Malaga CF

Rubén Guerrero, el gigante amable

Guerrero saluda a sus compañeros de los Bulls de South Florida, en un partido de la pasada temporada
Guerrero saluda a sus compañeros de los Bulls de South Florida, en un partido de la pasada temporada / SUR
  • El marbellí, que milita en la NCAA estadounidense, ha recibido un premio nacional por su deportitividad

  • «Mi entrenador me llama ‘señor amable’, pero cuando entro a jugar, la amabilidad se queda en el vestuario», asegura el excanterano del Unicaja

Con un cuerpo de 2,12 de altura, 2,20 de envergadura y más de 110 kilos de peso, su mera presencia ya impone. Y es que parte de su labor dentro de la pista de baloncesto es pegarse con jugadores igual o más altos y fuertes que él para atrapar un rebote o hacerse con un espacio en la cancha. Pero el marbellí Rubén Guerrero no solo ha logrado hacerse un hueco en el deporte universitario por su fuerza o por su capacidad de atacar el aro rival, sino por su deportividad, su juego limpio y su buena conducta ética, tanto fuera como dentro de las pistas deportivas.

El pívot, de 21 años, recibió la pasada semana el premio Bob Frederick a la deportividad en la NCAA, la liga universitaria norteamericana. Un galardón a nivel nacional en el que se valoran todos los atletas de las disciplinas deportivas y que Guerrero comparte con otros dos deportistas, la tiradora Minden Miles y el corredor de cross Imke Oelerich.

Desde Tampa, ciudad de la costa oeste de Florida, el malagueño habla con este periódico sobre esta distinción. «Haber sido elegido entre los miles de deportistas de toda la División 1 de la NCAA es increíble. Aquí este premio está muy bien visto y tanto dirigentes como entrenadores de otros deportes me dicen que es un honor grandísimo para la Universidad que uno de sus atletas haya sido reconocido nacionalmente», explica el pívot de los Bulls de la Universidad de South Florida. Guerrero ya recibió el premio de jugador más deportivo en su conferencia, votado por los propios entrenadores y su labor en tareas comunitarias –ha sido voluntario en campañas en hospitales infantiles– le ha ayudado a obtener ahora el reconocimiento a nivel nacional. Evidentemente, también ha influido su carácter. La propia NCAA definió al marbellí como un «gigante amable». «Mi entrenador, me llama ‘Mr. Nice Guy’, algo así como el señor amable. Fuera de la pista sí soy el tipo más simpático y sonrío a todo el mundo, pero cuando entro a jugar, ‘Mr. Nice Guy’ se tiene que quedar en el vestuario esperando», asegura.

El pívot, que se formó en el Unicaja hasta los 17 años, cuando decidió abandonar el club para dar el salto a Estados Unidos –estaba considerado una de las grandes promesas del club–, también ha protagonizado alguna anécdota en la que sacó a relucir su carácter dialogante. La NCAA destacó una situación ocurrida en el mes de marzo, cuando Rubén fue capaz de «calmar a una multitud revoltosa», según el comunicado de la Liga. «En un partido de tenis del equipo femenino de la Universidad, había un grupo de chavales de las típicas fraternidades americanas que estaban siendo un poco ruidosos y no del todo educados», explica. «Como yo conocía a alguno de ellos, fui a decirles que relajaran el tono y que respetasen al equipo contrario», recuerda. El jugador estudia Finanzas y no tiene problemas para compatibilizar los estudios universitarios con el baloncesto (su media de notas es la más alta del equipo).

A sus 21 años y tras dos temporadas en la NCAA, Guerrero ha pasado de ser uno de los novatos a ser tratado como un veterano por sus compañeros. «Soy de los viejos ya. Los nuevos se fijan en mí en los entrenamientos y en el gimnasio. Incluso los entrenadores me están dando más luz verde para liderar y mantener al equipo unido», comenta.

Una temporada dura

La pasada temporada fue dura para Guerrero y para el equipo. Los resultados no acompañaron y el marbellí promedió 5.1 puntos y 5.6 rebotes por partido. «Fue una temporada muy dura para todos. Fueron muchos los factores que influyeron, pero pienso que todos estamos trabajando mucho para que no se vuelva a repetir». Guerrero se fue de Málaga prácticamente siendo un adolescente con muchas dudas y ahora, tres años después, afronta una nueva temporada como uno de los hombres importantes del equipo de la Universidad de South Florida. Le quedan dos cursos para terminar su ciclo universitario en Estados Unidos y entonces será el momento para iniciar su carrera como profesional.