DESORDEN

MARTÍN URBANO

Sin juego colectivo, tras un primer tiempo esperanzador sólo gracias al rebote, el Unicaja volvió a quedarse corto frente a uno de los equipos importantes de la competición. Plaza echó mano ayer de Alberto Díaz desde el principio para poner en dificultades a Granger. En el otro lado del campo, el principal objetivo de la defensa visitante era Nedovic, sobre el que saltaban sucesivamente, uno tras otro, los defensores del Baskonia. La solidez defensiva, la fortaleza en el rebote ofensivo y el acierto de Nedovic pusieron enseguida al Unicaja por delante. Con los suplentes de ambos equipos en cancha, el cuadro malagueño mantuvo la diferencia. El segundo cuarto arrancó con diez suplentes en casa y la tendencia de ambos entrenadores a poner hombres más pequeños por dentro y por fuera. El tiro exterior de Suárez era el principal argumento del ataque local. Cuando volvieron los mejores del cuadro visitante, el Unicaja se mantuvo gracias al rebote ofensivo. Sin embargo, una racha de errores de Nedovic en sus habituales acciones individuales, permitieron cierto respiro al Baskonia.

Tras el descanso, los jugadores visitantes parecían otros: No perdonaban un rebote, atacaban sin miedo y defendían con gran intensidad. En unos minutos el marcador estaba empatado y el Unicaja no metía un punto. Los hombres altos del cuadro vitoriano imponían su ley, y el juego colectivo del Unicaja estaba en el limbo, lo que permitió al Baskonia llegar al principio del último cuarto con tres puntos de ventaja, después de que el Unicaja sólo anotara trece en el tercero.

Muy pronto entraron más hombres altos y el Unicaja jugaba con Díez, Augustine y Shermadini delante, pero el ataque malagueño se mantenía en manos de McCallum. La entrada de Nedovic no fue solución, sino lo contrario. Todo estaba en el aire, cuando Plaza, como el otro día en Estambul, olió el miedo en los jugadores del rival, y puso a sus jugadores en zona. El resultado de la operación fue óptimo y el Unicaja se puso enseguida por delante. Con esto habría sido suficiente si el equipo tuviera estructurado su ataque posicional, como no es así, se perdió otra vez.

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