La Liga de Verano, punto de unión del baloncesto femenino malagueño

Las participantes posaron ayer para una foto de familia durante el torneo. / Álvaro Cabrera

Alrededor de 200 jugadoras se dan cita en Los Guindos esta semana para disputar esta competición, que empezó ayer

MARINA RIVASMálaga

El deporte tiene esa capacidad para unir familias, amigos o incluso a personas que no se conocen de nada y crear lazos comunes a través de una misma pasión. Esta es la sensación que desprende estos días el pabellón de Los Guindos en la quinta edición de la Liga de Verano Femenina GEAM que, por primera vez, se celebra en las instalaciones del Unicaja. Allí se dan cita desde este lunes alrededor de 200 jugadoras divididas en 16 equipos, divididos en cuatro grupos y que juegan en tres turnos de tarde. Los dos conjuntos mejor clasificados de cada grupo pasarán a jugar los cuartos este jueves y así hasta disputarse las semifinales y la gran final al cierre de la Liga, el viernes.

Aunque no es el espíritu de competición el que prima en Los Guindos, sino las ganas de aprender de las más jóvenes o, sencillamente, el querer pasar un buen rato. La competición se ha convertido en un punto de unión del baloncesto malagueño. Una de las peculiaridades de esta Liga de Verano pasa por mezclar la edad de las participantes. En un mismo equipo se pueden encontrar mujeres de 17 (la edad mínima para participar) jugando con compañeras de 20, 30 o que superan los 40, sin importancia alguna. «Esto se hace para que disfrute todo el mundo. Aquellas que llevan tiempo sin jugar que lo retomen y las que comienzan a competir ahora en septiembre que vayan cogiendo ritmo», explica una de las coordinadoras y creadoras de esta Liga, Gema García, que acaba de fichar por el Canoe madrileño. «Juego, coordino y también arbitro algunos partidos», cuenta la jugadora.

Junto a ella, destacan dos nombres más, los de Gema Ruiz y Ana Mingorance, también jugadoras experimentadas y organizadoras de esta experiencia. «Se puede trabajar, ser madre... hacer todo lo que una quiera y además jugar al baloncesto. Es un ejemplo a seguir», destaca Mingorance sobre el caso de muchas de las jugadoras que compiten en este torneo. En el otro extremo, se encuentran las jugadoras más novatas, algunas de ellas que comienzan a dar sus primeros botes al balón y otras que ya proceden de canteras de la provincia.

Esta se trata de una edición muy especial de la Liga de Verano y es que quién sabe si alguna de sus integrantes pudiera formar parte del primer equipo sénior que ya está construyendo el Unicaja en su nueva sección femenina. «El nuevo Unicaja tenemos que dejarlo para las niñas más jóvenes que vienen pisando fuerte. Hace falta que las niñas se lo crean», asegura Mingorance, explicando que algunas de las más veteranas deben dejar paso a las nuevas generaciones. «Llevamos toda la vida planteándonos qué pasaría si se pudiera apostar a largo plazo por el equipo femenino. Ha llegado en buen momento y hay que aprovecharlo», se sincera.

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