Malaga CF

Un penoso entrenamiento en Zagreb (74-71)

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Lafayette, en una jugada del encuentro en Zagreb. / Marin Sušić | Cedevita

  • El Unicaja se deja llevar y paga su falta de tensión ante un Cedevita que jugó mejor, pese a reservar a sus hombres más importantes

Si el partido que el Unicaja jugó ayer en la pista del Cedevita tenía que servir de test cara a los difíciles retos que tiene el equipo malagueño en las próximas jornadas (Real Madrid en Liga, Barcelona en Copa, Bayern en Eurocup...), el resultado no pudo ser más negativo. El partido del conjunto que dirige Joan Plaza fue un entrenamiento malo, de esos que se hacen cuando pesan las piernas y cuando la mente está lejos del pabellón. Muy pocas cosas positivas, por no decir ninguna, se pueden extraer del encuentro de ayer. Cayó el Unicaja por 74-71 ante el Cedevita de Mrsic, un rival que no se jugaba absolutamente nada –para el Unicaja sí podía ser útil la victoria, cara a tener ventaja de campo en futuros cruces– y que había decidido dar descanso a sus dos mejores jugadores exteriores, los americanos James y Boatright.

Pero el Cedevita quiso ganar el partido desde el principio, algo que solo pareció desear el Unicaja en los últimos minutos. Tuvo más tensión y reboteó mejor, pese a que los locales estuvieron muy mal en el tiro (6 de 32 en triples).

El quinteto que puso Plaza de inicio en Zagreb ya evidenciaba que no había mucho en juego. El entrenador empleó a Lafayette, Smith, Díez, Suárez y Omic para tratar de que tuviesen protagonismo los menos habituales, especialmente el base norteamericano, el jugador más cuestionado de la plantilla. Lafayette estuvo en pista casi siete minutos, no tiró a canasta, dio una asistencia e hizo -3 de valoración. No volvió a aparecer en todo el encuentro. Los esfuerzos por recuperar al base por ahora se han quedado en nada.

Con ese quinteto, el Cedevita llevó la iniciativa en el marcador durante los primeros minutos (10-5). El cuadro malagueño buscó a Omic para acercarse y con la entrada de los teóricos titulares el tanteo se igualó (18-19). Pero el cuadro local ponía mucha más energía que el Unicaja .

Tampoco cambió mucho el panorama en el segundo parcial. Ambos equipos estaban desacertados, aunque en el Cedevita emergía la figura del joven Musa –alero bosnio de 17 años que está entre los candidatos a salir elegido en la primera ronda del draft de la NBA–. Los puntos de Musa y de Arapovic mantenían al Cedevita, mientras que en el Unicaja se insistía en buscar al ‘5’, en este caso a Musli. Sin apenas tensión defensiva, el encuentro se marchó al descanso con 42-41. Si la primera mitad del choque fue mala, el comienzo del tercer cuarto del equipo visitante fue típico del Unicaja. Totalmente desconectado, recibió un parcial de 10-0 por parte del Cedevita, a base de contraataques o de balones metidos bajo el aro tras saque de fondo. El equipo de Plaza era una hermanita de la caridad en defensa y en ataque se dedicaba a lanzar desde muy lejos y sin criterio.

De ahí que estuviera cinco minutos sin anotar (52-41). Pidió el entrenador del Unicaja que sus jugadores se acercaran al aro y por ahí llegaron los puntos, tras penetraciones de Nedovic o Fogg (57-53). Faltaba por ver si en el último parcial el Unicaja iba a sacar algo de orgullo. Se puso en zona e intentó recortar distancias desde el triple. Suárez y Díaz trataron de espolear a los suyos. A falta de dos minutos para el final, el Unicaja perdía por tres (71-68). Pero el Cedevita sólo tuvo que jugar con sentido común y se puso en manos de Marko Tomas para amarrar la victoria (74-71). Los aficionados que acompañaron al Unicaja al menos pudieron disfrutar de hacer algo de turismo, porque del baloncesto, bastante poco.

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