Malaga CF

N’Diaye, un despropósito de fichaje

N’Diaye, un despropósito de fichaje
  • El club rescinde el contrato del pívot, cuyo rendimiento en el Unicaja ha sido muy pobre

Hamady N’Diaye ya no es jugador del Unicaja. El club malagueño llegó ayer a un acuerdo para la desvinculación del jugador senegalés, que ya no tenía espacio en el equipo tras la llegada de Alen Omic. Era algo esperado y lógico, ya que no tenía sentido que el Unicaja siguiera pagando la ficha de un jugador que tenía pocas opciones de jugar. Su futuro parece que está en la Liga de Israel, donde la temporada pasada jugó en el Bnei Herzliya.

El fichaje y su posterior rescisión de contrato ha sido uno de los puntos negros del Unicaja esta temporada. Un despropósito y un claro ejemplo de cómo las decisiones que se toman en verano pueden afectar al resto de la temporada. El Unicaja fichó a N’Diaye como sustituto de Mbakwe, al que el Unicaja cortó en plena pretemporada por problemas físicos (el jugador denunció al club y el caso está en los tribunales).

Escasa experiencia europea

Aunque aún había jugadores interesantes en el mercado, sorprendió la contratación de N’Diaye, un jugador que estaba cercano a los 30 años y que apenas había jugado en Europa, ya que la mayor parte de su carrera se había desarrollado en Filipinas, China o Líbano. El Unicaja quería un pívot de corte defensivo y la llegada de Ndiaye desilusionó en cierta medida a la afición, ya que no era un jugador del nivel de Mbakwe. El club esperó casi un mes a que N’Diaye terminara su vinculación con el Migthy Sports de Filipinas para poder traerlo a Málaga. Fue una recomendación de Boni Ndong, miembro del cuerpo técnico del club, que lo conocía de la selección. La secretaría técnica del club se puso manos a la obra, con el visto bueno del entrenador y el jugador se incorporó al equipo a principios de octubre. Para colmo, unas declaraciones de Plaza aumentaron las expectativas sobre su fichaje, ya que antes de que llegara dijo que era un hombre con una gran movilidad defensiva, que podía emparejarse con hombres más pequeños y que incluso tenía un tiro decente de 4 ó 5 metros. Virtudes esas que se han visto poco en Málaga, salvo su capacidad para intimidar o hacer tapones. Ahora, cuatro meses después de aquello, N’Diaye no vale para el Unicaja. Se le buscó un sustituto y apareció la opción de la cesión de Omic, un jugador con mucho más caché tanto en la ACB como en la Eurocup.

El club y Ndiaye firmaron de mutuo acuerdo la extinción del contrato. El pívot senegalés, ha disputado 23 partidos con el Unicaja, diez en Eurocup y 13 en Liga Endesa, en los que ha jugado una media de 12:24 minutos, con una media de 3 puntos, 2 rebotes y 1.2 tapones por encuentro. Su balance es de 3,5 de valoración por partido, bastante poco productivo.

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