Del todo a la nada en sólo dos segundos

Del todo a la nada en sólo dos segundos
AGENCIA LOF

Van Rossom da la victoria al Valencia después de que el conjunto malagueño no supiese gestionar el final del choque, y ser cabeza de serie ya es imposible

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN
74 Valencia

73 Unicaja

PARCIALES
18-23, 13-13, 23-12, 20-25
Árbitros
Jiménez, Oyón y Rial. Bien, sin eliminados. Señalaron técnica a Suárez
Cancha
Fuente de San Luis, 7.712 espectadores

La suerte inmediata y futura del Unicaja fue de un lado para otro en los últimos noventa segundos del partido. Tuvo el encuentro perdido, pasó a tenerlo ganado y acabó perdiéndolo en sólo dos segundos. Y el trasfondo de todo esto es que tuvo a tiro ser cabeza de serie en el play-off, también engancharse a la lucha por una plaza para la Euroliga de la próxima temporada y asestarle un golpe moral a su rival más directo. Pues nada de esto pasó. Y no fue así porque, una vez más, el conjunto de Plaza no supo gestionar los últimos 30 segundos del choque cuando ganaba 71-73. Nedovic desperdició una posesión para ganar el partido. Se jugó un triple en lugar de buscar algo más seguro, una penetración o incluso forzar una falta. El rebote lo cogió Van Rossom que sin pensárselo dos veces anotó un triple aprovechándose de un resbalón del Alberto Díaz. Suárez tuvo un último lanzamiento a dos segundos del final, pero no entró.

El Unicaja claudicaba en otro final ajustado. Cuando esto se repite tantas veces no es buen síntoma. Algo falla en la gestión de los instantes que deciden los partidos, como ayer en Valencia, frente al Zalguiris, Brose, Baskonia y un largo número encuentros. También es cierto que sería injusto quedarse con esos ocho últimos segundos del choque, porque el conjunto cajista compitió bien, dominó a su rival en muchas fases del partido e incluso remontó para tener la victoria en su mano. Y también sería injusto señalar a Nedovic por su última mala decisión, pues antes fue él sólo el que rescató a su equipo para dejarlo a las puertas de la victoria.

El caso es que se perdió y ya es casi imposible ser cabeza de serie. Ahora el Unicaja tiene que defender el quinto puesto o quién sabe si jugar su suerte para buscar un cruce directo con un Valencia que perfectamente puede ser tercero en lugar de cuarto, lo que lo complicaría todo más en ese objetivo de regresar a la Euroliga. Todo es más complicado ahora, pero ayer demostró que llega bien al final de Liga, y que es mal compañero de viaje para el que se lo encuentre en los 'play-off'.

Arranque perfecto

El comienzo del partido por parte del Unicaja fue perfecto. Alberto Díaz y Milosavljevic, el mejor en el primer cuarto, fueron protagonistas. A los cinco minutos el cuadro malagueño dominaba 5-13 después de que Augustine entrase como recambio de Jean-Charles, titular esta vez, pero que se cargó rápido de faltas. La solidez defensiva del Unicaja impidió al Valencia desplegar su habitual juego combinativo, en el que siempre hay tiempo para un pase más. Fue el pívot estadounidense el que logró las dos últimas canastas del cuadro malagueño en un primer cuarto muy sólido y en el que dominó 18-23.

El control del Unicaja se mantuvo, esta vez también con su segunda unidad y pudo llegar al descanso con una renta más amplia (31-36), pero un par de pérdidas dieron aire al rival. Quizá el marcador no reflejaba el domino cajista, pero también es cierto, que el 35% en triples y el 4/9 en tiros libres de los locales tampoco era normal.

Por desgracia para el Unicaja, el Valencia volvió a sus parámetros normales. Y Dubljevic y Will Thomas hicieron estragos en la zona. Nedovic acudió al rescate con un par de canastas, pero todo lo que daba en ataque lo perdía en defensa, así que Plaza optó por un quinteto más defensivo para cerrar un mal tercer cuarto (54-48). El Unicaja comenzó el último cuarto con su habitual planteamiento de pívots pequeños. Entonces apareció Salin, que arregló el pésimo porcentaje en triples de su equipo hasta el momento. Del 57-50 se pasó al empate a 59. Se jugó un tercer lanzamiento de tres el islandés que pudo poner por delante a su equipo, pero fue demasiado precipitado. Esa mala decisión acabó en canasta de Green y abriendo un parcial de 12-2 a favor de los locales. A falta de cuatro minutos el Valencia ganaba 71-61 y complicaba muchos las cosas al Unicaja.

Emergió Nedovic como el gran salvador con nueve puntos seguidos, siete de ellos desde la línea de personal. Sobra decir, que la reacción cajista no habría sido posible sin una defensa extrema a falta de un minuto y medio el Unicaja perdía por solo un punto, 71-70. El Valencia comenzó a temblar y Waczynski, que había fallado cuatro triples, al fin vio aro (71-73). El Valencia volvía a ponerse nervioso y desperdició el ataque. Nedovic amasó el balón, pero el serbio se jugó un triple demasiado complicado. Llegó entonces el tremendo triple de Van Rossom, y el último lanzamiento a la desesperada de Suárez. ¿Se la debió jugar el madrileño? Plaza así lo entendió.

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