Un final de año de consolidación para el Unicaja

La plantilla y Plaza, ayer en el MIMA con Paco Alonso, de la Fundación Unicaja./Francis Silva
La plantilla y Plaza, ayer en el MIMA con Paco Alonso, de la Fundación Unicaja. / Francis Silva

El equipo de Plaza, dispuesto a demostrar su mejoría esta semama ante el Maccabi y el Bilbao

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

El Unicaja saldrá este mediodía de viaje en dirección a Tel Aviv para afrontar el partido de mañana ante el Maccabi, en la decimoquinta jornada de la Euroliga. No será un desplazamiento más, ya que ir a Tel Aviv supone, además de varias horas de vuelo, un refuerzo en los controles de seguridad en todo lo que rodea a los equipos visitantes. El Maccabi es todo un emblema para su país y todos los controles son pocos, tanto en la ciudad como en el aeropuerto. Varios miembros de la expedición del Unicaja de hoy aún recuerdan aquel viaje a finales de 2012, cuando unos cohetes lanzados por las milicias de Gaza llegaron a las inmediaciones de Tel Aviv y los miembros del equipo malagueño pudieron escuchar las detonaciones y las alarmas antiaéreas desde el hotel. Un susto en toda regla que por suerte quedó en anécdota.

Con el viaje a Tel Aviv, el Unicaja empieza hoy un desplazamiento que le tendrá cinco días lejos de Málaga, hasta el mismo 31 de diciembre. Tras el partido ante el Maccabi, el equipo se desplazará a Bilbao, ciudad en la que juega el sábado a las 19.30 horas. Será un final de año exigente, que tiene que servir para consolidar la buena dinámica en la que ha entrado el cuadro que entrena Plaza.

Milosavljevic se queda en Málaga

Milosavljevic no viajará hoy con sus compañeros a Israel. El jugador serbio llevaba algunos días con molestias y ayer no se entrenó con sus compañeros. El alero tiene una distensión en el músculo psoas, una lesión que no reviste gravedad pero que sí aconseja reposo. El club ha decidido que no viaje a Israel, con la idea de que sí pueda estar para el partido del sábado ante el Bilbao. Por otro lado, el Maccabi contará con la baja de Deshaun Thomas, con una lesión de rodilla.

En la Euroliga, el Unicaja buscará en ‘La Mano de Elías’ –Menora Mivtachim Arena es ahora el nombre comercial de pabellón– mantener su racha triunfal de tres victorias consecutivas. Enfrente estará el Maccabi de Spahija, un equipo de muchos quilates que es séptimo en la clasificación, con dos triunfos más que el cuadro malagueño. Ganar en Israel no es nada fácil y esta temporada solo lo han hecho el Olympiacos y el Efes, pero supondría otro espaldarazo para el conjunto malagueño y le permitiría acercarse algo más a los puestos de ‘play-off’, algo impensable hace un par de semanas.

Precedentes

El equipo de Plaza ya consiguió ganar en una pista complicada como la del Efes y llega con la moral por las nubes, tras vencer al Khimki, al Barcelona y al Milán. En Tel Aviv no hay nada que perder para el cuadro malagueño, que sí tiene la presión de ganar el sábado en Bilbao.

Waczynsky y los viajes:«Nunca me quejaré tras esta temporada»

El viaje europeo de esta semana será uno de los más complejos de esta temporada para el Unicaja. Se hará en un vuelo chárter para comodidad de la plantilla y con los jugadores viajarán dos intrépidos aficionados que se han costeado el viaje para vivir la experiencia de ver un partido en la cancha del Maccabi.

Tras tres meses de competición, los jugadores llevan ya miles de kilómetros a sus espaldas y a veces resulta muy ilustrativo escuchar las experiencia de los propios profesionales. Waczynski contó ayer sus impresiones sobre los viajes de esta temporada en la página web de la Euroliga. «Este año en la Euroliga viajamos mucho. ¡Y quiero decir mucho! Allá dónde juegue en el futuro, nunca me quejaré de viajar después de esta temporada. ¡Nunca! Viajar es un como un entrenamiento, agotador y largo», aseguraba el polaco. El alero admite sin embargo que los viajes con el Unicaja son más o menos cómodos, en comparación con los que vivió antes de empezar a jugar en España. «Cuando jugaba en Polonia viajábamos en autobús a todas partes, sin autovías. Y a veces incluso viajamos 12 horas para llegar a la ciudad del equipo contrario. Una vez, con el Trefl Sopot, nos atrapó la primera nevada del año. Nos quedamos en la carretera atrapados y fue un trayecto de autobús de 20 horas. Fue un viaje único en la vida», relató. El jugador del Unicaja también aseguró que el equipo está jugando mejor: «las cosas se ven ahora como pensé que serían».

La derrota en Tenerife dejó al cuadro malagueño en una situación delicada cara a la Copa de Rey, aunque los resultados del fin de semana le beneficiaron, con las derrotas del Tenerife y el Obradoiro. El equipo de Plaza tiene que trasladar su buena dinámica a la Liga Endesa y dar un paso importante para estar en el torneo copero. Jugará en Miribilla sin casi tiempo de descanso y tras el largo viaje a Israel, ante un Bilbao muy necesitado que ya está demasiado cerca de los puestos de descenso. El conjunto vasco juega hoy en Berlín ante el Alba en la Eurocup, competición en la que no tiene opciones.

La doble cita de esta semana, ante Maccabi y Bilbao, marcará la línea del Unicaja cara al 2018.

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