Para ganar hay que creérselo

Para ganar hay que creérselo
AGENCIA LOF

El Unicaja compitió ante el Baskonia, pero se diluyó en el último cuarto y acabó vapuleado para quedar al borde de la eliminación

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

El éxito de la Eurocup está todavía demasiado fresco en la memoria de los aficionados del Unicaja. Cómo se ganó, cómo se superaron eliminatorias en contra, cómo se remontó después de haber perdido en cancha visitante... Sin embargo, aquello se produjo en un escenario distinto; con otra dinámica y mejores sensaciones. Este Unicaja que ayer perdió en el primer partido de cuartos de final contra el Baskonia (87-70), no destila precisamente optimismo e incluso se podría de decir que no cree que pueda derrotar al conjunto vasco, al menos eso es lo que pareció ayer. Jugó mejor que en los últimos partidos, pero se diluyó en cuanto llegó la hora de la verdad. En el último cuarto fue cuando afloraron los estados de ánimos que tienen a día de hoy los dos equipos, y el del Unicaja no es pésimo. La derrota lo deja al borde de la eliminación y de las vacaciones. Si no gana mañana esto se habrá acabado.

87 Tenerife

70 Unicaja

parciales
18-16; 26-20; 15-20; 28-14
Árbitros
Jiménez, Araña y Manuel. Bien. Antideportiva a McCallum. Sin eliminados
Cancha
Fernando Buesa Arena, 1.084 espectadores según datos oficiales.

Era de esperar que mejorarse las prestaciones de los últimos partidos, en parte porque era imposible jugar peor, pero incluso así, acabó vapuleado por un rival superior, que sabe a lo que juega y que le ganó por quinta vez esta temporada. El desplome en el momento clave fue tremendo, de atacar para ponerse por delante, pasó a perder por 17 puntos. Careció de recursos para sobreponerse al aluvión de triples y mates con una defensa impropia de un partido de 'play-off'. La sensación fue de bajada de brazos y quizá por eso es difícil imaginar con que pueda darle la vuelta a la eliminatoria este martes.

La importancia de lo que había en juego hizo que el Unicaja mostrase una intensidad mayor que en los anteriores encuentros, incluso el juego parecía con más lógica. Precisamente esta mejor circulación le permitió encontrar buenas posiciones de tiro desde las que Díez anotó tres triples, el tercero puso al equipo malagueño por delante a la mediación del primer cuarto, 10-11. Por el contrario, el Baskonia dominaba totalmente dentro de la zona, donde Shengelia y Poirier superaban sin problemas a Augustine y Brooks, que cargado de faltas tuvo que dejar su sitio a Suárez. El Unicaja alcanzó los cuatro de renta después de un nuevo triple de Nedovic (12-16), pero fue sentarse el serbio y desplomarse el ataque malagueño y el primer cuarto se cerró 18-16 después de que Vildoza entrase como un torbellino al partido.

Además

El Unicaja mantuvo su insistencia en el triple, pero ahora sin acierto y eso provocó que el cuadro vasco se estirase. Ya no sólo es que dominase por dentro, ahora con Diop, sino que Timma empezaba a enchufar triples, 29-25. Shermadini sigue fuera de forma, aunque también conviene destacar que sólo recibió un balón decente cerca del aro, y anotó. Fue McCallum el que mantuvo enganchado al partido al cuadro cajista con unos minutos muy serios hasta que empezó a precipitarse. Plaza lo sentó y Alberto Díaz no mantuvo el nivel tres malas defensas del malagueño sobre Huertas permitieron tres triples del brasileño. Hubo exceso de confianza. Huertas no es buen tirador, pero si tira solo, las mete, y eso hizo. Sus puntos dejaron el marcador en 44-36 antes de la segunda parte.

El Unicaja salió sin fuelle del vestuario y eso le hizo perder el ritmo del choque. En un minuto y medio el Baskonia ganaba por doce puntos con canastas demasiado fáciles, 48-36. El choque se complicaba el partido y surgió un actor inesperado: Dragan Milosavljevic. Probablemente no estaba previsto que jugase, pero la lesión que Waczynski sufrió en la primera parte le dio una oportunidad que aprovechó. 'Gagi' fue el motor de su equipo. Anotaba, defendía y reboteaba. El Unicaja, con un juego de ataque más elaborado, fue enjugando la renta local al tiempo que Shermadini cobraba importancia en defensa y también se dejaba ver en ataque. De perder por doce, el equipo de Plaza llegó con vida al último cuarto, 59-56.

El Unicaja logró situarse a sólo un punto con un par de buenas defensas, pero entonces le faltó paciencia para haber confirmado la remontada. Varios errores en ataque y los triples del Baskonia dieron un vuelco al partido. El sólo tres minutos el cuadro malagueño perdía por 14 puntos, 76-64. El parcial de 16-4 acabó con las aspiraciones del Unicaja, que acusó la ausencia de Shermadini, pero especialmente una mala defensa a los jugadores de perímetro del Baskonia. La defensa malagueña se desplomó por completo y cada canasta local hundía los ánimos de los jugadores de Plaza. Los despistes defensivos se sucedían al tiempo que la ventaja del Baskonia no paraba de crecer hasta el 87-70 final.

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