Diario Sur
Malaga CF

Suárez: tres botes y adentro

Suárez: tres botes y adentro
/ Álvaro Cabrera
  • El madrileño explica su infalible método para ser el mejor lanzador de tiros libres de la Liga ACB; lleva 33 sin fallo en lo que va de temporada

Es consciente de que al prestarse para este reportaje puede ser víctima de aquello que coloquialmente se denomina como la ‘maldición del comentarista’. Es decir, que justo cuando se destaca su perfección, llega el fallo inesperado, pero no es algo que le preocupe. «Probablemente ocurra, pero si digo la verdad, hasta lo estoy deseando. Mi hermano, que es un fan de la estadística, me recuerda los récords de Nacho Ordín y Macijauskas, que metieron un montón seguidos. En el partido de Andorra, si fallo, me acordaré de esta conversación (risas)».

La buena temporada de Carlos Suárez se está viendo reflejada esta temporada en su perfecto 100% desde la línea de personal. El madrileño es el mejor lanzador de tiros libres de la ACB, después de anotar los 33 que intentó. La campaña pasada lanzó menos (38), pero falló más (10) para un porcentaje del 74% de eficacia.

A nivel profesional las cosas no pasan por casualidad, y Suárez explica así su notable mejoría. «Lo que ha cambiado es la concentración. El año pasado el porcentaje fue malísimo. He practicado más y me quedo después de los entrenamientos lanzando, pero el tiro libre es concentración, algo más mental que otra cosa», dice.

El verano pasado Carlos Suárez estuvo en Los Ángeles para intentar mejorar dos aspectos de su juego, el bote y el tiro. El entrenador elegido era el que está considerado como el mejor en Estados Unidos, Roc McClanaghan, que en los últimos años ha trabajado con los mejores jugadores de la NBA, como Stephen Curry, Kevin Durant o Westbrook, entre otros. Sin embargo, y aunque sorprenda, aquello no tuvo nada que ver en su mejoría.

«Estuve allí, pero ni llegué a entrenar porque me lesioné. Si 45 minutos en un entrenamiento me van a servir para mejorar, me iría cada verano. Ahora trabajo casi todos los días con Alberto, hago competiciones con Ángel Cañete y por ahí viene la mejora en los porcentajes», explica.

Casi todos los jugadores siguen un ritual antes de lanzar. Los hay que botan tres, cuatro y hasta ocho veces, otros que se secan las manos o se limpian las suelas de las zapatillas. Lo de Suárez es más simple. «Siempre suelo dar tres botes, porque tampoco me gusta pensármelo mucho. Pienso que debe ser algo más automático y mecánico. Tengo más manías a la hora de empezar el partido o cuando calentamos que a la hora de lanzar un tiro libre».

Suárez sabe que acabará fallando y que es complicado alcanzar los registros de los mejores de la competición. El mejor porcentaje lo tiene Jimmy Baron durante la temporada que jugó en San Sebastián, que con un 98,5% anotó 70 lanzamientos de 71 intentos. Sin embargo, la mejor serie sin fallo está en posesión de Arvydas Macijauskas, que en la campaña 2003-2004, cuando militaba en el Baskonia, falló los dos primeros tiros libres que lanzó en la liga, pero luego anotó 63 seguidos.

Suárez es la cara, y su compañero Musli, la cruz. El serbio tiene un problema desde la línea de personal, como se ha comprobado en los últimos partidos, pero todo tiene arreglo. «Es una cuestión mental porque es un momento en el que te piensas el tiro y tu cabeza da muchas vueltas. Pensar en querer meterlo provoca justo lo opuesto, fallarlo. Ahora le está pasando a Dejan (Musli) y él se da cuenta. Lo está trabajando y llegará un momento en el que la habrá un ‘clic’ en su cabeza y empezará a meterlos», explica un Suárez que sigue a lo suyo, botando tres veces, y adentro.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate