Nedovic, con el corazón partido

«Soy un niño del Estrella Roja», dice el escolta del Unicaja, que afronta con gran motivación el partido del viernes ante el equipo en el que se formó como jugador

Nedovic, con las dos camisetas de los equipos más importantes de su carrera, el Unicaja y el Estrella Roja./Fernando González
Nedovic, con las dos camisetas de los equipos más importantes de su carrera, el Unicaja y el Estrella Roja. / Fernando González
Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

En Serbia el baloncesto es más baloncesto. Allí este deporte se vive con especial tensión y fervor, pero no sólo el baloncesto, sino la mayoría de los deportes. La genética, la formación y pasión de los serbios da como resultado un carácter competitivo de sus deportistas difícil de encontrar en otra parte del mundo. Es curioso tratándose de un país pequeño que hace cuatro días estaba en guerra y que en las últimas décadas ha cambiado varias veces de denominación. La identidad nacional es enorme. En ese ambiente se crió Nemanja Nedovic (Nova Varos, 1991), la actual estrella del Unicaja y uno de los grandes productos de la inagotable cantera serbia de baloncesto.

El deporte lo lleva en los genes, su padre era jugador profesional de balonmano, y eso lo tuvo de un lado para otro de Europa, principalmente en Italia. Probó con el balonmano, también con el fútbol y no le fue mal en la natación, pero nada. Sólo había que acertar y lo hizo. Con nueve años empezó a jugar al baloncesto y a los quince lo reclutó el Estrella Roja, equipo que el viernes (20.45 horas) se mide al Unicaja en una nueva jornada de la Euroliga.

El jugador serbio analiza el duelo contra el conjunto de Belgrado y habla de la pasión con la que se vive el baloncesto en su país

La mezcla de distintos deportes dio como resultado un atleta completo, clave en la potencia física del joven Nedovic, que pronto destacó en las categorías inferiores del club de Belgrado, y que en edad todavía júnior ya jugaba en el primer equipo. Allí se empapó de la pasión por el baloncesto y de cómo lo viven los hinchas del Estrella Roja, y eso ya es para siempre tal y como explicaba ayer a SUR después del entrenamiento.

«Es mi ciudad, mi primer club profesional. Llegué con quince años y jugué durante seis. El Estrella Roja me lo ha dado todo. Me puso en el mapa del baloncesto. No fue fácil, porque fue un tiempo duro para el club y para mí, pero mejoré mucho y sólo tengo buenos recuerdos», explica. La llegada de Nedovic al primer equipo del Estrella Roja fue en la etapa más compleja del club en la historia reciente. Estuvo a punto de descender y los impagos eran el pan nuestro de cada día. Es curioso, porque haber aguantado en aquellas circunstancias fortaleció su imagen cara a los aficionados. «No teníamos ni patrocinador ni nada. Al final de la temporada sólo cobraron dos o tres jugadores. Tuvimos muchas dificultades, pero al final logramos la permanencia en la Liga Adriática y fuimos cuartos en la Liga de Serbia. Aquello me vino bien porque fue una temporada en la que jugué mucho y pude demostrar mi talento. No cambiaría nada de aquellos años en el Estrella Roja», recuerda. El escaparate fue buenísimo y el Lietuvos Rytas lo fichó con 21 años y de allí, a la NBA.

Peticiones de entradas

El jugador del Unicaja tiene su particular explicación sobre la pasión con la que se vive el baloncesto en su país y, más todavía los derbis entre el su exequipo y el Partizán de Belgrado, sin duda los más intensos del baloncesto europeo. La última visita de los hinchas del Estrella Roja al Palacio de los Deportes se saldó con incidentes y la intervención de la Policía. «Somos un país de siete millones de habitantes. El 45% es del Partizán y el 55% del Estrella Roja. No hay un tercer club, así que todo gira sobre estos dos equipos. Somos un país de baloncesto. Nos gusta el baloncesto. Siempre que llegan estos partidos el ambiente es especial. Estoy seguro que el viernes vendrán aquí porque ya mucha gente me ha preguntado por las entradas. Los aficionados del Estrella Roja están dispuestos a viajar donde sea por su equipo. Es una pasión para la que no hay una explicación exacta. Es increíble», afirma.

Vivió el derbi de Belgrado en su casa con el capitán del Partizán, Milosavljevic

El lunes se vivió una noche ‘caliente’ en la casa de Nemanja Nedovic, que ejerció de anfitrión para sus compañeros Dragan Milosavljevic y Dejan Musli. Se disputaba en Belgrado el derbi por excelencia del baloncesto europeo y a la vez el más intenso, el que enfrenta al Partizán con el Estrella Roja. Por un lado, Nedovic, exjugador de los rojiblancos, y, por otro, Musli y Milosavljevic, exjugadores del Partizán y este último excapitán e ídolo de la afición partizana, casi nada. Nedovic se colocó la camiseta del Estrella Roja al final del partido y es que su exequipo ganó 100-84. «Han pasado algunos años desde que los tres jugamos allí, si hubiese pasado menos tiempo, habría sido distinto (risas). Ahora disfrutamos de los derbis de otra manera. Quizá el siguiente lo gane el Partizán...», bromeaba.

Nedovic, como otros muchos exjugadores del próximo rival del Unicaja, es tratado con devoción por los hinchas del conjunto de Belgrado. Es algo que se repite con todos, ya sean serbios o extranjeros. El sentimiento de agradecimiento por el servicio prestado perdura con el paso de los años. El escolta del equipo malagueño cuenta una anécdota al respecto que vivió en la última visita del Unicaja hace dos temporadas a la cancha del Estrella Roja. «Cuando hay buenos resultados y dejas un sello en ese club, la gente no lo olvida. Los jugadores pasan, pero el Estrella Roja siempre perdura. Los jugadores sienten respeto por la afición. Recuerdo que hace dos años la gente me aplaudió, porque yo soy un niño del Estrella Roja, pero DeMarcus Nelson estuvo con ellos cuando jugaron la Eurocup, Euroliga y cuando ganaron la Liga Serbia, y la ovación fue mucho mayor para él que para mí, y él no es serbio».

Con mucha moral

El Estrella Roja que llega el viernes a Málaga no atraviesa por la situación tan angustiosa que vivió Nedovic hace siete años, pero ha perdido potencial respecto a años anteriores. Se le fueron sus mejores jugadores, como Kuzmic o Jovic, y los impagos han vuelto, pero se las ha ingeniado para conformar un equipo competitivo con gente como Pero Antic, Rochestie, Lazic, el francés Lessort, un portento físico, o Feldeine.

«Es mi ciudad, mi primer club profesional y se lo debo todo; me puso en el mapa»

«En Serbia somos siete millones de habitantes, el 45% es del Partizán y el 55% del Estrella Roja»

«No sé cómo lo han hecho, pero tienen una gran plantilla. Antic es muy importante para ellos o Lessort. Al Partizán le ganaron fácil y también al Barcelona. Me hablan muy bien del nuevo entrenador, que es joven, pero muy disciplinado. Va a ser un partido especial para mí. Va a ser el cuarto encuentro que juego contra ellos y siempre siento emociones especiales. Tengo ganas de jugar y más porque es un partido importante para el Unicaja. Espero que ganemos. Vienen aquí con muchas ganas y confianza», advierte Nedovic del segundo equipo más importante en su carrera, el primero es el Unicaja.

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