McCallum, de fichaje ilusionante a problema en el Unicaja

McCallum, en el partido ante el Joventut. /Fernando González
McCallum, en el partido ante el Joventut. / Fernando González

Pese a la calidad del jugador, sigue con dificultades de adaptación tras dos meses y el equipo acusa la falta de dirección

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Gran parte de los esfuerzos del Unicaja en el mercado de verano iban destinados a fichar a un base. Desde bien avanzada la pasada campaña se sabía que había que firmar a un director de juego para tener un rol importante, ya que era evidente que Lafayette no iba a seguir. Aunque después hubo más salidas de las esperadas, el planteamiento inicial era hacer pocos cambios en el equipo que quedó campeón de la Euroliga y el puesto de base tenía que ser uno de los que diera un salto de calidad al equipo.

Se apuntó alto desde el principio, con contactos con Erick McCollum, que acabó en el Efes, Bryce Cotton (que optó por quedarse en Australia), Westermann (CSKA) o Theodore (Milán). No fructificaron las negociaciones con ninguno de ellos, como tampoco con Marcelinho Huertas, que terminó en el Baskonia cuando ya casi tenía su fichaje pactado con el club de Los Guindos. El 1 de agosto, el Unicaja anunciaba el fichaje de Ray McCallum, un nombre fuera de todas las quinielas, pero que convenció al equipo malagueño.

Sus cifras

7,3
puntos de valoración promedia el base norteamericano en el Unicaja. Anota 8,6 puntos por partido y reparte 2,7 asistencias (en Euroliga ha anotado algo más, pero asiste menos). Su mejor partido hasta ahora en cuanto a estadística personal fue en la paliza encajada ante el Madrid (20 de valoración).

26 años, experiencia en la NBA con minutos de calidad, fama de trabajador... Todos los informes recabados fueron positivos y el único inconveniente en su contratación era su falta de experiencia en Europa. Plaza y el Unicaja asumieron el reto, aún siendo consciente de que iba a tratar más que el resto en a adaptarse al equipo. Pero su calidad merecía hacer ese esfuerzo. Sus partidos ante el Betis, ante el Alba o ante el Gran Canaria hicieron que los aficionados malagueño se frotaran las manos. El norteamericano era la sensación de la pretemporada en la Liga Endesa.

Ahora, dos meses después, del inicio de la temporada, los destellos de talento de McCallum no han sido suficientes para lograr consolidarse en el equipo. Ha pasado de maravillar en la pretemporada, con registros muy sorprendentes en los primeros amistosos, a ser una parte importante de los problemas de dirección que tiene el cuadro malagueño. De fichaje ilusionante a problema. Hasta el punto de que el propio Plaza ha planteado al club la posibilidad de fichar a un base más. «Hay algunas posiciones en las que tenemos un jugador de más, y en otras hay jugadores que mientras esperamos que crezcan o vayan a más, quizá podría haber algún jugador potencial que podría venir», dijo el entrenador el mes pasado. Desde el principio de la temporada se barajaba la opción de fichar a un interior más atlético si Musli terminaba saliendo del club; ahora las urgencias van más hacia el puesto de base, ya que la falta de adaptación de McCallum empieza a preocupar.

Un arma a campo abierto

El norteamericano tampoco tiene malos números. Anota una media de 8,6 puntos por partido y reparte 2,7 asistencias para 7,3 de valoración por partido. Su velocidad, fortaleza física y capacidad de desborde son un arma muy interesante. Es un jugador que marca diferencias a campo abierto y cuando el partido se juega a un ritmo elevado. De hecho sus mejores actuaciones individuales han sido en la recta final de algunos encuentros, con el equipo necesitado de puntos y McCallum generando sus propias ocasiones. Pero es el juego en estático donde se echa en falta un perfil más cerebral. En el último partido ante el Joventut fue significativo escuchar a parte de la grada del Martín Carpena pedir su cambio en el inicio del tercer cuarto.

McCallum es un jugador especial, de enorme talento, con el que el Unicaja tendrá que tener paciencia. El problema es que la competición no espera a nadie y al conjunto malagueño le hace falta que el jugador de Wisconsin dé un paso adelante. El mal inicio de temporada de Alberto Díaz –afortunadamente mejorado en las últimas jornadas– y la falta de oportunidades para Soluade hacen que el puesto de base hoy en día sea un punto débil y que sea Nedovic el que realmente ejerza ese rol. Mañana, ante el Baskonia, estarán enfrente dos bases anhelados por el club malagueño, Huertas y Granger. Buen momento para reivindicarse.

Brooks, con pocas opciones de jugar en Vitoria

El Unicaja regresó ayer a los entrenamientos tras la jornada de descanso del lunes. El principal foco de atención estaba en ver la evolución de los lesionados Nedovic y Brooks, ambos con problemas físicos tras el partido ante el Joventut. Ni el escolta ni el ala-pívot trabajaron a las órdenes de Plaza, lo que no es buena señal. Sin embargo, el caso de Nedovic es más leve y podría viajar con el equipo a Vitoria. El serbio tiene un esguince de tobillo de grado 1, aunque podría llegar al partido de mañana en Vitoria. Más complicado lo tendrá Brooks, que lo normal es que tampoco se entrene hoy con sus compañeros. Sufre un edema óseo en el tobillo izquierdo y será muy difícil que pueda jugar ante el Baskonia en Euroliga. Hay que recordar que el Unicaja es colista en la máxima competición europea y que el domingo el conjunto malagueño juega en la pista del Tecnyconta Zaragoza, en otro partido muy importante cara a la Copa del Rey.

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