El Unicaja se despide de la peor manera posible

El Unicaja se despide de la peor manera posible
Fernando González

Es apabullado por el Baskonia, queda eliminado y jugará la Eurocup la próxima temporada (64-80)

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

La temporada del Unicaja tuvo el peor cierre posible. El equipo malagueño fue incapaz de reaccionar en el duelo decisivo ante el Baskonia y quedó eliminado del 'play-off' de la Liga Endesa al caer derrotado de forma contundente por 64-80.

Fue uno de los peores encuentros del Unicaja esta temporada, de largo, y eso que en las últimas semanas ha tenido varios. La eliminación lo deja, como es lógico, fuera de la Euroliga y lo condena a jugar otra vez la segunda competición europea, la Eurocup. Si el objetivo esencial del equipo era regresar a la Euroliga, el balance que hay que hacer es muy negativo; un fracaso. Es así porque finalizó séptimo la fase regular con tres equipos sin licencia por delante. Fue una tarde de despedidas en el Palacio de los Deportes, pues varios jugadores de la actual plantilla no continuarán la próxima temporada. También incluso para Joan Plaza, que tiene muy difícil seguir teniendo en cuenta que no se han cumplido ninguno de los objetivos marcados y más teniendo en cuenta el desplome que ha sufrido el equipo en la recta final de la temporada.

64 Unicaja

Díaz (7), Nedovic (14), Milosavljevic, Brooks, Shermadini (11)- cinco inicial- Salin (6), Díez (8), Rosa, Augustine (6), McCallum, Okouo (4) y Suárez (8).

80 Baskonia

Huertas (11), Beaubois (13), Timma (4), Shengelia (8), Poirier (12)- cinco inicial- Vildoza (8), Voigtmann (7), Janning (6), Diop (4), Granger (-), Malmanis y Garino (7).

Parciales
11-27, 22-25, 15-16 y 16-12.
Árbitros
Pérez Pérez, Castillo y Caballero.

El público que asistió al Palacio de los Deportes tuvo un comportamiento impecable con su equipo, apoyando en todo momento al equipo e incluso ovacionó a varios jugadores cuando fueron sustituidos. Los pitos fueron para Joan Plaza, pero tampoco nada del otro mundo. Quizá lo peor fue incluso esta indiferencia desde la grada, mal indicador que hasta los aficionados asumen el retroceso deportivo.

No hizo falta esperar mucho para comprobar que el Unicaja mantenía los mismos problemas que en el partido del sábado, que en encuentro de Badalona, Andorra, Zaragoza o Gran Canaria. Sin tensión alguna y con graves problemas para mover el balón, el equipo malagueño tuvo como único recurso un par de triples de Nedovic. Ahí se acabó todo. Del empate a ocho se pasó a un parcial demoledor de 0-19 a favor del conjunto vasco. Las pérdidas y errores con malos tiros permitieron contragolpes del Baskonia, que tampoco tuvo problemas para superar la débil defensa local cuando le tocó jugar en estático. La falta de ideas del Unicaja fue alarmante y el primer cuarto se cerró con un contundente 11-27.

Nada mejoró en el segundo cuarto, todo lo contrario. La ventaja visitante no paró de crecer. Alcanzó los 25 puntos después de una pérdida en ataque que propició un contragolpe de Beaubois. El francés adelantó en la carrera al serbio mientras este se lamentaba y su pasividad encendió a la grada (13-38). El Unicaja no lograba meter una canasta en juego. De hecho hasta el minuto 17 sólo anotó tiros libres, y así era imposible remontar. Probó Plaza con una defensa en zona que el Baskonia desmontó colocando a Shengelia a la altura de la línea de personal. Las canastas se sucedían, el público se desesperaba e iba señalando a los jugadores en cada fallo. Al descanso se llegó con un partido totalmente roto (33-52). El Unicaja había jugado sus peores minutos de la temporada en el día que se jugaba la vida. Hace una semana fue capaz de remontarle 17 puntos al Andorra, pero eso no le vale con equipos de este nivel.

Tuvo una arrancada el equipo que todavía dirige Joan Plaza con un parcial de 10-1, pero los árbitros no dieron validez a una acción de Nedovic que lo pudo meter en el partido (42-57). Fue increíble comprobar cómo jugadores experimentados como Shermadini, Suárez, Augustine o el propio Nedovic fallaban canastas fáciles. Sin embargo, el estado mental influyó de manera evidente. Encomiable fue eso sí, la actitud de la grada que llegó a entonar el «Sí se puede», un deseo que chocaba con la realidad.

Ahí se quedaron las opciones del equipo malagueño, que en un abrir y cerrar de ojos encajó un parcial de 0-9 que devolvió al Baskonia los 24 puntos de renta. El tercer cuarto se cerró con todo resuelto y un duro 48-68. La remontada era imposible y no la hubo. Sí que se vio un bonito gesto cuando a falta de cuatro minutos Plaza sentó a Nedovic. El técnico le dio un abrazo y el público ovacionó al serbio, que, salvando el último mes, ha firmado una temporada brillante. Nedovic se tocó el pecho a modo de disculpa y agradeció los aplausos. Se repitió el momento con Suárez y Díez, aunque sin abrazo con Plaza.

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