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Malaga CF

El Unicaja, víctima de su descontrol

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El Unicaja hizo un mal partido frente al Gran Canaria. / ACB

  • El equipo malagueño cae derrotado en Gran Canaria frente a un rival directo en un mal partido marcado por las pérdidas de balón

Este Unicaja no da pie a ilusionarse un poco más de la cuenta. Uno ve el talento desbordante de Nedovic, o la certera puntería de Fogg o Waczynski o una pareja interior solvente como la formada por Musli y Omic, y tiende a pensar en positivo. A confiar. No se trata de lanzar las campanas al vuelo, pero sí de pensar en cierta regularidad, en abrir una senda de buen juego que pueda llevar al equipo malagueño a buen puerto. Pero después de tres victorias seguidas en la Liga Endesa y tras superar un partido clave ante el Alba Berlín para entrar en los cuartos de final de la competición europea, el Unicaja decepcionó ayer en la pista del Gran Canaria (76-71).

No es que sufriera una abultada derrota o que no hubiera tenido opciones de victoria; simplemente que a estas alturas de la temporada el cuadro malagueño tiene que demostrar que tiene hechuras para ganarle a un rival directo como es el canario en su cancha, y más aún cuando el conjunto local puso bastantes facilidades. Sin embargo, el Unicaja volvió a ser víctima de su descontrol. Solo así se explica que cometiera 16 pérdidas de balón en la primera mitad del partido, toda una declaración de intenciones. En encuentros como el de ayer, algo alocados, es cuando más se echa en falta un base que aporte tranquilidad y saber estar a sus compañeros, algo que no tiene el Unicaja y que no parece que vaya a tener ya esta temporada. A dos semanas para la Copa, una victoria ayer le hubiera dado al equipo malagueño un poso de tranquilidad, de confianza en sus posibilidades cara a los próximos retos en la ACB y la Eurocup. No pudo ser.

Parcial en contra

El primer cuarto del Unicaja fue un reflejo de lo que es el equipo malagueño esta temporada. Capaz de lo peor y de lo mejor en sólo unos minutos, de vivir en una constante montaña rusa en la que uno no sabe si se divierte o se muere de pánico. Sólo así se puede explicar que el equipo de Plaza empezara en el Gran Canaria Arena mostrando un correcto juego en ataque y una disciplinada defensa para coger las riendas del partido. Musli recibía muchos balones y el Unicaja no dependía de su acierto exterior. El primer triple del cuadro cajista no llegó hasta que se habían disputado seis minutos de juego, y la canasta de Waczynski puso el 6-16 en el marcador. Un inicio de partido y un resultado esperanzador. Pero hasta ahí llegó la buena puesta en escena del equipo malagueño. En ese momento, alguien apagó el interruptor del Unicaja. Se quedó dormido, en estado de hibernación. El Gran Canaria empezó a apretar en defensa y al cuadro malagueño empezaron a entrarle los temblores. Un robo de balón de los locales, un mal pase, unos pasos... El Unicaja iba coleccionando pérdidas de balón y el equipo local lo aprovechó. El parcial del Gran Canaria entre el final del primer cuarto y el inicio del segundo fue sonrojante: 17-0. Una canasta de Omic lo rompió tras casi siete minutos sin anotar de los malagueños para poner el 23-18. A golpe de triple, el Unicaja se acercó en el marcador. Al descanso se llegó con un 35-31, una diferencia corta si se tienen en cuenta esas 16 pérdidas.

El equipo quie dirige Joan Plaza logró poner freno a las pérdidas de balón, y al acierto de Musli en ataque se le sumaron los puntos de Waczynski o de Nedovic. El problema seguía siendo la enorme facilidad de los locales para anotar. El partido se metió en una dinámica con ambos equipos pegados en diferencias de 3 ó 4 puntos y llegó al último cuarto con todo por decidir (57-54).

El que pusiera más ganas se iba a llevar un partido malo en líneas generales. Salin y Smith protagonizaron un duelo de cañoneros que parecía que se iba a llevar el norteamericano del Unicaja. Ocho puntos seguidos suyos pusieron al Unicaja a uno (69-68). El equipo malagueño se encomendó a Nedovic –Plaza dejó en el banquillo a Waczynski–, pero el Gran Canaria se mostró más sólido, con MacCalebb y Pasecniks atando la victoria para el Gran Canaria (76-71). Mantuvo el ‘basket average’ el equipo malagueño, pero decepcionó en un partido que pudo haberle servido de impulso.

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