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Malaga CF

El Unicaja busca la puerta grande en la Copa del Rey de Vitoria

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Fogg, Waczysnki, Nedovic, Musli y Alberto Díaz posan en La Malagueta en un reportaje especial para SUR. / Salvador Salas

  • Repleto de moral e ilusión, el equipo quiere romper la historia y superar al Barcelona en el torneo copero

Años después del final de la Guerra Civil, la plaza de toros de La Malagueta acogió algunos de los primeros partidos de baloncesto que se disputaron en Málaga. No había nada que se pareciese a una cancha de baloncesto.

Cualquier espacio medianamente diáfano era un buen lugar para que el balón de un deporte semidesconocido diese los primeros botes en la ciudad. Más de 60 años después, el baloncesto volvió al coso malagueño de la mano de SUR. Jugadores ataviados de toreros, balones en el albero, y en el ambiente un aroma a desafío. La Copa del Rey se asemeja a ese duelo por la vida. Ganas, sigues adelante; pierdes, vas directo a la enfermería en mejor o peor estado dependiendo de la cornada y el revolcón. No hay marcha atrás.

Y así llega el Unicaja al partido de esta noche, a ese cara a cara con el Barcelona (21.30 horas, en directo por #0), envalentonado después de una gran faena, en la que se llevó por delante al Real Madrid, cornada incluida. Se siente fuerte, convencido y capaz de vencer a su bestia negra, esa a la que nunca ha superado en una eliminatoria en competiciones nacionales. La misma que muchas otras veces le pegó un achuchón, lo volteó por los aires y lo dejó malherido.

En Vitoria tiene en su mano cambiar la historia. Su afición espera ansiosa esa alegría, aunque la puerta grande, la final, todavía queda lejos. Distraerse con el último partido sería un error ante un rival como el conjunto catalán, que, aunque llega herido, está en disposición de empitonar al que se descubra en exceso y baje la defensa. Y precisamente la confianza es uno de los mayores enemigos de los toreros.

Cambio de roles

A medida que se acercaba el partido de hoy, ha aumentado la sensación de que el Unicaja ha pasado de víctima a favorito. Aquel triunfo ante el Madrid y los problemas de todo tipo que vive el Barcelona, físicos, deportivos y extradeportivos, han generado la idea de que efectivamente el conjunto que dirige Joan Plaza está ante una oportunidad pintiparada para meterle mano al gran rival. Porque no hay que perder la perspectiva. Por muchos años que hayan pasado, el Barcelona es y será el gran rival histórico del Unicaja desde aquella final de 1995. Sin Navarro, Pau Ribas y Doellman, el Barcelona es menos reconocible y más abordable. Precisamente la necesidad de salir a flote es el mayor peligro del Barcelona y la gran amenaza para el conjunto que dirige Plaza.

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Sin embargo, hay que ser consecuentes. Hace una semana el Unicaja naufragaba en Zagreb en un pésimo partido, como malo fue el encuentro que disputó ante el Gran Canaria. No queda aquello demasiado lejos, pese a que lo más reciente es el triunfo ante el Madrid. Lo que hizo ante el conjunto blanco es el guión que debe repetir para superar al Barcelona. Defensa, concentración, pocos fallos, acierto y permitir que aflore el talento de sus mejores jugadores: Nedovic, Musli, Waczynski o Fogg, pero sobre todo el del primero. El escolta serbio tiene la Copa entre ceja y ceja. Necesita mostrarse al gran público, confirmar su rehabilitación tras salir despechado del Valencia hace un par de temporadas cuando regresó a Europa también sin suerte en la NBA. Es el jugador sobre el que se apoyan las esperanzas del Unicaja y de su afición.