí virtual gracias al gran ‘basket average’ –diferencia entre puntos anotados y recibidos– que acumula. La presencia en la Euroliga más exigente que se recuerda ha tenido un impacto evidente en el rendimiento del equipo en la Liga, tanto que la presencia en la Copa ha estado en serio peligro hasta ayer. Por eso, sin tener la opción de ser cabeza de serie, da igual acabar quinto, que sexto o séptimo, lo importante a estas alturas era estar en la cita copera. Por eso la victoria de ayer en ante el Barcelona (73-76) vale su peso en oro.

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Curiosamente, este Unicaja irregular en la Liga y que perdió en la pista antes de equipos de la parte baja (Gipuzkoa o Andorra), fue a confirmar su clasificación en una de sus pistas malditas y, cómo no, lo hizo haciendo gala de esa bipolaridad que lo caracteriza. Ganó al Barcelona dando una exhibición durante tres cuartos. Firmó una primera parte colosal, perfecta, pasando por encima del Barcelona y haciendo un baloncesto de gran nivel. El impulso le duró hasta el último cuarto, en el que llegó a tener una ventaja de hasta 23 puntos, pero se dejó ir. Levantó peligrosamente el pie y concedió ventaja tras ventaja a su rival. Fallos y malas decisiones que lo llevaron a una situación límite. Tanto que el conjunto azulgrana tuvo un último lanzamiento para forzar la prórroga.  No hay partido tranquilo.

73 Barcelona Lassa

(7+20+15+31): Ribas (7), Navarro (3), Hanga (8), Claver (7), Tomic (8) -cinco inicial-, Pressey (13), Heurtel (2), Vezenkov (-), Oriola (17), Sanders (-) y Koponen (8).

76 Unicaja

(14+32+17+13): Díaz (4), Salin (3), Waczynski (7), Brooks (11), Shermadini (11) -cinco inicial-, McCallum (4), Díez (8), Milosavljevic (-), Nedovic (10), Augustine (4) y Suárez (14).

Árbitros:
Pérez Pérez, Calatrava y Sixto. Bien. Señalaron falta antideportiva a Oriola y McCallum. Eliminaron por personales a Oriola.
Incidencias:
partido de la decimosexta jornada de la Liga Endesa disputado en el Palau Blaugrana ante 4.957 espectadores.
El dato:
19 puntos. Fue la ventaja con la que el Unicaja llegó al descanso después de una primera parte sensacional. Es la ventaja más amplia de un equipo visitante en el Palau en toda la historia de la Liga Endesa. El primer cuarto se saldó con 7-14 y el segundo, con 20-32. Fue precisamente este segundo parcial el que disparó al cuadro cajista después de una 10 minutos de un baloncesto excelente.
El personaje:
La alegría de Suárez. El madrileño fue ayer el mejor jugador del Unicaja. Consciente de la importancia del triunfo, Suárez publicó una foto con sus compañeros en el autobús tras el partido en la que mostraba su alegría.
El detalle:
Pitos para el equipo azulgrana en el descanso y al final . No corren buenos tiempos para el Barcelona. El conjunto azulgrana volvió a ser pitado por sus aficionados, aunque lo llamativo es que estos pitos no llegaron sólo al final, sino también durante el descanso del partido, cuando el Unicaja ganaba por 19 puntos. A pesar del arreón final, los aficionados culés no estaban contentos, porque el Barcelona venía de perder también ante el Panathinaikos.

Y la victoria tuvo un nombre propio, el de Carlos Suárez, dio una actuación sensacional sacando algo positivo a cada balón que pasaba por sus manos: puntos, faltas recibidas, a asistencias, buenas defensas. El madrileño está en un momento dulce.

Dominador desde el principio

El Unicaja comenzó el encuentro con un quinteto poco habitual y con algunos de sus especialistas defensivos en liza. Si la apuesta era defender y frenar al segundo mejor ataque de la competición, el movimiento fue efectivo. El Barcelona no sólo se mostró incapaz de superar el orden del equipo malagueño, sino que firmó diez minutos nefastos en ataque con sólo tres canastas. Falló 15 de los 18 lanzamientos que intentó. Con este panorama, y sin hacer nada del otro mundo en ataque, el Unicaja dobló a su rival después del primer cuarto (7-14).

Dos triunfos en el Palau en la misma temporada por tercera en vez en toda la historia

El Unicaja volvió a ganar en el Palau Blaugrana y eso es algo poco habitual. El pasado 20 de diciembre logró la primera victoria de la temporada en la cancha del Barcelona, entonces en partido correspondiente a la Euroliga y por 83-90. Ayer llegó la segunda, en este caso en la Liga ACB. Encontrar dos triunfos malagueños en una misma temporada en el Palau es difícil, de hecho sólo ha sucedido otras dos veces en los últimos 37 años, ahí es nada. Por eso, la victoria de ayer tiene tanto mérito, además es tan poco espacio de tiempo.

La primera vez que sucedió algo similar fue en la temporada 1989-1990. El 14 de octubre del 89 venció por 88-97 con 45 puntos de Joe Arlauckas. Y el 28 de abril del año siguiente repitió con 28 puntos del estadounidense (74-78).

Ya en 2005, el equipo campeón de Liga, ganó en el Palau 104-115 en el que fue catalogado como uno de los mejores partidos de la historia de la Liga. Garbajosa hizo aquella tarde del 4 de diciembre el partido perfecto 17 puntos sin un solo fallo y Marcus Brown anotó 25. Meses después, el 30 de marzo de 2006, el Unicaja volvió a ganar al Barcelona en su pista 60-73 con 27 puntos de Brown.

Plaza, que reservó a Nedovic en el comienzo, cambió la dinámica del partido. De la defensa pasó al ataque, y el resultado fueron diez minutos primorosos. Con el serbio al mando el juego del Unicaja fue absolutamente perfecto sin que su defensa se resintiera un ápice. Nedovic campó a sus anchas anotando y asistiendo. Suárez parecía estar en todas partes siempre generando para sus compañeros e incluso Dani Díez se desmelenó en ataque. La diferencia del Unicaja no paró de creer de forma constante castigando cada fallo del rival hasta el 27-46 con el que acabó la primera parte. Las 14 asistencias y las 6 recuperaciones reflejaban el buen trabajo colectivo del cuadro cajista.

El equipo malagueño dio muchas facilidades al Barcelona en los últimos minutos

Los dos triples que el Barcelona logró en menos de un minuto nada más salir del vestuario, inquietaron al equipo malagueño, al que le costaba anotar y que veía como su rival se situaba a 12 puntos, 38-50. Plaza no paró el partido, pero sí que dio entrada a Suárez y Shermadini que entre ambos volvieron a desmontar al conjunto azulgrana. El madrileño, omnipresente, reboteaba, anotaba, forzaba faltas y no paraba de buscar al georgiano que se impuso en la zona rival. Entre ambos lograron 13 puntos que permitieron al Unicaja recuperar el mando, si es que alguna vez lo perdió, y encarar el último cuarto con 21 puntos de ventaja, 42-63.

El Barcelona echó el resto, pero el equipo malagueño aguantó la nueva oleada de su rival. Waczynski logró dos buenas canastas y la ventaja se mantenía en los 20 puntos. Sin embargo, con una renta tan grande, el Unicaja se fue relajando y el Barcelona se colocó a 12 puntos con tres minutos por jugar. Los nervios se apoderaron del equipo de Plaza que se complicó la vida en cada ataque. En lugar de buscar la canasta, el Unicaja optaba por agotar las posesiones sin lanzar. Un fallo en un saque de banda a falta de 46 segundos permitió una bandeja fácil de Hanga para el 68-73 con 37 segundos para el final. Tras el tiempo muerto de Plaza, Huertel falló un triple solo que se salió por poco. Por suerte, Suárez se hizo con el rebote y logró dos tiros libres que parecían decisivos. Pero los errores del Unicaja continuaron dando vida a su rival. Pressey, el artífice de la reacción culé, anotó un triple desde ocho metros, luego anotó un tiro libre y, en la misma acción, tiró el segundo a fallar (73-76). Esa decisión le dio la opción a su equipo de tener un triple más para empatar y forzar la prórroga, pero el lanzamiento se salió.

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