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Síntomas para la preocupación en el Unicaja

Suárez agarra un rebote en el partido ante el Madrid. AGENCIA LOF
Suárez agarra un rebote en el partido ante el Madrid. AGENCIA LOF
  • El equipo ya ofrece detalles casi calcados a los que dieron al traste con la temporada anterior

La ilusión que generó el nuevo proyecto del Unicaja para esta temporada ha ido derivando en cierta preocupación y sensación de alarma sólo un mes después de que comenzase a competir. Diez encuentros saldados con cinco victorias y cinco derrotas han permitido que afloren algunos síntomas preocupantes. La mayoría de ellos son calcados a los problemas que dieron al traste con la temporada pasada. Después de perder dos partidos en la última semana, el técnico apuntó a los jugadores, consciente de que algo no funciona.

Defensa

Es el mayor problema que está mostrando el Unicaja. Eso de que la mejor defensa es un buen ataque queda muy bien para adornar, pero no es efectivo en la práctica salvo en una plantilla plagada de grandes jugadores. El Unicaja encaja una media de 81,4 puntos por partido, lo que lo coloca como el sexto peor equipo de la Liga en esta faceta. A poco que su ataque se resienta, equilibrar este aspecto resulta muy complicado.

Sólo Musli

El pívot serbio es la única referencia interior válida en el equipo a día de hoy. El Unicaja esperó un mes la llegada de N’Diaye para cubrir la baja del descartado Mbakwe, y no han tardado en comprobarse las carencias del jugador senegalés. Ante el Joventut Plaza incluso prefirió a Okouo en lugar de a N’Diaye en algunos momentos. La campaña pasada acusó la dependencia de Hendrix, aunque la llegada de Cooley por Germán Gabriel alivió la situación. Ahora no hay alternativas, pues además no hay un jugador como Will Thomas, capaz de jugar de ‘cinco’. Si se lesiona Musli, el Unicaja está perdido.

Juego previsible

La apuesta por el juego exterior ha convertido al Unicaja en un equipo previsible para los rivales, de ahí que haya perdido contra equipos de menor entidad como el Zaragoza o el Joventut, en la Liga, o el Murcia, en la Eurocup. Si los tiradores no están acertados, la cosa se complica hasta el extremo.

Lafayette y el pasado

Fue el hombre elegido este verano para cubrir la baja de Markovic, al que el Unicaja no quiso renovar a instancias de su entrenador. El estadounidense no se está mostrando como el jefe del equipo (es el más veterano) y la prolongación de Plaza en la pista. Su rendimiento está lejos de lo esperado y por momentos parece un jugador con poca energía.

Brooks, desubicado

El ala-pívot ha dejado detalles interesantes, de gran calidad individual, pero no termina de cuajar y parece desubicado en los planteamientos de Plaza. Es un jugador diferente a su predecesor en el puesto, Will Thomas, y se desenvuelve por la zona exterior, donde el equipo tiene más y mejores alternativas para anotar; quizá por eso casi pasa inadvertido.

Dependencia de los triples

El Unicaja parece ya marcado para esta temporada como un equipo que vive del triple. A pesar de haber realizado grandes actuaciones en el lanzamiento exterior, está tratando de corregir esta tendencia con más balones a Musli. En cualquier caso, si no logra un elevado número de triples, le cuesta ganar los partidos.

Sin su mejor hombre

La baja de Nedovic es un gran problema. El serbio rompía la monotonía del juego del Unicaja con su capacidad para penetrar y su enorme talento individual. Al margen de su aportación numérica, su ausencia ha dejado cojo el estilo del equipo, pues ni Smith, Lafayette o Fogg hacen un juego parecido, al ser más tiradores.

Liderazgo

Suárez es el capitán del equipo y la voz más autorizada junto a Díaz en el vestuario, pues el resto, salvo Díez, son extranjeros. Quizá esta función estaba reservada para Lafayette, un hombre de la confianza de Plaza, pero el estadounidense no está cumpliendo con esta faceta dentro de la pista, que es donde se deciden los partidos.

Waczynski, nervioso

Tenía la difícil tarea de cubrir la vacante dejada por Kuzminskas. La realidad es que está hecho un flan. El problema vivido con su fichaje en septiembre lo dejó tocado. Parece estar presionado, con miedo a fallar para que no lo cambien, y es un manojo de nervios. La evolución de Díez está salvando los muebles.

Plaza

Tras dos derrotas en una semana, el técnico apuntó a los jugadores. Es el primer toque de atención a la plantilla. Hace justo un año, el técnico protagonizó una rueda de prensa en la que fue más duro. «El que no sea capaz de esforzarse, arreglamos los papelitos y para casa». Aquello fue un 25 de noviembre. No ha estado lúcido en los últimos encuentros.

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