El milagro del apóstol Alberto Díaz

Alberto Díaz controla el balón durante el encuentro. /Agencia Lof
Alberto Díaz controla el balón durante el encuentro. / Agencia Lof

Una sensacional actuación del malagueño rescata al Unicaja en Santiago para ganar en la prórroga después de ir perdiendo por 23

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Sucedió la pasada temporada y ha vuelto ocurrir. En el momento más importante, justo cuando el Unicaja está en el alambre y sus opciones de futuro pueden depender de un solo resultado, Alberto Díaz aparece al rescate. No es una situación nueva. Sucedió el año pasado en la Eurocup, pero no en aquella noche del 5 de abril en Valencia, sino mucho antes. En el segundo partido de los cuartos de final ante el Bayern y después de haber perdido el primer duelo en Múnich, el cuadro malagueño caía 23-28 y su juego hacía aguas. Nada más entrar en la pista robó un balón providencial y aquella acción espoleó al Carpena y a sus compañeros. El Unicaja enlazó un parcial de 18-3 y ganó el partido. Lo que sucedió después es ya historia.

Anoche en Santiago lo volvió a hacer. Con el partido muy cuesta arriba y perdiendo por 11 puntos a tres minutos del final, se echó el equipo a la espalda y se multiplicó para ser el hombre decisivo. Anotó, dirigió y defendió. Sus triples en los instantes finales del choque permitieron al Unicaja forzar la prórroga y ahí el pelirrojo continuó con el recital, muy a su estilo, remangádonse para robar dos balones que permitieron al Unicaja ganar un choque que tenía perdido. En Santiago, el milagro lo hizo el 'Apóstol Alberto Díaz'.

91 Obradoiro

Sabat (10), Navarro (7), Bendzius (16), Radovic (10) y Pustovyi (16) -equipo titular- Matt Thomas (20), Llovet (4), Pozas (5), Corbacho (3) y Spires.

97 Unicaja

Nedovic (19), Díaz (18), Augustine (4), Milosavljevic (4) y Brooks (7) equipo titular- McCallum (4), Salin (6), Díez (8), Waczynski (17), Jean Charles (5) y Suárez (5)

parciales.
22-16, 23-12, 16-23, 24-34 y 6-12.
árbitros.
Peruga, Aliaga y Fernández.
cancha.
Partido correspondiente a la vigésimo séptima jornada de la Liga Endesa disputado en el Multiusos Fontes do Sar ante 4.213 espectadores

El orgullo del malagueño rescató al Unicaja de lo que habría sido un descalabro mayúsculo en un desastre de partido. Sin tensión alguna fue vapuleado por el Obradoiro en la primera mitad, en la que llegó a perder por 23 por su desidia y por el increíble acierto de tres del equipo gallego. La reacción sólo llegó al final, con una mejoría defensiva, un par de chispazos de Nedovic, el acierto de Suárez y la constancia de Díaz. Sin embargo, el choque debe servirle de lección porque le esperan todavía muchos partidos como el de ayer, a cara de perro y en canchas complicadas.

El comienzo del partido con un 2-7 a favor del Unicaja fue un espejismo para lo que vendría después. La falta de tensión era evidente y el Obradoiro no tardó en percatarse. Castigó de forma incesante al Unicaja desde la línea de tres con un recital de tiro. El 22-16 con el que se cerró el primer cuarto fue solo un adelanto para el diluvio de triples que llegaría después.

El conjunto gallego había encontrado el camino al aro por medio de sus triples y lo explotó de una forma brutal. Enlazó cinco aciertos seguidos desde la línea de 6,75 que mandaron a la lona a un caótico Unicaja. El equipo de Plaza no sabía por dónde le venía el aire. Sin capacidad de respuesta con un ataque caótico, se vio 20 puntos abajo en el minuto 16, 41-21.

El Unicaja comenzó la segunda perte perdiendo tres veces el balón. Mal síntoma. Ahora el peligro local no eran los triples, sino el poderío interor de Pustovyi, que cerraba los inteligentes ataques locales debajo del aro (56-39). Sólo al final del cuarto, logró el Unicaja ajustar su defensa para conseguir un parcial de 5-12 que le hizo llegar con vida al acto decisivo pese a perder por diez, 61-51.

El choque había cambiado de tendencia, pero la reacción no era completa. A cinco minutos del final todavía perdía por 11 (75-64), con Nedovic tirando del carro. Los triples del serbio devolvieron la vida al Unicaja, pero fue la defensa lo que le permitió volver a creer en la victoria. Ahí ejerció de líder Alberto Díaz, además en todos los sentidos, anotando de tres y defendiendo a un nivel espectacular. Un triple suyo a falta de 31 segundos colocó al Unicaja a sólo un punto 84-83, y luego logró un rebote providencial que acabó con dos tiros libres convertidos por Waczynski que empató el partido a 85. Quedaban 11 segundos y el Obradoiro perdió el balón.

En el tiempo extra, Díaz continuó el recital, primero anotando y luego robando dos balones más. El Unicaja se colocaba por delante y asestaba un duro golpe a un rival bloqueado (87-89). De nuevo un robo del pelirrojo acabó en un contragolpe de Milosavljevic. El acierto final de Waczynski terminó por certificar la victoria cajista por 91-97. Lo que parecía increíble se había hecho realidad.

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