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El Barcelona, un transatlántico a la deriva

  • Pese a invertir más de seis millones sólo en fichajes, el cuadro catalán no carbura y atraviesa por una grave crisis

El Barcelona fue el rey del mercado en el baloncesto europeo el pasado verano. Fichó a golpe de talonario a los jugadores más atractivos. Quería construir un súper equipo para el primer proyecto del griego Bartzokas en el banquillo y, especialmente, para acabar con el reinado del Real Madrid. Cuatro meses después el proyecto hace aguas pese a los parches que le han puesto y, lo más grave para un club de este potencial, puede quedarse fuera de la segunda fase de la Euroliga.

El Barcelona está pagando lo que supone acabar con un ciclo y comenzar otro. Después del exitoso dúo entre Pascual en el banquillo y Joan Creus en los despachos, ha llegado la etapa de Rodrigo de la Fuente y Bartzokas. Con dinero es fácil fichar a los mejores, pero esto no significa que también se esté construyendo un equipo. Seis millones de euros se gastó el nuevo ‘manager’ general del Barcelona en remodelar la plantilla, una cantidad astronómica en el mundo del baloncesto, poco acostumbrado al pago de traspasos e indemnizaciones como ocurre en el fútbol. Para empezar tuvo que abonar un millón a Pascual, que todavía tenía un año más de contrato. Y la misma cantidad abonó al Lokomotiv Kuban para lograr la libertad de Giorgos Bartzokas, además de su sueldo.

Sus primeros movimientos desestabilizaron el mercado. No hay cifra concreta, pero se calcula que pagó dos millones al Khimki por el base Tyrese Rice, y otro tanto abonó al Valencia por los derechos de Víctor Claver. Por el camino fichó también a Petteri Koponen, que en el Khimki ganaba un millón y medio de euros netos.

Con semejantes refuerzos el Barcelona parecía el rival a batir. Sin embargo, un cúmulo de lesiones y la excesiva dependencia del juego de Rice han llevado a una deriva peligrosa. En la ACB no ha tenido problemas para ser cabeza de serie, pero en la Euroliga es otra historia. Es duodécimo, a dos victorias del octavo, que marca el corte de la clasificación. Parece que el único recurso para reaccionar ha sido el de los fichajes. Con la temporada empezada contrató al ala-pívot Jonathan Holmes y al base Alex Renfroe. El primero se marchó y el segundo no ha solucionado los problemas en la dirección. Ahora ha pagado por el traspaso de Faverani y cortará a Dorsey, y un alero más está en camino. Lo dicho, un transatlántico a la deriva, pero que dentro de un mes puede haber enderezado el rumbo, y ese es el peligro para el Unicaja.