La defensa que valió un título

Dubljevic se queja de la defensa de Suárez./SUR
Dubljevic se queja de la defensa de Suárez. / SUR

Carlos Suárez recuerda cómo frenó a Dubljevic en el último cuarto de la final de la Eurocup

JUAN CALDERÓN y ENRIQUE MIRANDAMálaga

Quedaban dos minutos para el final del tercer cuarto del último partido de la final de la Eurocup. El Unicaja perdía 50-43 y el mundo se le vino encima cuando Alen Omic entró desde el banquillo a la pista para separar una trifulca entre Rafa Martínez y Nedovic. La deportiva acción del esloveno está tipificada en el reglamento como expulsión. Aunque aquello parecía la sentencia para el Unicaja, acabó siendo clave para que consiguiese el título de la Eurocup hace hoy un año.

Las cosas fueron a peor y la ventaja del valencia alcanzó los trece puntos 56-43. La Fuente de San Luis celebraba ya el título, a pesar de que quedaban ocho minutos por jugar. Seguramente serán los ocho minutos más largos y tristes de la afición naranja en muchos años. El Unicaja se protegió con una gran defensa y trató por todos los medios que Dubljevic, su pesadilla en la final, no fuese capaz de anotar. El encargado de frenar al montenegrino fue Carlos Suárez, que literalmente secó al que había sido nombrado MVP de la competición. El coraje del madrileño contagió poco a poco a un Unicaja que se fue creciendo hasta hundir a un rival que fue víctima de su propio miedo.

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Suárez recordaba ayer antes de viajar a Estambul cómo fueron aquellos maravillosos ocho minutos y su defensa sobre el pívot del Valencia. «Siempre se suele decir que visualizas el partido antes de jugarlo y una de las opciones que teníamos era que yo jugase de cinco por la lesión de Musli. La idea era tratar de que Dubljevic no pudiese recibir el balón y anticiparme, y esa fue una de las premisas que me marqué antes del partido. El baloncesto, como el deporte en general es algo muy emocional. Ellos se vinieron abajo y les entró ese miedo a ganar, ese miedo a tenerlo muy cerca y el hecho de ver que se complica porque no meten canastas fáciles y tiros abiertos. Se pusieron nerviosos y les entró ese miedo escénico que surge cuando juegas en tu propia casa, que a nosotros mismos nos ha podido pasar, por ejemplo en la Copa del Rey de 2014. La verdad es que ese fue uno de los factores diferenciales de aquella final de la Eurocup», explicó el capitán del Unicaja.

Un año después, Suárez pone en valor lo que su equipo logró aquel 5 de abril de 2017 en Valencia y defiende la presencia del Unicaja en la máxima competición continental. «Fue algo muy bonito porque considero que el Unicaja nunca ha debido salir de la Euroliga ni del grupo de los mejores equipos de Europa. No creo que el Unicaja sea un equipo de la Eurocup, porque además lo demostramos. En la primera vez que no jugábamos la Euroliga y a las primeras de cambio, logramos regresar.

Sin llegar a la dificultad de lo logrado hace un año en la Eurocup. El Unicaja está ahora ante el mismo desafío, el de lograr un billete para la próxima Euroliga. La única vía es acabar la temporada como el mejor equipo sin licencia y después de tres derrotas seguidas en la ACB, parece más que complicado, aunque el madrileño manda un mensaje de optimismo a los aficionados.

Si no creemos que podemos hacerlo, nos deberíamos quedar en casa y no jugarlo. Creo que más difícil de lo que conseguimos en la Eurocup no lo vamos a tener. De ese ejemplo tenemos que fijarnos y debemos permanecer unidos. Han llegado baches y no han llegado las victorias que deberíamos haber logrado, pero creo que el equipo entrena bien, que en algunos momentos juega muy bien, que compite siempre, pero tenemos algo de mala suerte en esos momentos finales. Yo creo que todavía podemos conseguir algo bonito este año.

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