Malaga CF

Irreductible hasta la victoria

fotogalería

Un gran Unicaja, liderado otra vez por Fogg / Álvaro Cabrera

  • Un gran Unicaja, liderado otra vez por Fogg, doblega al Barcelona en un partido de enorme tensión y ya está a las puertas de la Copa del Rey (95-89)

El Unicaja escribió ayer una página más de esa historia de batallas que en las últimas décadas ha protagonizado contra el Barcelona. Esta, por suerte, tuvo final feliz y se cerró con un triunfo de mérito por parte del equipo malagueño (95-89). Fue un encuentro de los que realmente hacen afición. Un duelo que se desarrolló en la distancia corta, sin grandes ventajas, pero con mucha emoción, justo lo que gusta al público, que, noticia, casi llenó el Palacio.

No se rindió el equipo malagueño que llegó al final de los cuarenta minutos con el partido perdido después de haber ido siempre por delante. Entonces se produjo una de esas situaciones que sólo se ven en el baloncesto. El choque estaba acabado, los catalanes ganaban por tres (75-78) y los árbitros dieron tres tiros libres a Fogg después de que Rice cometiese falta sobre él cuando el estadounidense, listo, hizo el gesto de tirar nada más recibir. Fue la jugada de la polémica, pero también la que premió a un equipo que no se merecía perder. El estadounidense no falló. Anotó los tres tiros libres y dio cinco minutos de vida extra que sus compañeros aprovecharon para ganar.

Ha anotado Kyle Fogg 60 puntos en dos partidos. Si el miércoles le hizo 31 al Buducnost, ayer le endosó 29 al Barcelona. Esto en baloncesto es oro puro. Disponer de un jugador de este tipo, bien rodeado, permite soñar y seguro que los aficionados después de ver la exhibición de su equipo estarán haciéndolo. Superado su proceso de adaptación, se ha convertido en el nuevo ídolo del Carpena.

En ese círculo que debe tener Fogg para que pueda producir tal cantidad de puntos hacen falta obreros como Suárez y Díaz, que se encargan del trabajo sucio. El malagueño fue ayer el que destacó en esta faceta desesperando a los bases rivales y facilitando la labor del resto del equipo. Se acaban los calificativos para Díaz, pieza ya fundamental para este equipo.

Fue un encuentro denso, con dos partes diferenciadas y marcadas por la defensa. El Unicaja se salió de su guión habitual y se remangó para superar al Barça en su terreno, el de los partidos atascados y con pocos puntos. Así, tras soltarse de la dependencia de Musli, encontró en Fogg, Waczynski y Suárez la vía para abrir la primera brecha en el marcador con buenos minutos del polaco, y la aparición en el choque de N’Diaye, a la postre decisivo. El primer cuarto se cerró con 19-15 y la sensación de que el conjunto azulgrana estaba muy incómodo.

La presencia del senegalés en el centro de la zona local fue un incordio, porque frenaba a los pívots rivales e intimidaba a los pequeños. Con su aro protegido, Fogg comenzó con su recital anotador diez puntos seguidos en el arranque del segundo cuarto (29-23). Fueron los minutos más brillantes del Unicaja que corría y tenía a su rival desbordado. Un triple de Díaz culminó un parcial de 10-2 para el 36-26. Sólo una absurda falta de Díez impidió que se llegase con esa renta al descanso (36-29).

El intermedio trajo un partido completamente nuevo. El rigor defensivo se quedó en el vestuario y dio paso a un encuentro abierto con cada equipo anotando con facilidad. Y en este nuevo campo de batalla el Unicaja estaba a gusto, pues su repertorio para atacar es amplio y variado. Musli, Waczynski, Brooks, Smith e incluso Díaz pudieron anotar. El equipo malagueño parecía ir con una marcha más en intensidad y evidentemente más metido en el partido que su rival. Con 56-49 (minuto 28). Bartzokas tuvo que parar el partido. La euforia precipitó un poco las acciones del Unicaja, y claro, los errores ante un rival como el Barcelona se pagan. Dos rápidas acciones de Koponen volvieron a dejar el partido en un puño antes del último cuarto (58-55).

El Barcelona endureció su defensa y el partido se volvió denso, de esos en los que los errores se pagan. En estas circunstancias, al Unicaja le pasó lo peor que le podía suceder: entrar en un bache anotador. Cuatro minutos sin meter una canasta reactivaron al Barcelona que se ponía por delante (63-64, minuto 36).

análisis

El último minuto y medio se hizo eterno, con los tiros libres alternando mínimas ventajas para uno y otro equipo. El que fallase lo iba a pagar. Vezenkov logró un triple a falta de 36 segundos y el Unicaja perdía por cuatro (72-76). No fue buena la respuesta malagueña, pues Fogg también falló uno desde la línea de personal. Pudo sentenciar Claver con otros dos tiros libres, pero decidió darle emoción al partido, fallando también uno. Fogg esta vez no falló. Con 15 segundos por jugar, Perperoglou volvió a ir a la línea de personal y también falló. El Unicaja lo aprovechó y con una décima por jugarse, Rice hizo falta sobre Fogg, que hizo el gesto de tirar. Los árbitros dieron tres tiros y el americano estuvo impecable llevando el partido a la prórroga (78-78).

El tiempo extra no pudo comenzar mejor para el Unicaja, pues Bartzokas fue sancionado con una técnica y lo aprovechó para situarse 81-78. Las canastas en juego escasearon y decidieron los tiros libres. Ahí estuvo una y otra vez Fogg para mantener por delante a su equipo. Por contra, el Unicaja estuvo listo y siempre que recibía Tomic lo llevaba a la línea de personal, sabiendo de sus problemas en la distancia. Falló el pívot una y otra vez. A pesar de la insistencia de Koponen, el Unicaja estuvo soberbio en el esfuerzo y encontró su premio.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate