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Martín Urbano, el baloncesto fácil

Martín Urbano, felicitado por Amos, en 1998.
Martín Urbano, felicitado por Amos, en 1998. / SUR
  • El histórico entrenador del Unicaja y analista de SUR recibirá el Premio Raimundo Saporta

La Asociación Española de Entrenadores de Baloncesto anunció ayer que concederá el Premio Raimundo Saporta al histórico técnico malagueño José María Martín Urbano (Málaga, 1950), que cada semana analiza para SUR las actuaciones del Unicaja desde hace ya casi dos décadas.

Martín Urbano es uno de los padres del baloncesto en Málaga, pero sobre todo un enamorado y apasionado de este deporte. El premio Raimundo Saporta reconoce la trayectoria de los técnicos más respetados a nivel nacional. Le fue concedido a Moncho Monsalve, también a Manel Comas, a Javier Imbroda y a otro malagueño, Alfonso Queipo de Llano. Este último, junto Martín Urbano y el ya desaparecido Paco Moreno, son los responsables de que miles de aficionados disfruten hoy en día de los éxitos del Unicaja. De ellos fue la idea de llamar a la puerta de la Caja de Ahorros de Ronda para que la entidad financiera entrase en el baloncesto, y desde entonces, hasta ahora.

Sólo ese convencimiento decidido de luchar por el baloncesto en Málaga valdría este y cualquier premio que se les ocurra. Comenzó entonces una gran aventura, en la que José Mari se implicó al máximo. Estuvo vinculado al Unicaja durante diez temporadas en diferentes etapas, tanto como técnico asistente y como primer entrenador, desde Primera B, Primera, y Liga ACB, en la que dirigió 79 partidos. Fue el hombre para todo en el club y el recurso fiable cuando hacía falta un entrenador. Pero el Unicaja de entonces era una entidad por hacer, así que se le nombró director de la cantera. Fue el que puso las bases de la prolífica factoría de Los Guindos, reclutando jugadores, implantando sistemas de entrenamiento o enseñando técnica individual. Aquello fue el vivero donde crecieron generaciones y generaciones de jugadores, que hoy todavía lo llaman entrenador.

Llegado el momento, tuvo que decidir: Seguir entrenando o dedicarse a la docencia. Así que optó por desarrollar su carrera de maestro. Se perdió un gran entrenador, y los lectores de SUR ganaron un gran analista, pues Martín Urbano tiene el don de ver, leer y explicar el baloncesto de forma fácil, como también hacía en Canal Sur durante muchos años. Su cantinela en la rueda de prensa del Palacio dictando su 'Zona Técnica' al redactor de turno forma parte de los sonidos de después de cada partido. Lo hace gracias a una enorme capacidad para sintetizar. «¿Cuántas palabras tengo hoy?», pregunta antes del salto inicial. Y de forma sorprendente y tras escribir con 'letra de maestro' en su libreta, no se excede en ni una coma de la cifra fijada. Así resume con lógica los encuentros, con el objetivo de que los que no tenemos ni idea, comprendamos algo y entendamos por qué ganó o perdió el Unicaja.

Y clásicas son sus llamadas después de cada jornada para analizar el partido del día, no sin antes advertir de que no quiere escuchar resultado alguno porque tiene varios partidos grabados y listos para ver. «¡No me lo cuentes, por favor!». En su casa tiene una de las mayores videotecas de baloncesto que hay en España.

El premio Raimundo Saporta que recibirá en Huelva el 2 enero hace justicia a una figura que vive como pocos el baloncesto, que ha tenido una importancia vital en Málaga y que hoy todavía nos permite conocer más y mejor este deporte. Lo hace de una manera tan simple que hasta parece fácil.