Diario Sur

Malaga CF

El controvertido fichaje de Ndiaye

Ndiaye realiza un mate en un partido en el Palacio.
Ndiaye realiza un mate en un partido en el Palacio. / Álvaro Cabrera
  • Plaza admite por primera vez que el puesto de ‘5’ «está justo». La baja de Musli en los últimos partidos ha evidenciado que el senegalés no puede ejercer de pívot de referencia en el Unicaja

No bajan las aguas tranquilas en el seno del Unicaja en este inicio de 2017. Sorprende en parte, porque la realidad es que el equipo malagueño está cumpliendo por ahora los objetivos mínimos que se plantearon a principios de temporada, como la clasificación para el Top-16 de la Eurocup o para la Copa del Rey. En la competición española el equipo está en puestos de ‘play-off’ (séptimo) y en Europa lidera tras la primera jornada su grupo del Top-16. Pero el juego del equipo no convence. El Unicaja no ha mostrado ahora ni regularidad ni solvencia, pese a ganar a rivales de entidad, como el Barcelona o el Baskonia. Es un equipo desconcertante, capaz de lo mejor y de lo peor, incluso en el mismo partido.

Aunque hay varios factores de fondo que influyen en esta regularidad, es inevitable personalizar en los jugadores y hay un nombre que lleva generando discrepancias desde que llegó a Málaga y que este fin de semana volvió a tener protagonismo: Hamady Ndiaye. La ausencia de Musli por lesión en los últimos partidos ha evidenciado lo que ya se presentía: la debilidad del juego interior del Unicaja sin el serbio. El propio Joan Plaza, en su intervención tras la derrota ante el Betis, puso en el foco a Ndiaye, cuando habló sobre la baja de Musli: «Musli es un jugador muy importante para nosotros y su ausencia nos hace daño. Es un jugador crucial en una posición donde vamos justos. Estamos jugando con dos ala-pívots de ‘5’, con aleros haciendo de ‘4’... Tenemos un jugador que es Ndiaye que es distinto, nunca ha jugado en la ACB. No tenemos una plantilla de élite, no podemos permitirnos tener otro Musli».

Por primera vez esta temporada, el entrenador reconoció que la posición de pívot está falta de efectivos, pese a tener a Musli, Ndiaye y Okouo. Tres ‘siete pies’ –jugadores de 2,13 de altura, un lujo– de los que solo uno de ellos tiene capacidad para generar juego en ataque. La contratación de Ndiaye tras la salida de Mbakwe del equipo –el fichaje estrella en posiciones interiores y en teoría el titular, hay que recordarlo– ha traído más problemas que soluciones.

Expectativas

Juega una media de 12 minutos por partido y produce 3,6 de valoración, en un rol de segundo pívot del equipo. Muy lejos de las expectativas que generó el propio Plaza con su análisis en pretemporada: «Tiene una velocidad lateral impropia de un jugador de 2,13 de altura. Disfruta defendiendo, poniendo tapones, corriendo bien el contragolpe, es capaz de hacer muy buenas penetraciones tras ‘pick and roll’, tiene un tiro de cuatro o cinco metros bastante decente y tiene que mejorar en el poste bajo». Su fichaje, avalado por Boni Ndong y secundado tanto por Plaza como por el secretario técnico Carlos Jiménez, responsable último en materia de fichajes, no está lejos de ser un acierto, al menos por ahora. Cuando el club decidió que Mbakwe no iba a seguir apostó por Ndiaye, pese a su escasa experiencia en Europa –tras pasar por la NBA y la Liga de Desarrollo, jugó en China, Líbano, Filipinas o Israel– y a que había otras opciones en el mercado. Incluso esperó varias semanas a que terminara su contrato en Filipinas, lo que hizo que no llegara al principio de la temporada.

¿Puede mejorar Ndiaye en lo que queda de temporada? Seguramente se trata de un jugador que necesita más tiempo de aclimatación que el resto. El problema es que ya no hay mucho margen. Es un jugador que puede ser útil en su papel de especialista, pero es una plantilla más amplia, en la que hubiera un segundo pívot o un ‘cuatro y medio’ que pudiera ejercer de ‘5’, como hacía la pasada temporada Will Thomas. La realidad es que el Unicaja no se puede permitir una lesión larga de Musli o una bajada de su rendimiento.