Un triunfo ante el Real Madrid para seguir soñando en Euroliga

El equipo fue ordenado y aguerrido /Ñito Salas
El equipo fue ordenado y aguerrido / Ñito Salas

El Unicaja firma un partido sobresaliente ante el Real Madrid, al que dominó en todo momento gracias a su defensa y agresividad en ataque

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Es 20 de enero de 2018 y el Unicaja está en la pelea por la clasificación para la siguiente fase de la Euroliga. Al comienzo de la temporada habría sido difícil imaginar al equipo malagueño en esta posición, pero ahí está. La situación podría ser mejor, de no haber sido por alguna victoria que se escapó, pero la Euroliga no da tregua y no permite mirar atrás. Sólo se puede vivir el presente y hoy los aficionados del Unicaja podrán presumir de que su equipo venció anoche a todo un Real Madrid (80-75). Lo hizo de forma sobresaliente, mandando siempre en el marcador, firmando un partido sin fisuras y mostrando la ambición que le faltó ante el Milán. Sólo con la conjunción de todos estos factores es posible doblegar a un conjunto como el blanco, que llegaba después de ganar 13 partidos seguidos y que tiene al mejor jugador europeo de las próximas décadas, Doncic, jugando a un nivel sensacional. Pero el genio del Madrid estuvo perfectamente controlado. Le faltó aire en el entramado defensivo del Unicaja, a pesar de acabar con 16 puntos.

80 Unicaja

75 Real Madrid

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El mérito del equipo malagueño fue doble, porque ganó sin necesidad del mejor Nedovic, que consciente de que no está tan fresco para anotar, supo buscar a sus compañeros. Uno de los beneficiados fue Waczynski, héroe anoche en el Palacio con sus cuatro triples y firmó una actuación destacada.

Repetir lo del miércoles en Milán habría sido un suicidio, así que el Unicaja, esta vez sí, fue el equipo ordenado y aguerrido en defensa que se ha visto en el último mes y medio de competición. El conjunto malagueño sorprendió a su rival por completo y lo hizo con un quinteto atípico, en el que destacaban la presencia del ‘tocado’ Waczynski y el canterano Soluade, junto a Brooks, Shermadini y Alberto Díaz. Al equipo malagueño le costó carburar, pero en cuanto lo hizo secó por completo al Madrid. Los primeros ocho minutos fueron brillante en el plano defensivo, permitiendo incluso algunos contraataques. Esta solidez unidad al gran acierto en los triples (3/3) dio confianza a un Unicaja que a los cinco minutos ganaba 11-3. Laso tuvo que recurrir a Doncic, pero no pudo impedir que el equipo malagueño cerrase el primer cuarto ganando 20-15.

Además

Lo mejor del Unicaja llegó en el segundo cuarto. Al contrario de lo esperado, la presencia en la pista de hombres como Nedovic o McCallum no restó intensidad a la defensa, y además aumentó la calidad ofensiva. El conjunto cajista firmó unos minutos brillantes pasando por encima de su rival hasta situarse 30-15. Con el Unicaja lanzado y mucho más agresivo que el Madrid en todos los aspectos del juego la duda era si podría mantener ese derroche de energía hasta el final del partido.

Los triples de Rudy Fernández dieron algo de aire al Madrid, pero el juego del conjunto blanco carecía de la fluidez necesaria para superar la defensa cajista en la que la actividad era constante y las ayudas, también. La insistencia en el rebote ofensivo dio al Unicaja la posibilidad de seguir mandando en el partido, a pesar de que su eficacia en el tiro de tres había bajado. La última acción de la primera parte escenificó lo que se había visto. Robo de Nedovic, contraataque y asistencia del serbio para McCallum (38-27).

El Madrid arrancó la segunda parte con otra actitud, metiendo balones a Tavares y Carroll castigando desde la línea de tres (38-32). Pero el Unicaja respondió de la forma correcta, con Nedovic atacando una y otra vez la defensa visitante y manteniendo el nivel defensivo (48-39, minuto 25). Pero a Nedovic le costaba un mundo lograr cada canasta con Taylor pegado a él. La producción ofensiva del Unicaja se frenó, y apareció Doncic para meter a su equipo en el partido. Primero con un triple, luego con un par de buenas asistencias. Un triple de Rudy supuso el 48-48. Parecía que la dinámica del partido había cambiado. Plaza tuvo que sentar a un desafortunado Nedovic y el Madrid comenzaba a carburar. Apareció entonces McCallum para firmar siete puntos seguidos y abortar la reacción visitante. El Unicaja llegó al último cuarto ganando 57-52 gracias a un triple de Waczynski.

Y de la misma manera comenzó el acto decisivo, con el polaco volviendo anotar desde la línea de 6,75 en el que era su cuarto triple del partido. Apareció entonces un factor inesperado, el serbio Milosavljevic. El exjugador del Alba Berlín había estado gris, pero anotó dos triples seguidos y relanzó las opciones de victoria de su equipo (66-57) con cinco minutos por delante. El equipo malagueño siguió peleando en defensa y el Madrid casi solo anotaba desde la línea de personal gracias a Carroll. El Unicaja se creció y anotaba en cada ataque. Una buena bandeja de McCallum, un palmeo de Augustine y, sobre todo, un triple de Nedovic a falta de dos minutos (77-64) que sonó a sentencia. Al contrario que en anteriores partidos, el Unicaja esta vez sí supo gestionar los instantes finales para lograr una convincente victoria.

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