EL MARCH MADNESS

BERNI RODRÍGUEZ

Eso es exactamente lo que se está viviendo en lo que llevamos de mes, una 'locura de marzo'. Se empezó tras las ventanas FIBA y todo el trastorno que ello conlleva, se han jugado jornadas dobles de Euroliga y partidos muy exigentes en la Liga ACB. Por otro lado, ha empezado la primavera, que ya saben que la sangre altera, señal inequívoca de que se acerca el 'play-off'. Vamos, un marzo intenso, y aún no ha acabado.

Pero no es de eso de lo que les quiero hablar. Ya se está celebrando el March Madness, o lo que es lo mismo, la fase final de la NCAA, la liga universitaria americana, que se desarrolla durante este mes y aglutina a los mejores equipos del país en un formato de locura para acabar en la famosa Final Four (uno de los eventos deportivos más vistos en EEUU). Es una especie de Copa del Rey a lo bestia con sesenta y cuatro equipos que compiten a partido único durante tres semanas hasta llegar a esa final a cuatro. Nuestro malagueño Francis Alonso ha hecho historia disputándola este año con su equipo, la Universidad de Greensboro.

Y es ahora, ayudándome de Francis, cuando llegamos al tema de esta columna. Me gustaría hablarles hoy de ese paso de jugador de formación a jugador profesional. De esa fase tan complicada para todos estos chicos, de esa línea tan delgada que hay que cruzar y que es tan compleja para todos los interesados. En ese grupo están por supuesto los propios jugadores, pero además también las familias, entrenadores, clubes y agentes.

Es la transición de niño a adulto, o mejor dicho, es el cambio de ser un joven en un mundo de jóvenes, a ser un joven en un mundo de mayores. Es por eso que siempre insisto en lo importante de tener buenos veteranos en los equipos que ayuden a esos chicos que suelen llegar algo perdidos.

Poder jugar como profesional es muy complicado y las oportunidades son escasas, especialmente en un Unicaja de Euroliga donde las exigencias son máximas y la urgencia de la victoria siempre está presente. A esas edades hay que ser pacientes, pero es ley de vida que si en uno o dos años no se da el salto, desafortunadamente pasa el tren de poder permanecer en el primer equipo. Paciencia y victoria son palabras a veces difíciles de compaginar.

En el mismo caso que Francis están otros malagueños como Rubén Guerrero y Domas Sabonis, este último ya en la NBA. Los tres optaron por la siempre seductora idea de continuar su formación deportiva en EEUU compaginándolo con sus estudios universitarios. Una pena que no podamos competir en Europa con ese tipo de formato. Ante un incierto salto profesional en Europa, se decidieron por darlo al otro lado del Atlántico. Ya veremos que pasa más adelante cuando terminen esa etapa.

Ante ese delicado proceso de transición, el Unicaja tiene a Paco Aurioles, ahora entrenador del equipo EBA, que junto con su equipo técnico, preparan a sus niños para un mundo de hombres, donde todo es más intenso, más rápido, más exigente. Paco ha estado en los dos lados y conoce bien el negocio, tiene todo el conocimiento de lo que supone el baloncesto profesional y al mismo tiempo una amplia experiencia en formación. Vamos, que los chicos están en buenas manos. Ahora imagínense un futuro en el que a Alberto y al 'malagueño' Viny les sumamos a Francis y Rubén en el primer equipo, (no diré que vuelva Domas a Málaga que es mucho soñar) y le añadimos a Ignacio Rosa (gaditano). Podríamos tener quinteto 'malagueño'. ¡Qué atrevido soy visualizando a cinco de Los Guindos al mismo tiempo en la cancha en el Carpena! ¿O no?

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos