Diario Sur
Malaga CF
ueron dos buenos años en Málaga los que tuvo Will Thomas
ueron dos buenos años en Málaga los que tuvo Will Thomas / Álvaro Cabrera

La contracrónica

  • Thomas regresa entre pitos. En Valencia no se ha visto aún su mejor versión, pero ayer se llevó una victoria de Málaga

Thomas regresó entre pitos

Fueron dos buenos años en Málaga los que tuvo Will Thomas. El Unicaja lo puso en el escaparate del baloncesto europeo y el jugador pudo mejorar su contrato, lejos de la Costa del Sol. Se marchó al Valencia, que le hizo una buena oferta, y ayer regresó al Palacio de los Deportes. Serio y de muy pocas palabras, a Thomas se le vio saludar a muchos excompañeros del equipo malagueño e incluso se hizo fotos con aficionados del Unicaja antes del partido. No tiene el norteamericano mucho don de gentes, lo suyo es hablar en la pista. En la presentación, la grada del pabellón le recibió entre algunos aplausos y, sobre todo, pitos. Lo de que se marchase al Valencia no sentó muy bien en el público malagueño. Además, esos reproches fueron a más durante el encuentro, cada vez que se iba al banquillo. A Thomas no se le vio cómodo desde el principio y su partido fue pobre en líneas generales. Apenas tiró a canasta en los 20 minutos que jugó, aunque ayudó en el rebote. En Valencia no se ha visto aún su mejor versión. Pero ayer se llevó una victoria de Málaga.

Dos cambios de zapatillas

Cada jugador tiene sus manías a la hora de jugar un partido. Y en el tema de las zapatillas suelen ser muy estrictos. Por regla general no cambian mucho de modelo para no tener que adaptarse a un calzado distinto cada cierto tiempo. Ayer, sin embargo, se vio una escena curiosa en este aspecto. Dos jugadores del Unicaja cambiaron sus zapatillas en poco tiempo. El primero fue Jamar Smith, que hizo el calentamiento con unas y después jugó con otras; el segundo, Nedovic, que empezó el partido con un modelo de Adidas, la marca que le patrocina, y después las cambió en mitad del encuentro. Cosas de deportistas.

El tiro libre que no tocó ni aro

Argumentó tras el partido Joan Plaza en varias ocasiones que el Unicaja no podía ganar un partido de este nivel con unos pobres porcentajes de tiros libres. La verdad es que ayer el balón se estrelló una y otra vez con el aro cuando los jugadores lanzaban desde la línea de personal. Hasta Fogg, un consumado tirador, falló un par de ellos. Ndiaye sufre muchísimo a la hora de tirar desde la línea de tiros libres (ayer, uno de tres). Pero peor estuvo Musli, que solo anotó dos de ocho. Los defensores del Valencia se dieron cuenta y fueron a por él. El colmo fue cuando, en uno de ellos, el serbio ni siquiera tocó aro. Un ‘airball’ en toda regla, algo poco habitual.

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