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Malaga CF

Si se quiere, se puede

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Fogg, Alberto Díaz y Nedovic saludan a los aficionados al final del partido ante el Real Madrid. / Salvador Salas

  • El Unicaja doblega al Real Madrid (82-78) en su mejor partido de la temporada y recibe una inyección de energía para la Copa del Rey

¿Saben lo que es el partido redondo? Los 10.473 espectadores que acudieron al Palacio de los Deportes ayer, sí. También los que pudieron seguirlo por televisión. Es un concepto que el entrenador del Unicaja, Joan Plaza, habitualmente utiliza para definir el encuentro perfecto. Para derrotar al mejor equipo de Europa, el conjunto malagueño tenía que firmar una actuación casi impoluta, y lo hizo. Superar lo de ayer es complicado, pero es que ganar al Real Madrid (82-78) es muy difícil. El Unicaja se convirtió en el cuarto equipo que doblega al conjunto blanco en lo que va de temporada en la Liga ACB. Lo consiguió convenciéndose de que podía conseguirlo. Haciendo un enorme trabajo en defensa, cometiendo pocos fallos en ataque y manteniendo la concentración durante los cuarenta minutos. Sólo tuvo un desequilibrio al final, cuando la cercanía de la victoria hizo que se le nublasen las ideas, algo que a punto estuvo de dejarlo sin premio. De ahí para atrás, ni un reproche.

El conjunto malagueño fue mejor que el Madrid durante todo el partido. Después del mano a mano inicial, impidió que su rival se sintiese cómodo. Lo hizo como pocas veces lo ha hecho esta temporada y siempre al nivel que marcaba un Alberto Díaz para el que comienzan a acabarse los calificativos. Ayer firmó un partido soberbio, de esos que consagran a un jugador al máximo nivel. Y al lado tuvo a un talento del baloncesto como Nemanja Nedovic del que merece la pena disfrutar el tiempo que esté en Málaga. El serbio marcó su territorio a base de buen baloncesto. Fue el que rompió el choque en un último cuarto sensacional con 13 puntos y abortó la remontada del Real Madrid.

La victoria permite al Unicaja soñar con hacer algo grande en la Copa, en la que el viernes se medirá al Barcelona. Quizá un triunfo de este tipo pueda servir para convencer a un grupo irregular de que si quieren, pueden hacer cosas interesantes esta temporada. Los objetivos están todavía intactos, pero hay que creérselo.

Los diez primeros minutos fueron un mero tanteo. Eso sí, ya sirvió para que el Unicaja mostrase una gran concentración y verticalidad en su juego. Lo realmente interesante llegó en el arranque del segundo cuarto, cuando el Unicaja dijo «aquí estoy yo». Elevó su actividad defensiva y todo cambió. Después de una semana en la que el talento de Doncic acaparó páginas, fue Alberto Díaz el hombre del partido. El malagueño secó al esloveno hasta tal punto que Laso tuvo que sentarlo. Cuando volvió a la pista, lo hizo para jugar de alero, para no volver a encontrarse con el pelirrojo, que en ese tiempo anotó dos triples y forzó una antideportiva (35-28). El Madrid tuvo que recurrir a Llull para evitar la escapada del Unicaja y llegar con vida al descanso (40-36).

Sin bajón tras el descanso

Al contrario que en otros partidos, el paso por los vestuarios no hizo perder al conjunto malagueño la concentración. El equipo de Plaza comenzó la segunda parte como un tiro y con un parcial de 11-0 gracias a su gran acierto desde la línea de tres (51-36). El Madrid estaba atascado y no podía superar la defensa local. Una técnica a Pablo Laso por protestar ayudó más al Unicaja que llegó a ganar 54-38.

Plaza le dio un descanso a Musli y Nedovic, y eso fue fatal para su equipo. El ataque malagueño se desplomó y en cinco minutos encajó un parcial de 4-15 que dejó el marcador en 58-53 antes del último cuarto.

Las opciones del Unicaja pasaban por mantener la tensión, porque es sabido que el Real Madrid siempre vuelve. La defensa fue de nuevo el factor diferencial para que el cuadro cajista aguantase por delante. Brooks, mientras tanto, comenzó a producir en ataque y ya era el máximo anotador del partido con 16 puntos (65-57). Cuando el ala-pívot paró, empezó el recital de Nedovic. Dos triples estratosféricos del serbio obligaron a Pablo Laso a pedir tiempo muerto (71-59).

Quedaban siete minutos. Un mundo. Pero el Unicaja tenía pinta de ganar el partido, por su concentración, y el Madrid de perderlo, porque en ningún momento estuvo cómodo. Aunque los blancos reaccionaron para situarse 71-65, otra genial canasta de Nedovic y un triple de Waczynski a falta de dos minutos parecieron sentenciar (78-69). La excesiva relajación del Unicaja posibilitó al Madrid llegar al final con opciones, pero Nedovic certificó la victoria, esta vez sí, anotando dos tiros libres.

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