Niños contra hombres en Valencia

Shermadini intenta lanzar a canasta/Efe
Shermadini intenta lanzar a canasta / Efe

Bochornosa imagen del Unicaja, que fue apalizado sin piedad (91-53)

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Han bastado sólo una semana para que el Unicaja acabe con la ilusión de muchos de sus aficionados y que haya echado por tierra las expectativas que generó durante el verano y en el arranque de esta temporada. El partido de ayer en Valencia fue el estoconazo definitivo. La imagen del equipo que dirige Joan Plaza no pudo ser peor. Tras perder contra el Olympiacos en Atenas, ser apalizado por el Madrid y sufrir una derrota inesperada ante el Brose, ayer fue ridiculizado por un Valencia que demostró estar a años luz (91-53). Fue hasta doloroso ver la incapacidad del Unicaja para competir en un encuentro en el que parecía que jugaban niños contra hombres.

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Todos los focos antes del partido estaban puestos en las ausencias en uno y otro equipo, así que era evidente que la ocasión era perfecta para que los menos habituales aprovechasen la oportunidad, se reivindicasen y demostrasen que quieren competir por un puesto y más minutos. Sucedió en el Valencia, pero no en el Unicaja. El equipo malagueño fue un juguete en manos del campeón de la Liga ACB, que lo humilló sin piedad. Tardará en cerrarse la herida sufrida en la Fuente de San Luis, porque sacó a relucir los problemas que tiene a día de hoy el equipo. Puede que se solucionen con el avance de la competición, pero a día de hoy son graves. Pésima circulación del balón, sin ideas en el ataque en estático, sin reemplazo para Nedovic e incapaz de sacar partido a su batería de pívots.

91 Valencia Basket

(31+26+16+18): Vives (-), Green (19), Doornekamp (5), Thomas (9), Dubljevic (11) -cinco titular- Puerto (4), Van Rossom (4), Rafa Martínez (14), Pleiss (5), Abalde (18) y Hlinason (2).

53 Unicaja

(11+14+17+11): McCallum (8), Salin (6), Waczynski (15), Brooks (4), Musli (4) -cinco titular- Okouo (2), Soluade (-) Alberto Díaz (-), Díez (6), Milosavljevic (2), Shermadini (2) y Suárez (4).

Árbitros:
Mogulkoc (TUR), Hordov (CRO) y Ambrosov (UCR). Sin eliminados.
Incidencias:
partido correspondiente a la cuarta jornada de la fase regular de la Euroliga disputado en el pabellón de la Fuente de San Luis ante 8.400 espectadores.

La pregunta es si el Unicaja tiene capacidad y mimbres para evitar la deriva en la que ha entrado, pero también hay que preguntarse si Plaza es capaz de conseguirlo. El ejemplo de la temporada pasada está cercano, por eso es pronto ser tajante en las conclusiones, aunque quizá las expectativas generadas en verano fueron superiores a la realidad.

Números dolorosos

El recital y el ridículo fue de los que pasan a la historia, porque así fue realmente. El resultado al descanso 57-23 fue la diferencia más abultada encajada por el Unicaja en un partido de la Euroliga después de la primera parte. Lo que se vio fue un espectáculo o un bochorno, según se mire. El juego del Valencia rozaba la perfección. Buena circulación, velocidad, lógica y una enorme eficacia en los lanzamientos. A los cinco minutos los locales ya doblaban al Unicaja en el marcador (14-7), pero lo peor estaba por llegar, porque el equipo que dirige Plaza era un desastre en defensa e incapaz de elaborar jugadas en ataque.

El recital de Erick Green dio paso al de Alberto Abalde, y el primer cuarto se cerró con un bochornoso 31-11. No reaccionó el Unicaja, que iba dos marchas más lento que su rival. Los jugadores locales tiraban solos gracias a la buena circulación del balón. Llegaron los triples de Martínez, Abalde (2) y Green, mientras que los puntos en el Unicaja llegaban con cuentagotas. Dolía ver al conjunto malagueño dando una imagen tan pésima justo en el mismo escenario en el que hace sólo unos meses había ganado la Eurocup. Al descanso el Unicaja perdía 57-25, en lo que era la mayor paliza que recibía al descanso en la Euroliga, empeorando el 53-28 que encajó en 2006 contra el Joventut. Aquella derrota (105-52) acabó con una rueda de prensa de los jugadores y Scariolo dando explicaciones y disculpándose. ¿Sucederá lo mismo esta vez?

Tras el descanso, con el partido absolutamente resuelto, al Unicaja sólo le quedaba evitar que se repitiera lo de aquella noche en Badalona. Plaza ordenó una zona que al menos frenó el vendaval del Valencia, pero que no sirvió para nada más. El equipo malagueño mantenía sus problemas con un ataque predecible y lento. Suárez y Waczynski al menos se dejaron ver y al último cuarto se llegó con 73-42. Abalde sostuvo a los suyos demostrando que es el alero nacional del futuro.

El último cuarto, que sobraba, ahondó en el ridículo, pues los últimos jugadores de la rotación del Valencia, como Josep Puerto, se lucieron. En el Unicaja, sólo Waczynski se reivindicó con sus triples y 15 puntos. La incapacidad del equipo de Plaza fue tal que al final del choque se llegó con la máxima renta para los locales hasta el 91-53. Un desastre.

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