McCallum: «Es un desafío que me emociona»

Ray McCallum, ayer antes de su presentación. /Ñito Salas
Ray McCallum, ayer antes de su presentación. / Ñito Salas

El nuevo base del Unicaja, ilusionado con la oportunidad que se le presenta en Málaga

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

En el Palacio de los Deportes hace estos días un bochorno terrible. Con la instalación a medio gas en verano, el aire acondicionado está apagado y la temperatura en la pista auxiliar en la que suele entrenarse el Unicaja es terrible. Ray McCallum posó para los fotógrafos antes de su presentación oficial y, después de una serie de tiros, empezó a sudar. «No me importa el calor. Necesito el calor. Soy de Wisconsin, amigo», bromeaba camino de la sala de prensa sobre su lugar de nacimiento, donde en invierno son habituales las temperaturas de 20 bajo cero y en primavera llueve a cántaros.

A McCallum se le veía entusiasmado y sus declaraciones posteriores así lo confirmaron. Lleva varias semanas recabando información sobre el Unicaja, Málaga y sus compañeros. Se ha empapado de todo lo que ha podido para ir sobre seguro en su primera experiencia europea tras jugar en los Sacramento Kings, San Antonio Spurs y los Memphis Grizzlies.

«Es mi primera vez en Europa, en la Euroliga y en la Liga española, pero lejos de tener algún temor, estoy emocionado con el desafío. Creo que estoy en un gran equipo y un gran club. He preguntado a algunos compañeros y me he informado sobre el club y la competición. Es un reto jugar en España y poder competir frente a algunos de los mejores jugadores del mundo. Todo esto me puso en la mejor situación para tomar la decisión de jugar en Europa. Hablé con un par de jugadores que habían jugado aquí, pero también con gente de la NBA que controla bien Europa y la Euroliga y algunos entrenadores. No me dieron más que referencias buenas del Unicaja. Esto hizo la decisión mucho más fácil», afirmó en sus primeras palabras como jugador del Unicaja.

McCallum rompe el estereotipo de los últimos jugadores americanos que han recalado en el Unicaja, con infancia complicada y rebotados de un equipo a otro en sus últimos años. El base, que no luce tatuaje alguno, se ha criado en una buena familia. Su padre lo entrenó en su etapa colegial en la universidad y a sus órdenes ganó el campeonato de la conferencia Horizon y fue elegido MVP, y él también le ayudó a dar el paso de jugar por primera vez en Europa. «Conoce muy bien mi forma de jugar. Cuando llegó esta oportunidad y buscamos información sobre el club, vimos que esta era la mejor decisión. Es una gran oportunidad», insistía una y otra vez McCallum.

La llamada de Plaza

El base reconoció la sorpresa cuando hace unos días sonó su teléfono y el que le llamaba se identificó como Joan Plaza. «Hablé con Plaza y me sorprendió que me conociese tan bien como jugador. Conocía mis puntos fuertes y mis puntos débiles y me explicó el rol que iba a tener en el equipo. Me dijo que iba a ser un jugador importante. Sé que este entrenador y este club son muy respetados en la Liga. Sabía que era una gran oportunidad venir aquí y poder jugar para Plaza y en el Unicaja». Minutos antes, en el primer contacto con sus nuevos compañeros, McCallum también había solicitado información sobre el entrenador. «Vas a mejorar y te vas a enterar rápido de lo que es el baloncesto europeo», le respondieron.

El base lucirá el número '3' en su camiseta con el Unicaja. No ha sido una decisión al azar, sino que guarda relación con su carrera como jugador. Ya lucía este dorsal durante su etapa universitaria y también cuando firmó con los Kings. «Es un número que me trajo suerte en mi etapa universitaria y esta experiencia en Europa es especial para mí, así que he decidido repetir», explicó.

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