El Unicaja, por la vía rápida ante el Estudiantes (57-72)

Suárez trata de hacerse con un balón, entre Landesberg y Brown. /Agencia Lof
Suárez trata de hacerse con un balón, entre Landesberg y Brown. / Agencia Lof

Le bastó acelerar en el último cuarto para superar a un débil Estudiantes y ponerse a un solo triunfo de la segunda plaza

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Tras jugar dos partidos a cara de perro ante el Maccabi y el Estrella Roja en la Euroliga, ayer se volvió a demostrar la abismal diferencia que hay entre la máxima competición europea y la Liga Endesa. Es una realidad que ya no sorprende a nadie, sobre todo tras la pérdida de nivel en la competición nacional y la conversión de la Euroliga en una competición aún más elitista.

Al Unicaja le bastó ayer muy poco para ganar por 15 puntos en la cancha del Estudiantes, equipo de la mitad de la tabla de la Liga Endesa (57-72). Es cierto que el conjunto madrileño acusó las casi tres semanas sin competición y se mostró excesivamente débil, con muchas pérdidas y errático en el tiro exterior, pero el cuadro de Plaza hizo un partido bastante gris y sólo encarriló el partido en el último cuarto. No contó ayer el Unicaja con Shermadini, al que se le puede complicar su lesión en el pie izquierdo; Augustine jugó con problemas en una rodilla y Nedovic aún tiene que recuperarse al cien por cien de la gripe sufrida en los últimos días. Quizás por eso no tuvo consistencia el equipo malagueño y pasó por algunos baches de juego muy significativos, especialmente en el segundo y tercer cuarto.

57 Estudiantes

Cook (9), Cvetkovic (2), Vicedo (2), Suton (11) y Brown (7) -quinteto titular-, Brizuela (3), Landesberg (10), Hakanson (-), Peña (-), Savané (2) y Caner-Medley (11).

72 Unicaja

Díaz (-), Milosavljevic (5), Salin (18), Brooks (13) y Augustine (4) -cinco inicial-, McCallum (15), Okouo (2), Díez (4), Nedovic (5), Waczynski (-) y Suárez (6).

parciales.
13-20, 15-15, 14-12 y 15-25.
árbitros.
Fernando Calatrava, José Ramón García y Antonio Sacristán. Sin eliminados.

Tiró de fondo de armario el cuadro malagueño, con Salin muy acertado (18 puntos, con cuatro triples), McCallum jugando a pista abierta (15 puntos) y un Brooks muy solvente y sumó su victoria número 13. Va por la vía rápida el Unicaja en la Liga Endesa, con siete victorias y una derrota en la Liga Endesa en lo que va de 2018 y, aunque sigue quinto, ya está a un triunfo del segundo clasificado (el Barcelona, que tiene el mismo balance que el Valencia y el Baskonia). No se podrán relajar los hombres de Plaza, porque por abajo el Andorra, octavo clasificado y en un gran momento de forma, también está a un solo triunfo.

Plácido inicio

Se encontró de inicio el Unicaja a un Estudiantes dócil, muy lejano del conjunto batallador e incisivo que suele ser como local. Cometía pérdidas no forzadas y no tenía buen criterio a la hora de seleccionar sus tiros. Como además su guía ofensiva, Landesberg, empezó en el banquillo tras toda la semana con gripe, el dominio del Unicaja era claro. El cuadro malagueño se hacía fuerte en el rebote y aprovechaba las recuperaciones de balón para montar ataques rápidos con McCallum como punta de lanza. Un parcial de 2-12, tras un triple de Salin, puso a los visitantes 10 arriba (7-17). Con las rotaciones en ambos bandos, los visitantes no lograron aumentar su ventaja y Cook cerró el cuarto con un triple (13-20).

Se mantuvieron las facilidades en el segundo cuarto, aunque el cuadro malagueño tardó en aprovecharlas. Un triple de Salin tras casi cinco minutos sin anotar abrió de nuevo un parcial para los malagueños. Augustine repartía tapones entre el ataque estudiantil y una nueva canasta de Salin ponía al Unicaja 17 puntos arriba a mediados del segundo cuarto. Un resultado lo suficientemente abultado como para pensar que el partido estaba roto, pero no. El Estudiantes anotó 11 puntos seguidos ante un Unicaja que trataba de encontrar su quinteto sin Shermadini. Jugó de ‘5’ varios minutos Suárez, porque con Viny Okouo en pista el Unicaja no carburó. Ha tenido algunos minutos el canterano en los últimos encuentros, pero su progresión parece estancada tras gran parte de la temporada sin jugar. Se esfumaron gran parte de esos 17 puntos de ventaja y el Estudiantes se marchó al descanso siete abajo (28-35). Daba la sensación de que si el partido no se hubiera parado, el conjunto local le habría dado la vuelta al marcador.

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Tras el descanso fue Caner-Medley el que lideró al Estudiantes para acercar más a su equipo. El norteamericano con pasaporte de Azerbaiyán ya no está para muchas batallas físicas a sus 34 años, pero conserva su talento ofensivo y una zurda de lujo. Ocho puntos suyos, con dos triples, pusieron al Estudiantes a uno. Empezó el último parcial con 42-47 para el equipo malagueño y una salida en tromba de los de Plaza –0-8, culminado con un contraataque sin bote muy vistoso para los visitantes– sirvió para sentenciar (42-55). El Estudiantes trató de recortar distancias de la mano del veterano Cook, pero Nedovic entró en acción para generar juego y los tiros exteriores de Salin pusieron la puntilla para terminar ganando por 57-72.

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