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El Unicaja, más de lo mismo

Dos contraataques errados de manera inexplicable antes del descanso que supusieron no aumentar la ventaja adquirida en un buen primer tiempo dejaron noqueado al Unicaja, cuya debilidad mental se había puesto de manifiesto en numerosos partidos esta temporada. Pequeños granos de arena, detalles en apariencia nimios, se convirtieron en una montaña. Y se bloqueó. El Barcelona aprovechó cinco minutos del tercer cuarto de un acierto exterior extraordinario (metió más triples en este tiempo que en los primeros 20 minutos) para voltear el encuentro, sesgar los ánimos de venganza del cuadro malagueño y seguir hurgando en la herida que se produjo hace más de 20 años y por la que supura demasiada frustración. La maldición continúa.

El MVP inesperado

El duelo anotador librado al principio entre Nedovic y Rice llevó el partido a un mano a mano de gran belleza por el talento de ambos. El serbio, que es más completo, no encontró la ayuda que tuvo el estadounidense en Eriksson, que dinamitó el choque con cuatro triples en un tercer cuarto pletórico. Se precisaba de un Nedovic estelar, pero no apareció.

Sin recursos

Plaza mostró su cara más ambiciosa en la semana previa de la Copa, pero a la hora de la verdad no se vio nada distinto a lo mostrado en esta temporada ciertamente decepcionante.

La peor posición

El más fiable en las últimas semanas se diluyó en el momento más inoportuno. Wacynski decepcionó por su falta de carácter cuando los triples, en los que estaba mostrando una gran fiabilidad, no le entraron. En la posición de ‘3’ fue por donde el Unicaja empezó a ceder sus opciones.

Juego interior

En la Copa de los pívots, cuyo protagonismo está decidiendo los partidos, los del Unicaja no desentonaron al principio, y esa era la mejor carta de presentación en un torneo tan exigente, pero luego no supieron frenar a Tomic y no dominaron en ataque. Brooks se quedó muy solo.