El doctor Luis Conde ya es una realidad

Luis Conde, con su novia. /
Luis Conde, con su novia.

El exjugador del Unicaja, que dejó el baloncesto para estudiar, acaba la carrera de Medicina

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Hace cuatro años que Luis Conde dejó el baloncesto, pero todavía lo ponen como ejemplo en la cantera del Unicaja. Tenía 21 años cuando bordeaba el profesionalismo y después de toda una vida dedicada al baloncesto, tomó una decisión clave: dejar de jugar y centrarse en sus estudios de Medicina. Conde se graduó el pasado viernes y ya es médico a todos los efectos. La apuesta que hizo aquel julio de 2014 fue acertada y ahora sólo le queda un último tirón para aprobar el MIR y hacerse con una plaza, a ser posible en Málaga. Será complicado, pero no hay desafío imposible para un joven que durante tres años compaginó los estudios con el baloncesto profesional.

A los recién llegados, su nombre no les sonará, así que hay que ponerlos en antecedentes. Conde formaba parte de una de las mejores generaciones de la cantera del Unicaja. Jugó en el primer equipo con los últimos cuatro entrenadores que ha tenido el Unicaja (Aíto, Chus Mateo, Repesa y Plaza), fue campeón de Europa sub-16 en 2009 y bronce con la sub-20 en 2012 con la selección española, es decir, que era un jugador con posibilidades de llegar a la élite, porque entre otras cualidades, destacaba por su el juego y actitud, algo esencial. En su primera temporada en Plaza, Joan Plaza lo utilizó en tres partidos, y fue un pilar en la gran temporada del Clínicas Rincón en la LEB Plata, cuando luchó por el ascenso. Lo fácil habría sido seguir, pero había que elegir y Luis Conde optó por la Medicina. Ayer atendió la llamada de SUR en un descanso en su preparación para el MIR, depués de haber acabado Medicina en siete años, lo que no está nada mal, pues en los tres primeros lo compaginó con el baloncesto.

«No me arrepiento de la decisión que tomé, los estudios eran lo más importante. Es evidente que me dio pena dejar el baloncesto, pero había que hacerlo», explica. En su último año jugó con Pepe Pozas, Dejan Todorovic, Alberto Díaz, Domas Sabonis y Soluade; es decir, todos ha llegado a la élite. Ahora los ve desde la grada del Carpena, pues siempre que puede acude a los partidos. «Disfruto mucho viendo jugar a Alberto, que es muy amigo mío y esto me mantiene cerca del baloncesto».

Conde pudo ser profesional. Plaza le tenía mucha estima y hoy todavía recuerda una anécdota con el técnico catalán. «Hice la pretemporada, pero cuando llegó la concentración en Vielha coincidía con un examen de recuperación. Se lo expliqué a Plaza y no me puso ningún problema, me dijo que hiciese el examen y que me uniese al equipo después. Eso hice, incluso comencé la temporada. Jugué contra el Olympiacos en Atenas en la Euroliga y también contra el Cajasol, incluso metí un triple. No lo olvidaré».

Aquello forma parte de la otra vida de este canterano del Unicaja, todavía un ejemplo hoy, y que apunta a traumatólogo. El doctor Luis Conde.

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