Intentarlo también es ganar

Intentarlo también es ganar
Efe
PEDRO RAMÍREZ

No sé qué habría sido del Unicaja de la temporada pasada si hubiera tenido que jugar esta exigente Euroliga repleta de partidos y con tanta calidad en sus respectivas plantillas. Quizás se habría tornado en un durísimo año de imprevisibles consecuencias… «O no», como diría Rajoy. Pero en cualquier caso el destino no deja puntada sin hilo y las oportunidades hay que aprovecharlas, como bien hizo el equipo alzando esa inolvidable y sorprendente –porque no se esperaba– Eurocup que ya queda para la historia del club.

Pero desde mi punto de vista, de lo que no tengo duda alguna es de que este equipo es mejor que el anterior. Lo creo porque hay un mayor equilibrio entre todas las facetas del juego: una mejoría clara en el juego interior con la aportación de jugadores como Augustine y Shermadini; Nedovic ha dado otro paso adelante como verdadero líder en el ataque del equipo; los roles están mejor repartidos; Waczynski no está perdido en una maraña de jugadores que comparten posición y puede aportar mejor su impresionante capacidad para el tiro; creo que un jugador como Milosavljevic puede aportar aún muchísimo al equipo desde el banquillo, y Salin, Díez, Jean-Charles o Okouo pueden complementar el trabajo colectivo…. Capacidad física y técnica que bien combinadas pueden ofrecer todavía mucho recorrido.

Lo de Nedovic es impresionante. Quizás su frialdad, y apatía en ocasiones, puede ser lo que justifique que el Unicaja aún pueda soportar su caché. Es por ello una oportunidad única que se debe aprovechar mientras se pueda, porque es evidente que a poco que se lo proponga no sólo puede llevar lejos a este equipo, sino también, inevitablemente, dar un salto millonario en su carrera.

Shermadini, que ojalá se recupere para el tramo final de la temporada, y Augustine han aportado juego interior, ese que tanto escasea en el continente y que no sólo aporta al equipo tangibles e intangibles, que tanto hemos echado de menos en temporadas anteriores, sino que además potencia las posibilidades del juego exterior del equipo y la polivalencia de hombres como Suárez o Brooks. Y, además, no nos olvidemos del carácter de este equipo, ese que añaden a su calidad hombres como Suárez y Díaz tanto dentro como fuera de la cancha, imprescindible a la hora de componer un equipo ganador.

Cosas mejorables hay muchas. Por supuesto, sobre todo huir de esos vaivenes que a veces tanto desconciertan a la afición, fruto unas veces de los avatares propios de las exigencias de la competición y otras por cierta desconexión menos explicable (al menos de momento). También parece imposible no perder la paciencia con un McCallum que, aunque parezca increíble, aún no acaba de adaptarse a la competición, y lo que es aún peor, que nos dé la sensación de que no acaba de controlar el juego; es decir, saber combinar su enorme potencial y talento físico, su indudable capacidad técnica con un manejo correcto del partido, un mayor acierto en la toma de decisiones y, en definitiva, una mejor compresión del juego. Una lástima porque esperábamos mucho de él. Esperemos que aún sea capaz de dar ese salto que lo convertiría en uno de los mejores bases de Europa.

Y miren, en las temporadas largas hay que ganar y perder. Es imposible ganar siempre o casi siempre (si no, que le pregunten al Real Madrid de Laso la temporada pasada). Ganar te hace fuerte, pero perder para volver a ganar te hace exigente contigo mismo, capaz de superarte y saber soportar los momentos duros de la temporada y de los partidos. Todo forma parte de la construcción de un equipo, y por eso ahora lo más importante para los que aspiran a lo máximo es en qué condiciones llegan a los partidos decisivos. Mucho más, en mi opinión, que el factor cancha, que, aunque pueda resultar determinante en según qué casos, sólo lo hará si un equipo llega en condiciones de juego físicas y anímicas óptimas.

Por supuesto que no dudo de que el Unicaja estará en los 'play-off', como tampoco dudo de que este equipo tiene de sobra potencial para ofrecernos aún grandes gestas. Y lo hará si mantiene una mentalidad positiva, confianza en sus posibilidades, una autoestima alta y si compite sin miramientos ni complejos contra los grandes presupuestos y los grandes equipos que le esperan. Y sabiendo valorar siempre que intentarlo también es ganar.

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