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Malaga CF

Suárez hace méritos para su renovación

Suárez agradece una asistencia a un compañero en el partido europeo contra el Zenit.
Suárez agradece una asistencia a un compañero en el partido europeo contra el Zenit. / Ñito Salas
  • Acaba contrato en el Unicaja al final de la temporada, se ha convertido en el líder del equipo y en referente para la afición

El debate se ha instalado entre los aficionados. ¿Debe el Unicaja renovar ya a Carlos Suárez? El jugador madrileño está superándose partido tras partido y se ha convertido en el gran referente para la grada del Palacio de los Deportes, como se pudo comprobar el domingo antes de que cayese lesionado. El público se puso en pie y lo ovacionó cuando Joan Plaza le dio un descanso. Suárez acaba contrato el próximo 30 de junio, después del acuerdo alcanzado en febrero de 2015 por dos temporadas, así que tiene vía libre para escuchar ofertas llegado el momento.

Es previsible que a lo largo del año, el club le traslade al jugador un ofrecimiento con la idea seguir unidos, aunque no será una negociación fácil. Ya en el anterior contrato, las partes mantuvieron un tira y afloja que tardó meses en decidirse, y la situación puede cambiar por distintos motivos. El ejemplo más cercano es el serbio Stefan Markovic, al que se le aseguró que continuaría dos años más justo al lesionarse, luego llegó aquella polémica con Plaza y su posterior salida del club, incluso después de un extraño capítulo vivido en verano con oferta y posterior retirada de la misma.

Sin embargo, el caso de Suárez es distinto. El madrileño tiene varios aspectos a favor. El primero es el ya mencionado de su condición de hombre querido por los aficionados. Su capacidad de lucha y estilo de juego calan en el público malagueño, que siempre valora el esfuerzo. Por otro lado, no hay que perder de vista que es cupo de formación y español. No anda sobrado el Unicaja de jugadores que reúnan estas dos condiciones. De hecho, sólo cuenta con tres en su plantilla junto a Dani Díez y Alberto Díaz. En las dos últimas temporadas, los jugadores nacionales han sido minoría en el vestuario del Unicaja, y es uno de los factores que los propios profesionales señalan como desestabilizador, especialmente cuando las cosas van mal como en la campaña anterior.

Suárez recibe ahora elogios, pero no hace mucho que las cosas eran distintas. La pasada temporada fue un auténtico martirio para él. Su paso a la posición de ala-pívot lo trajo de cabeza. El madrileño no se quejó de forma pública, aunque sólo bastaba con ver su lenguaje corporal para notarlo. Sus más cercanos sí estaban al tanto de que su paciencia estaba al límite. Aquello, como era de esperar, llegó a Joan Plaza, que en su primera comparecencia antes de la pretemporada le mandó un mensaje claro y directo. «Tiene clara su situación, se le ha explicado meridianamente cuál es su situación. En su último año de contrato sabrá dar un paso adelante. Si decidimos cambiarlo de posición no es para tirarse arena en los ojos. Esperemos que dé ese salto de calidad que todos esperamos», afirmó.

Las explicaciones a las que hacía referencia el técnico eran las reuniones que se mantuvieron con el jugador al término de la temporada pasada, en las que se le reiteró que seguiría jugando de ala-pívot y no en el puesto de alero, la posición que ocupó durante toda su carrera. Suárez no salió nada contento de aquellos encuentros, pero asumió que era lo que había porque le quedaba un año de contrato. Fueron momentos complicados, pues en el seno del Unicaja, al más alto nivel, se dudaba de si debía seguir en el equipo.

Mejor nacional de la Liga

El verano apaciguó los ánimos y ahora es el mejor jugador nacional envaloración en la Liga ACB, y el segundo mejor ala-pívot, puesto en el que sólo tiene otro por delante y es el georgiano Shengelia, del Baskonia. Además de mejorar sus registros, lo ha hecho alternando distintas posiciones, pues la particular configuración de la plantilla y las lesiones lo han obligado a jugar muchos minutos incluso de ‘cinco’.

Suárez, de momento, prefiere esquivar el asunto de la renovación. De hecho, no le da importancia a estas alturas, pues es consciente de que las cosas pueden cambiar mucho para él y para el equipo. El Unicaja sabe que tendrá que mover ficha. La cuestión es cuándo. Los últimos precedentes con jugadores importantes con los que se optó por esperar no fueron buenos. Sólo hay que recordar las situaciones vividas con Granger y Kuzminskas, por poner algunos ejemplos, o el caso de Will Thomas, aunque en lo que respecta al estadounidense no hubo acuerdo pese a que las negociaciones empezaron en abril.

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