DETRÁS DE LOS FOCOS

BERNI RODRÍGUEZ

Se lesiona Nedo, se lesiona Brooks, se acerca la Copa del Rey y todos nos ponemos nerviosos. Es entonces cuando nos acordamos de ellos y los buscamos en el banquillo. Sus ojos nos devuelven la mirada mostrando tranquilidad y confianza. «Yo me encargo», parece que dicen. Se les ve poco o nada y ellos lo prefieren así. Son los fisioterapeutas, esos que, como muchos otros, viven detrás de los focos para que los jugadores brillen con mayor intensidad.

Son una parte de ese grupo de personas que trabajan 'detrás de la cámara' para que el show funcione, un gran monumento hay que construir para todos ellos,. Siendo parte del 'staff' técnico, los considero el primero de los 'no jugadores', la persona que está más cerca del equipo en el día a día. Y lo digo literalmente, ya que son ellos, junto con el preparador físico, los que tocan y sienten a los jugadores a diario. Son la conexión más directa con el equipo técnico y dan equilibrio al vestuario.

Son 'fisios' pero también son preparadores, rehabilitadores y especialmente psicólogos. Pongo énfasis en esto último porque tienen que lidiar con los jugadores, que ya vienen de serie un poco 'piraos', antes, durante y después de cada entrenamiento, además de tratarlos en sus peores momentos que son las lesiones.

La sala del 'fisio' suele ser la extensión del propio vestuario. En las rutinas pre y post entreno es el centro neurálgico para los jugadores donde se charla de lo divino y lo humano. Es por eso que es justo allí donde mejor se pulsa el sentimiento del grupo.

Cuando te echas en la camilla, llámalo camilla o llámalo diván, vuelves a la normalidad. Dejas a un lado el traje de jugador, lo cuelgas en la puerta y te abres a hablar de las cosas más personales. Siempre comento sobre esa burbuja necesaria donde viven los deportistas que entre todos construimos. Pues quizás sea allí, tumbado y relajado, entre las manos de tu fisio a salvo de cualquier cosa, donde esa burbuja explota el tiempo que dura el tratamiento.

Hace muchos años, en mi primera temporada como jugador (1999-2000), tuve una situación que creo marcó a posteriori mi carrera como profesional. En un partido de la Copa Korac viajábamos sin uno de nuestros bases por lesión y durante el entreno del día anterior, ya en Italia, quiero recordar, nos lesionamos el otro base y yo. En mi caso, tenía el tobillo como una bota y diez días de recuperación fue el diagnóstico. Esa noche tras la cena apareció Mario Bárbara, fisio de Unicaja, en mi habitación y me dijo: «Berni mañana juegas». Ya está este con las bromas pensé yo mirando el tamaño de mi tobillo. Pero ni de cerca bromeaba. «Es tu momento, necesitamos de un esfuerzo por tu parte. Boza (Maljkovic) lo va a valorar mucho, hazme caso». En esa época llevaba 7-8 partidos sin jugar y aunque me moría por hacerlo lo veía imposible. Trabajamos las siguientes horas hasta el partido y jugué, ayudando a mi equipo a ganar. Boza tuvo en cuenta mi sacrificio y a partir de ese día entré en la rotación cada partido.

Cuento esta historia para que entiendan que la responsabilidad de un fisioterapeuta se extiende mucho más allá de lo que es una simple recuperación. Pueden influir sobremanera en el jugador a todos los niveles. Estos necesitan algunas veces de alguien que les guíe y en muchas ocasiones suelen ser ellos los que pueden cumplir esta misión. Siempre he tenido una conexión muy fuerte con los fisioterapeutas de mis equipos y he sido afortunado de ser tratado por ellos. Me permitirán que los nombre. En Unicaja Mario Bárbara, Alejando Ballesteros y María López. En Murcia Rogelio Diz (alias 'el pulpo') y Nico Rodríguez. En Sevilla Fran Ruiz y Manolo Valdivieso. En la Selección Kiko Lacomba y Sergio Toba. Con muchos de ellos guardo amistad sincera.

El Unicaja es un club pionero en inversión en material fisioterápico y en formación de estos profesionales, así que estén tranquilos que los chicos están en buenas manos, lo que quiere decir por extensión que también los estamos nosotros.

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