Fue bonito mientras duró

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EFE

El Unicaja se queda sin opciones en la Euroliga tras perder ante el Brose después de un mal comienzo

JUAN CALDERÓN
93 Brose

88 Unicaja

Se acabó lo que se daba. El Unicaja hincó la rodilla en la Euroliga tras perder en la pista del Brose Bamberg. Lo ha peleado hasta casi el final, pero las matemáticas no engañan y el ‘play-off’ ya es historia. Dice adiós con la sensación de que pudo haberlo conseguido, de haber ganado alguno de los muchos partidos en los que cayó por un estrecho margen. Derrotas por uno, dos, tres, cuatro o cinco puntos como ayer. Le ha faltado un punto de madurez, quizá saber autogestionarse y la aportación de más de un jugador. Quizá esto mismo se puede aplicar a la derrota frente al Brose Bamberg (93-88). ¿Es mejor el campeón alemán que el Unicaja? Posiblemente no, pero le ha ganado los dos partidos por un suspiro. Anoche el conjunto malagueño acusó un pésimo primer tiempo y, pese al genial encuentro de Nedovic, que lideró la reacción, no pudo lograr esa victoria que le habría mantenido con vida, aunque luego el Baskonia venció al Barcelona y la habría hecho inservible. La Euroliga es historia, aunque requerirá todavía dos esfuerzos importantes (Olympiacos y Fenerbahçe). Ahora toca echar el resto en la ACB, empezando mañana mismo ante el Betis.

No hizo falta esperar mucho para comprobar que el Unicaja que jugaba contra el Brose no tenía nada que ver con el que el miércoles tumbó al Barcelona. El conjunto de Plaza salió sin tensión ante un rival que siempre va al máximo sin pensar en que hace ya mucho que perdió sus opciones de clasificación. Mientras el Brose aprovechaba la relajación defensiva del Unicaja para anotar en cada acción con canastas ciertamente cómodas, al equipo malagueño le costaba mucho ver aro. A los cinco minutos el marcador reflejaba un duro 16-6. Como Milosavljevic encadenó error tras error, Plaza no tardó en echar mano de Díez, pero la inspiración del madrileño tras el ‘show’ ante el Barcelona había desaparecido. Con malos porcentajes y una defensa endeble, el Unicaja cerró el primer cuarto encajando demasiados puntos (28-21).

Además

El arranque del segundo cuarto fue desastroso para el cuadro cajista, que en un par de minutos se vio perdiendo por 17 puntos (39-22). Sólo los triples lo mantenían en el partido, aunque no fue un argumento válido ante un rival que estuvo letal desde la línea de 6,75 con 8 canastas de tres de 14 intentos en la primera parte. El recurso del Unicaja fue jugar con pívots pequeños, un clásico ya en los planteamientos de Plaza. Suárez se multiplicó en defensa y ataque, y el Unicaja se colocó a diez puntos (47-37), pero los triples del Brose seguían entrando y al descanso se llegó con un marcador difícil de remontar (55-42).

El Unicaja salió con otro aire, con más energía. La tendencia del choque no tardó en cambiar, con el equipo malagueño anotando con más fluidez y negándole la canasta a su rival. A los cuatro minutos, la renta local era sólo de nueve puntos después de una canasta de McCallum (62-53). Con un planteamiento defensivo más sólido, el Unicaja incluso pudo correr, y también redujo el porcentaje en triples de su rival. En condiciones normales, le habría bastado para volver al partido, pero Hickman estaba en estado de gracia y él sólo mantuvo al cuadro alemán (77-68).

Dos pérdidas seguidas de Salin con el Unicaja a sólo siete puntos del Brose provocaron que Plaza tirase antes de lo previsto de Nedovic. El serbio se echó el equipo a la espalda para apretar el partido al máximo cuando quedaban tres minutos (82-79) al amparo de una gran defensa colectiva. El Brose comenzó a sentir la presión, pero el Unicaja no fue capaz de confirmar la remontada con un carrusel de errores y pérdidas. Por suerte, el conjunto alemán también se empeñó en complicarse la vida y a falta de 40 segundos Nedovic silenció al Brose Arena (87-84). Acto seguido Díaz le robó el balón a Hickman y Nedovic volvió a anotar (87-86). Con 13 segundos, Wright logró un triple desde la esquina. Parecía definitivo, pero el Unicaja no se rindió y la clásica penetración a la desesperada de McCallum esta vez sí entró. Quedaban 4 segundos y Hackett alimentó las esperanzas malagueñas al fallar un tiro libre (91-88). Plaza pidió tiempo muerto para planificar una jugada que forzase la prórroga, pero a Waczynski se le escurrió el balón de las manos y ahí murió el partido.

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