McCallum y Díaz, caminos opuestos

McCallum ha acusado su inexperiencia en Europa. /Ñito Salas
McCallum ha acusado su inexperiencia en Europa. / Ñito Salas

El base americano no logra encontrar la regularidad en su juego, mientras que el malagueño ha ido adquiriendo más protagonismo

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Llega la hora de la verdad, el Unicaja va sumando efectivos –esta semana se espera que juegue ya Shermadini– y tomando velocidad cara a las eliminatorias por el título. El equipo aún tiene un mes por delante para limar aspectos en el rendimiento colectivo y para tratar de elevar la exigencia a nivel individual. Resulta llamativo que a estas alturas de la temporada se repita en el entorno del club malagueño una pregunta retórica que ya se escuchó la pasada temporada: ¿qué se podría esperar del Unicaja si se hubiera acertado con el fichaje del base?

Porque a día de hoy, tras siete meses de competición, el cuadro malagueño sigue esperando la mejor versión de Ray McCallum, pero la reacción no termina de llegar. Se argumentó desde el principio que al norteamericano le iba a costar adaptarse al baloncesto europeo, pero ese proceso de aclimatación se ha alargado en exceso. Hubo un momento que pudo suponer un punto de inflexión –el mes pasado encadenó buenas actuaciones ante grandes rivales, como Olympiacos y Real Madrid–, pero ahí se quedó. Su valoración media es de 7,7 por partido, pero en el último mes no llega a los cinco por partido.

El camino opuesto está haciendo Alberto Díaz, que, como la temporada pasada, ha ido adquiriendo protagonismo en el juego del cuadro malagueño para pasar de secundario a protagonista. Más allá de los números (cinco de valoración por encuentro), la sensación es que el Unicaja juega mejor con el malagueño en pista, más pausado y con mejor criterio. Le falta todavía al canterano de Los Guindos mejorar en su dirección de juego, pero su lectura de los partidos cada vez es mejor y además ha vuelto a tener confianza en su tiro exterior. Si en el arranque de temporada le costaba mucho anotar de tres, en los últimos encuentros el base ha estado mucho más suelto –llegó a tirar 11 triples ante el Obradoiro, algo llamativo– y con mejores porcentajes.

Plaza ya ha optado claramente por darle el mando del equipo a Díaz en los finales ajustados y cuando hay que ponerle más cabeza al ataque malagueño, mientras que emplea a McCallum cuando hay que revolucionar el partido. En labores defensivas, el malagueño es la primera opción cuando se trata de frenar al base rival. Curiosamente, los minutos se reparten casi por igual entre ambos jugadores (20 para cada uno de ellos) y los dos jugadores han jugado en los 62 partidos que ha disputado el Unicaja hasta ahora.

La cuestión es si el cuadro malagueño tendrá suficiente con un McCallum muy irregular a la hora de afrontar las eliminatorias por el título. Ya no hay tiempo para cambios –algo que se llegó a plantear en el club en su momento–, pero sí para reaccionar.

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