Malaga CF

Las lecciones del maestro Díaz

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Alberto Díaz posa sonriente con sus alumnos antes de comenzar una clase en el Rosario Moreno, colegio en el que realiza las prácticas de Magisterio. / Foto: Salvador Salas | Vídeo: Juan Calderón | Pedro J. Quero

  • El nuevo referente de la afición del Unicaja compagina su explosión en la élite del baloncesto nacional con las prácticas en el colegio Rosario Moreno, en el que imparte Educación Física

Se confunde entre padres e incluso alumnos en la puerta del colegio Rosario Moreno en una fría mañana invernal en Málaga. Llega andando porque vive al lado del centro en el que estudió cuando era un chaval y en el que ahora da clases cuando el apretado trajín de partidos del Unicaja se lo permite. El día antes de la cita con SUR para la elaboración de este reportaje firmó una actuación portentosa ante el Alba Berlín en la Eurocup para certificar el pase a los cuartos de final. Pese a que su imagen adornaba las páginas de los medios de comunicación y su nombre estaba en boca de todos, nada alteró la rutina de Alberto Díaz, el referente de la afición del Unicaja, una persona que ha hecho de la normalidad, la sencillez y el trabajo una fórmula de éxito para hacerse un hueco en la élite, y todo demostrando que el deporte profesional es compatible con los estudios, siempre que haya una ética de trabajo.

Díaz se estrena en la Copa del Rey. Es la primera vez que participa en el torneo más importante que se celebra en España y el más atractivo de Europa. Lo hace como el ídolo tranquilo de la afición, pero con ese afán competitivo que preside su explosión como pilar del equipo malagueño. El maestro Díaz quiere doctorarse en la Copa.

En la orla

Mientras que llega el duelo a vida o muerte con el Barcelona, su rutina será la misma. Entrenamientos, prácticas y familia. En el Rosario Moreno se siente como en casa, pues allí estudió desde que era pequeño. En uno de los pasillos está la orla de su promoción, la de 2000-2010. No piensen que ha cambiado mucho. Casi la misma cara de niño e igual de pelirrojo. «Yo estoy aquí, y mi hermano, en aquella», señala unos metros más allá. Ernesto Díaz jugaba en el Clínicas Rincón, pero un día tomó la decisión de centrarse en los estudios. Vio que no había proyección más allá del filial cajista y puso fin a su carrera deportiva.

Es lo que pensó Alberto Díaz cuando comenzó a estudiar Magisterio: tener algo preparado por si, como muchos otros jugadores, no llegaba a la élite. «Esto empezó como un colchón de seguridad por si lo del baloncesto no iba adelante, y ahora se ha convertido en un ‘hobby’. Entiendo que para cualquier persona es muy importante seguir formándose. La fama de los deportistas de que cuando llegan a la élite se olvidan de lo demás es equivocada, porque hay muchos que siguen estudiando. Aunque se tarde un poco más por ser profesional del deporte y tener poco tiempo, creo que merece la pena acabar los estudios», explica camino de una de las salas donde da las clases de Educación Física. Su llegada todavía provoca el lógico revuelo entre los chiquillos de último curso de Infantil. Rápidamente pone orden y prepara la fotografía principal que preside este reportaje y la de la portada de hoy de SUR.

El resto de profesores del Rosario Moreno están encantados con él, y destacan su humildad en el trato. «Lo ves por el pasillo con unos papeles para hacer unas fotocopias y es inevitable que lo relaciones con el baloncesto, pero él aquí es otro», cuenta a SUR María Luisa Domínguez, profesora de Educación Especial, que conoce a Alberto desde que era un niño.

La disciplina es la base del éxito del base del Unicaja, también en su faceta como estudiante, así que trata de cumplir con las prácticas siempre que puede. «Cada rato que tengo libre trato de venir y después de haber estado aquí toda la vida conozco a la mayoría de los profesores, así que esto hace que te sientas uno más. Además, cada vez que necesito algo, ellos me lo solucionan. Me siento en familia», dice.

En cierto modo, los estudios y estas horas de docencia, aunque sean algo temporal, lo ayudan a desconectar de la alta competición y del foco de los medios de comunicación. No le gusta ser protagonista, aunque cada vez se desenvuelve mejor ante los cámaras y los micrófonos.

‘Revolución’ los primeros días

«Soy una persona normal que tiene la suerte de trabajar en algo que le gusta. Esto para mí es ser un joven más que tiene su ocupación trabajando y estudiando. Sí es verdad que a los niños les llama la atención verme, y más cuando te ven por la televisión jugando. Para ellos es algo grande. En los primeros días de prácticas se revolucionaban un poco más y me venían con papeles para que les firmase un autógrafo. Pero luego te conviertes en uno más. La relación que tienes con ellos es muy buena. Además, entiendo que ellos me ven como un ejemplo y eso ayuda a dar las clases, que es de lo que se trata», reconoce.

Así que la gran esperanza del Unicaja y el primer canterano que se asiente en el primer equipo en décadas llega a Vitoria con el apoyo de los pequeños fans con los que cada día comparte clase. La victoria ante el Madrid, frente al que volvió a ser clave, hace que piense en positivo en la que será su primera Copa. «Para mí, es una Copa especial porque en Vitoria jugué la Minicopa cuando era infantil. La verdad es que voy con mucha ilusión por la magnitud del evento del que todos hablan. Tengo ganas de vivirlo en primera persona y espero que todo vaya bien y sea hasta el final». Y sí así sucede, seguro que en el Rosario Moreno lo celebrarán a lo grande.

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