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Malaga CF

El peor Unicaja posible

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/ EFE

  • Es vapuleado en la Eurocup por un Valencia muy superior en el peor partido de la temporada, y se complica su futuro en la competición

El Valencia desnudó anoche al Unicaja. Lo dejó literalmente con las vergüenzas al aire, pero es lo que hay. Este Unicaja es así, como lo vieron anoche en ese terrible partido que firmó en la Fuente de San Luis, donde perdió por 86-62. Fue el peor encuentro de la temporada, de momento, y escenificó la enorme diferencia respecto al Valencia, el gran rival a día de hoy en todas las parcelas. Es el conjunto de Pedro Martínez un equipo con todas las letras, mientras que el malagueño, a 26 de febrero, cuatro meses después del comienzo de la temporada, no se sabe a qué juega ni a qué jugará.

Más allá de planteamientos tácticos y técnicos, lo peor del conjunto que dirige Joan Plaza fue la sensación de abatimiento, incapacidad, falta de actitud; pero, claro, cuando no hay ideas no hay nada que hacer. Esta penosa imagen de falta de lucha es sólo la constatación de que el Unicaja ha asumido su nueva realidad, que es lo más preocupante.

Seguramente la derrota, una de las peores de la historia en competición europea, llevará a una profunda reflexión en el seno del club de Los Guindos. Se analizarán los errores y se buscarán culpables. El problema es que el origen de casi todos los males de este equipo se encuentran en una mala planificación, y cuando no se hacen bien los deberes, se suspende.

Otro nivel

Quizá el ejemplo en el que mirarse es precisamente el Valencia, un conjunto sin grandes estrellas, ni grandes anotadores, pero con orden, defensa, con tres buenos bases, no dos, sino tres, que buscan a sus pívots y que hace un baloncesto lógico y atractivo. El Unicaja podrá un día ganarle si mete 20 triples, pero sin este argumento, a día de hoy está muy lejos todavía. El Valencia será primero de grupo y el equipo malagueño tendrá que hilar fino para estar en la siguiente fase.

Ayer sólo aguantó un cuarto, luego fue perdiendo fuelle al tiempo que su rival se ordenaba, defendía e imprimía al partido la consistencia que hacía falta. El Unicaja se vio superado en todas las facetas del juego, aunque la debacle llegó tras el descanso, especialmente cuando Plaza se olvidó de Alberto Díaz, el mejor ayer, y rescató a Lafayette, que por otro lado, tampoco es que fuese el culpable del descalabro. Sin argumentos de ningún tipo, el equipo cajista, que sólo anotó 28 puntos en la segunda parte, se entregó por completo, y eso no se puede permitir. Al menos Plaza antes no lo permitía...

Y eso que el arranque del choque fue muy alentador, con un gran ritmo por parte del Unicaja, que se situó 2-11 a los cuatro minutos. En ese momento llegó el primer tiempo muerto de Pedro Martínez. Es curioso cómo el técnico del Valencia y Plaza gestionan estas situaciones, pues el entrenador del Unicaja deja jugar. Así que tras el parón, el Valencia reaccionó con un parcial de 14-3 y el primer cuarto se cerró con empate. La tendencia del choque ya había cambiado y los locales se situaron 27-20 con Dubljevic sacando del partido a Omic. Salvó la primera amenaza de ruptura el Unicaja a base de triples, pues logró cuatro seguidos, pero ahí se quedó. Del 32-34 se pasó al 42-34 con el que se cerró la primera parte.

Y luego llegó la hecatombe. Es difícil de entender cómo un equipo que pierde por ocho puntos vuelve a la pista con la falta de intensidad que lo hizo el Unicaja, que fue literalmente zarandeado por su rival, que sentenció el choque un tercer cuarto primoroso hasta alcanzar la veintena de puntos de renta (69-49). El equipo malagueño no fue capaz ni de maquillar el marcador en todo el último cuarto, fiel reflejo de su abatimiento y de la ausencia total de motivación.