Una Liga con aroma mediterráneo

Shermadini bromea con McCallum. / Fernando González
Baloncesto al Sur

Llega la Liga Endesa, con McCallum de protagonista, el balcánico como hombre franquicia y el enigma de Musli sobrevolando el ambiente de esta temporada atípica

José Miguel Aguilar
JOSÉ MIGUEL AGUILAR

Hay una primera impresión acerca de la temporada venidera del Unicaja y una sensación inicial de por dónde pueden ir los ánimos. La cita con la que se daba la bienvenida al nuevo curso, la Supercopa, fue decepcionante por la puesta en escena del equipo que entrena Joan Plaza y por la respuesta final cuando se decidía el pase a una final, de las que no abundan en el historial del cuadro malagueño. No obstante, el equipo apunta maneras, lo que trasladado a las gradas aventura diversión, sinónimo de buen juego y de abundancia de triunfos. Ojalá se cumplan las previsiones.

Correr más no significa defender peor. Cuanta más velocidad se imprime al juego, más posesiones hay en el partido. Se suele confundir rapidez con falta de intensidad y con correcalles, lo que beneficia a los equipos con menos talento. Una cosa es el estilo y otra la identidad. Se puede cambiar el estilo en función de la plantilla, pero nunca la identidad del equipo, que va paralela a la del entrenador, que es el que al final marca la pauta. Este Unicaja esboza un juego rápido, pero su mala defensa le ha costado ya alguna que otra derrota, la más dolorosa fue contra el Valencia en Las Palmas.

Hablan de la calidad humana de la plantilla (ya el año pasado también era así), lo que en momentos de máxima dificultad sirve para unir al equipo. Si a la bondad se une el talento, el resultado suele ser óptimo. Parece que Plaza se ha rodeado de jugadores dispuestos a emprender una gran aventura. Será larga y esperemos que no sea penosa, porque el regreso a la Euroliga debe servir de acicate a una plantilla concienciada del desgaste que supone jugar en el viejo continente con un calendario NBA, sin los medios y las facilidades con las que cuentan al otro lado del Atlántico.

McCallum será el centro de gravedad. Todo hace indicar que cuando juegue bien, el Unicaja tendrá muchas posibilidades de victoria, y en tardes aciagas, como la de Las Palmas frente al Valencia, las opciones de derrota aumentarán. De todas formas, es un personaje singular: es educado, con muchas ganas de agradar, con ansias de hacerlo bien… Para ser un americano de color no parece ni negro ni estadounidense por su forma de comportarse y sus exquisitas maneras con los que le rodean. Por no tener no tiene ni tatuajes… lo que quiere decir que la moda va por barrios. El base de Michigan parte con una ventaja, y es que ha caído de pie: su juego ha maravillado e irradia simpatía personal. Todo cuenta.

Nedovic habla de jugar finales, y su ambición demuestra la apuesta ganadora que hizo el Unicaja en su renovación, pero siendo como es un pilar importante sus compañeros le demandarán más regularidad para cerrar los partidos en una temporada cuyo objetivo principal es evitar demasiado esfuerzos. El serbio es de los pocos jugadores que merecen pagar una entrada para verle correr en campo abierto y volar hacia el aro. Puro espectáculo. De su toma de decisiones dependerá en muchas ocasiones la suerte de los partidos. Siempre es mejor tenerlo en tu equipo que como rival.

El enigma Musli puede ser una bomba de relojería o un refuerzo de lujo. Depende de su actitud y de la recompensa que reciba tras el trabajo bien hecho. En principio no cuenta para Plaza, pero todos coinciden en que en una temporada tan larga se le presentará una oportunidad y ahí veremos si la aprovecha o no. Parece una osadía despreciar una pareja interior formada por el serbio y Shermadini, pero...

Será una temporada atípica y no por los conflictos que asedian al baloncesto español en los últimos años. Ya estamos acostumbrados, aunque no termine de gustarnos tantos problemas, y el mayor de ellos está por resolver, como es el de las ventanas que afecta a los internacionales, que no tienen culpa alguna de la guerra abierta entre FIBA y Euroliga. Pero será la última campaña de Mumbrú, la del posible adiós de Navarro en primavera, la del regreso de Saúl Blanco o la de la incorporación de Burgos como ciudad ACB. ¿Será la última Liga de 18 equipos?

El Mediterráneo vuelve a cobrar protagonismo tras el primer título liguero del Valencia. Huele a salitre, con el renovado Barcelona, el ambicioso cuadro ‘taronja’ y el ilusionante proyecto del Unicaja pugnando por un cambio de era tras el dominio absoluto del Real Madrid en las últimas competiciones (el Baskonia me genera dudas).

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